EL-SUR

Lunes 20 de Mayo de 2024

Guerrero, México

Opinión

En el último tramo, candidata habemus

Abelardo Martín M.

Septiembre 05, 2023

En el pasado, durante la época de mayor poderío del periodo del PRI, en las décadas de los 50s, 60s, 70s y 80s, llegar al final del quinto año de gobierno representaba el momento de mayor gloria, fortaleza y poder del Presidente de la República en turno. El llamado sistema político mexicano mostraba sus mejores virtudes de colaboración, disciplina y eficacia, a la vez que revelaba igualmente sus mayores defectos de concentración de las decisiones políticas, en especial, el proceso de sucesión o entrega de la estafeta a quien, después del proceso electoral, se entregaría la banda presidencial y el poder completo del gobierno.
El propio sistema se desgastó, consecuencia de un largo proceso de descomposición, que culminó en el año 2000 con el triunfo del PAN y el inicio de un periodo de aparente oposición que, más pronto que tarde en sólo 12 años, perdió el poder para dar paso, nuevamente a la corta era del PRI.
Este periodo es conocido, ahora, como el periodo del PRIAN, con los vicios y características de lo peor de la centralización, el abuso, y un proyecto neoliberal que empobreció y provocó un grave retraso al país, en un mundo competitivo, voraz y depredador. En los gobiernos encabezados por los panistas Vicente Fox y Felipe Calderón Hinojosa, y después el priista Enrique Peña Nieto, al llegar al inicio del último año en el gobierno, sufrían un desgaste irreversible y sus niveles de aceptación y popularidad estaban en lo más bajo de su historia, por lo que los resultados electorales fueron contundentes, perdieron el poder, con todo y el uso de los recursos que les permitía el gobierno.
Hoy el presidente López Obrador llega con altos niveles de popularidad y aceptación, no exento del desgaste en los medios y en sectores políticos abiertamente opositores a su estilo y a las políticas iniciadas en la era de la llamada 4ta. Transformación.
El inicio del sexto año de gobierno se caracteriza por la fortaleza del gobierno actual en posiciones en los distintos poderes, con la excepción del Poder Judicial.
Los partidos políticos establecidos están ya en pleno proceso de selección de sus candidatos. El domingo, en el Ángel de la Independencia de la Cdmx el Frente Amplio por México, integrado por el PAN, PRI Y PRD postuló como su coordinadora y futura candidata a la presidencia de la República, a la senadora, ex delegada en Miguel Hidalgo, ex directora del Instituto Nacional Indigenista y empresaria, Xóchitl Gálvez Ruiz.
Esta misma semana se definirá el resultado de las encuestas realizadas en el Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), con lo que se elegirá al coordinador o coordinadora de la Defensa de la 4ta. Transformación y quien seguramente representará al partido en el gobierno en las próximas elecciones presidenciales del próximo año.
El fin de semana, en Campeche, ocurrió la presentación del Quinto Informe del Presidente Andrés Manuel López Obrador, ocasión propicia para presentar a la nación un resumen de los logros de su régimen, a casi un lustro de que arrancara la Cuarta Transformación que él encabeza. En su discurso pronunciado en Campeche, el mandatario destacó los avances económicos y sociales, entre ellos un crecimiento que actualmente es de más de tres por ciento anual y se ha reflejado en la fortaleza de la moneda mexicana frente al dólar y otras divisas.
También apuntó el incremento sustantivo que han tenido los ingresos de los trabajadores, en particular el salario mínimo, que casi se ha duplicado durante su gobierno en términos reales, en tanto se ha logrado una muy baja tasa de desempleo en el país.
Un rubro de la mayor relevancia ha sido el de los programas sociales, que tienen una cobertura sin precedentes en la población, y han sido elevados a rango constitucional.
A la par, se ha llevado a cabo un esfuerzo sostenido de austeridad y combate a la corrupción, como parte de su modelo de desarrollo, denominado humanismo mexicano.
Todo lo anterior ha contribuido a la disminución de la pobreza y la desigualdad, como lo reportan las cifras de las instituciones que miden y evalúan la política social.
Destacó asimismo los grandes proyectos del sexenio, como el Tren Maya y la Refinería Olmeca, ambos en sus etapas finales de construcción, los cuales tendrán grandes beneficios para el desarrollo del sureste mexicano. Se refirió, además, a la reducción de los delitos del fuero federal a lo largo del sexenio.
Estos resultados son el fundamento de la sostenida aprobación popular a la gestión del mandatario, mantenida a estas alturas en niveles cercanos al 60 por ciento, fenómeno que no ha dejado de asombrar a los críticos del régimen pero que en esos datos encuentra su explicación.
Con el significativo apoyo de la mayoría del pueblo, el gobierno de López Obrador entra en su fase culminante, en la recta final que constituye su último año de gestión.
Además de la terminación de sus proyectos en construcción y de consolidar los logros económicos y sociales, el gran reto de esta etapa final para López Obrador es asegurar una sucesión que permita continuar con la transformación emprendida.
La relevancia de esa transición es tal, que probablemente por ello se tomó hace mucho la decisión de adelantar el proceso sucesorio. La oposición no lo entendió tan rápido, pero en los últimos tiempos han reaccionado con viveza, y ahora incluso se han apresurado a ungir a quien será su candidata, en tanto que Morena hará lo propio antes de que concluya esta semana.
A partir de estas definiciones, la atención de la ciudadanía migrará a los vaivenes de la lucha electoral. En ese momento en cierto sentido, se habrá agotado el tiempo del Presidente. Él lo sabe y por ello ha hablado de transferir el bastón de mando de la transformación, a quien la encabezará hacia adelante.
La sucesión no será tan tersa como se advertía a principios de año, y en muchas regiones habrá una competencia cerrada, que influirá en la conformación de los poderes locales, en congresos y alcaldías.
Así ocurrirá, por ejemplo en Guerrero, donde apenas van a cumplirse dos años del actual gobierno estatal, pero ya hay muy diversas expresiones de hartazgo ciudadano, producido básicamente por la sensación de que el dominio de las bandas criminales ha crecido, al igual que sus negocios y la impunidad de la que gozan, ante la negligencia y/o la incapacidad de las autoridades en la entidad.
Será un año intenso y complicado. Esperemos que por lo menos transcurra sin violencia.