Tryno Maldonado
Enero 08, 2025
A decir del pensador Raúl Zibechi, el EZLN “consiguió colocar la autonomía en el centro de los objetivos de algunos movimientos sociales de América Latina. Hasta ese momento no existía una corriente política y cultural orientada en esa dirección, implantada en la mayoría de los países de la región latinoamericana, como sucede en estos momentos”.
Pero Zibechi también ha sido enfático en su lectura de la realidad actual, a 31 años de la irrupción pública del Ejército Zapatista de Liberación Nacional: “El progresismo es la ofensiva más fuerte contra los pueblos. Está envuelta con los códigos de los pueblos. Y eso representa la 4T. Una de las ofensivas más fuertes contra el EZLN”.
A diferencia del grueso del territorio a cargo del Estado mexicano que se encuentra en una guerra simbiótica de despojo de la mano del propio crimen organizado, los territorios zapatistas están libres de feminicidios, narcotráfico, asesinatos dolosos y desapariciones forzadas. No en vano los modos de organización y el andar zapatistas –a diferencia de cualquier partido político camaleónico y disfrazado de progresista– se han vuelto modélicos para colectivos y movimientos de abajo en todos los continentes.
Sin embargo, el asedio contra las bases de apoyo zapatistas iniciado por el PRI en los años noventa se mantuvo durante el gobierno de Andrés Manuel López Obrador mediante una guerra paramilitar de baja intensidad, como castigo al EZLN por no haberse alineado a su proyecto monolítico de izquierda capitalista y extractivista.
Los días 28, 29 y 30 de diciembre de 2024 –justo antes de la celebración del XXXI aniversario del alzamiento del EZLN– se realizaron los Encuentros de Resistencia y Rebeldía en Cideci-Unitierra, ubicada en San Cristóbal de las Casas, Chiapas. Los ejes de las ponencias, que incluyeron tanto a adherentes a la Sexta Declaración de la Selva Lacandona como voceros de la Comisión Sexta del EZLN, estuvieron divididos en los siguientes temas: Mesa I: La tormenta: el crimen, el verdugo y las víctimas. Mesa II: La tormenta capítulo México: el crimen, el verdugo y las víctimas. Mesa Rebeldía y Resistencia Zapatistas, parte I: Genealogía del común zapatista. La Cofa del Vigía: Un largavista hacia el ayer. Mesa Rebeldía y Resistencias, parte II: Mujeres. Mesa Rebeldía y Resistencia Zapatistas, parte III: Los primeros pasos del común zapatista. La Cofa del Vigía: Señales al mañana.
El concepto de “el común”, luego de un consenso tras largos meses de asambleas entre las bases de apoyo zapatistas y el aprendizaje de todas estas décadas de organización con la autonomía como brújula, en palabras del Subcomandante Moisés, consiste en “establecer extensiones de la tierra recuperada como del común. Es decir, sin propiedad. Ni privada, ni ejidal, ni comunal, ni federal, ni estatal, ni empresarial. Una no-propiedad de la tierra. Como quien dice: ‘tierra sin papeles’. Entonces, en esas tierras que se van a definir, si preguntan de quién es ese terreno o quién es el propietario, pues se va a responder: ‘de nadie’, es decir ‘del común’.
“Una parte importante es que, para que se pueda lograr esto, tiene que haber un acuerdo entre los pobladores sin importar si son partidistas o zapatistas. O sea que tienen que hablar entre ellos, no con los malos gobiernos. Eso de buscar el permiso de los malos gobiernos sólo ha traído divisiones y hasta muertes entre mismos campesinos”.
Mientras que Anselma Margarito, representante de la comunidad otomí residente en Ciudad de México, hizo un llamado elocuente para estos tiempos: “Luchemos todas juntas como indígenas; estamos triplemente despreciadas. A Claudia Sheinbaum se le olvida que no llegamos todas. Se le olvida que no llegaron las mujeres indígenas. Que no llegaron las mujeres desaparecidas. Que no llegaron las mujeres asesinadas. Que no llegaron las mujeres presas políticas. Que no llegaron las mujeres ausentes por feminicidio, ni las mujeres periodistas asesinadas, ni las niñas violadas, robadas y secuestradas. Que no llegaron las otroas. Que no llegaron las mujeres migrantes. Que no llegaron las madres buscadoras. Que no llegaron las mujeres indígenas otomís, porque tampoco nos interesa llegar. Que no llegaron las mujeres que luchan y resisten en los pueblos originarios y comunidades indígenas y en la ciudad”.
Por su parte, el Capitán Insurgente Marcos llamó a las bases a no ceder ante los recientes ataques paramilitares y el asedio sistemático contra los pueblos zapatistas: “Están escuchando el 30 de diciembre de 1993 y lo están volviendo a escuchar el 29 de diciembre de 2024”. Y concluyó: “Les estamos planteando una empresa imposible, no hay condiciones, el capital está en todos lados, pero vamos a desafiarlo, vamos a molestarlo, vamos a ser incómodos… pero con un objetivo, que el día después haya alguien que diga ‘hay otra opción y no esa que te ofrece el capital’”.