Abelardo Martín M.
Julio 08, 2025
Los principales empresarios mexicanos, encabezados por los más importantes y tradicionales, el ingeniero Carlos Slim Helú, de Grupo Carso, y Daniel Servitje Montull, de Grupo Bimbo, se reunieron con la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo en Palacio Nacional en una muestra de unidad, respaldo, compromiso y alianza, lo que constituye un mensaje para todos los sectores y los mexicanos y también para el mundo.
Es una prueba de unidad frente al alud de divisionismo, enfrentamiento, polarización con que se ha intentado caracterizar al sector empresarial y al gobierno de la actual presidenta. Ya en la administración anterior que encabezó el presidente Andrés Manuel López Obrador, quedó claro y patente el respaldo que los principales dirigentes de los más importantes grupos empresariales mexicanos le otorgaron en su gobierno. Hoy, el compromiso es nuevamente ratificado con una fotografía histórica en los pasillos de Palacio Nacional. Allí estuvieron el presidente del Consejo Coordinador Empresarial, Francisco Cervantes; la coordinadora del Consejo Empresarial, Altagracia Gómez; Guadalupe de la Vega, fundadora de la Federación Mexicana de Asociaciones Privadas de Salud y Desarrollo Comunitario; José Antonio Chedraui, director del grupo comercial Chedraui; Salvador Daniel Kabbaz, director de Fibra Danhos; Juan Pablo del Valle Perochena, presidente de Mexichen; Álvaro Fernández, presidente de Grupo Alfa, Alpek y Nemak, y Alejandro Soberón Kuri, director ejecutivo de Corporación Interamericana de Entretenimiento.
El encuentro, además, es un mensaje de confianza de los empresarios hacia la presidenta Sheinbaum y su política económica, en medio de especulaciones fruto de la desinformación, la ideologización y la disputa política por el gobierno. La reunión con los empresarios no tuvo la repercusión suficiente, pero el hecho es contundente.
Del mismo modo, casi ignorada por los medios de comunicación en nuestro país, este domingo y lunes se desarrolló en Río de Janeiro, Brasil, la XVII Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de los BRICS, agrupación formada por países emergentes, que actualmente integra a once naciones que suman cerca de la mitad de la población mundial y generan casi el 40 por ciento del producto mundial. El grupo se fundó hace más de quince años con los socios que formaron la sigla con la que son conocidos: Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica. El año pasado se adhirieron Arabia Saudita, Egipto, Etiopía, Irán, Emiratos Árabes Unidos e Indonesia, y un número similar de países fueron admitidos como asociados, un paso antes de ser miembros de pleno derecho.
Durante 2025, Brasil ostenta la presidencia “pro tempore” del grupo, con la divisa “Fortalecimiento de la Cooperación del Sur Global para una Gobernanza más Inclusiva y Sostenible”. Los expertos internacionales lo ubican como un grupo alternativo y de contrapeso a la hegemonía estadunidense, al llamado G7, en el que se encuentran las naciones más desarrolladas del mundo, y a instituciones como el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional.
México no forma parte de los BRICS, pero ha sido invitado como observador, por lo que a esta cumbre asistió el canciller Juan Ramón de la Fuente, como representante de la presidenta Sheinbaum; ahí en diversas reuniones expuso en detalle el llamado Plan México, con el que nuestro gobierno ha planteado una alternativa para impulsar el desarrollo regional, sustituir importaciones y generar empleos bien remunerados. México, por cierto, también fue país invitado a la reciente cumbre del G7 en Alberta, Canadá, el pasado mes de junio, adonde acudió la presidenta Sheinbaum. En ambos foros se escuchó la propuesta mexicana de organizar una cumbre mundial que tenga por objeto trabajar por el bienestar de los pueblos.
Aunque actualmente los BRICS son el foro de naciones de más rápido crecimiento en el planeta, hay quienes lo consideran desde ahora un proyecto fallido, que sucumbirá por las diferencias económicas y políticas entre sus miembros, a medida que continúe su expansión. Por lo pronto, esta cumbre perdió brillo ante la caótica situación por la que atraviesa el mundo, debido a lo cual no asistieron ni el presidente chino, Xi Jinping, que desde que está al mando nunca había faltado, ni el presidente ruso Vladimir Putin, sobre quien pesa una orden internacional de captura, acusado de crímenes de guerra en el conflicto con Ucrania. Tampoco estuvo el líder iraní, el ayatola Alí Jamenei, pues su nación atraviesa una situación bélica con Israel y Estados Unidos. Otras figuras relevantes de las naciones integrantes de los BRICS igualmente estuvieron ausentes.
De todas formas, la cumbre de los BRICS ha sido un momento importante en la organización de naciones que buscan un modelo alternativo de desarrollo, y reducir la dependencia de los organismos financieros internacionales. La declaración final de la cumbre refleja la incertidumbre global y la ambivalencia de esta época. Los integrantes rechazaron la política norteamericana de imponer aranceles unilaterales y distorsionar así el libre comercio, pero se abstuvieron de mencionar a Estados Unidos y al presidente Donald Trump; se pronunciaron por una solución pacífica a la guerra en Ucrania, pero hicieron malabares para no ofender a Rusia; en el conflicto en Medio Oriente sí fueron más claros, y exhortaron a las partes a negociar un alto al fuego y reivindicaron el derecho a la autodeterminación del pueblo palestino. Además, se emitieron otras tres declaraciones sobre temas específicos: el cambio climático, la inteligencia artificial y la gobernanza, y la cooperación sanitaria. En una etapa de tensión y de conflictos bélicos, las voces de los BRICS suenan como un llamado a la negociación y la cordura. Ojalá sean escuchadas.
Mientras todo ello ha ocurrido en Río de Janeiro, la ciudad maravillosa de Brasil, en el estado de Guerrero la nota que nunca falta es la violencia criminal. Por un lado, el gobierno del estado presume que los homicidios dolosos disminuyeron durante el segundo trimestre del año en más de una tercera parte. En contrapunto, la Guardia Nacional asume el mando del centro de videovigilancia conocido como C4 en Acapulco, ante la sospecha de malos manejos, filtraciones y manipulación de las grabaciones para borrar evidencias de delitos, por parte del Ayuntamiento. Y el fin de semana entre cinco y siete tractocamiones de la minera Peñoles fueron incendiados en el municipio de Teloloapan, por sujetos armados, según la versión que ha corrido, por la falta de pagos de extorsiones de la empresa a la llamada Familia Michoacana. Este sur no es el sur de los BRICS.