EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Entre la anarquía y el orden

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 13, 2015

El derecho es el conjunto de condiciones que permiten a la libertad de cada uno acomodarse a la libertad de todos. Kant.

La anarquía es un concepto que se define como la ausencia de poder público, de estructura gubernamental en un estado, incapacidad para aplicar la ley, perdida del monopolio de la fuerza por parte del Estado, y como doctrina el anarquismo propone que el Estado no es necesario y que la sociedad puede organizarse con base a acuerdos sin la existencia de la utilización de la fuerza.
Genéricamente anarquía significa desorden, acción desordenada, desorganización, actuar sin reglas, lo que genera confusión, atropello de una situación sin consecuencias, situación en la que es muy difícil que exista la libertad, derechos, ley, acuerdos, diálogo, autoridad, paz y desarrollo, en razón de que los comportamientos anarquistas invariablemente subyugan a su regla de violar toda regla, las reglas que permiten respetar la libertad y derechos de los demás.
Los anarquistas suelen autovictimarse, argumentan que con la corrupción, los gobernantes y los políticos también pasan por encima de la ley, afectan derechos de terceros al desviar recursos a sus bolsillos que deberían ser para las obras y acciones en beneficio de la sociedad, actuando como si no existieran autoridades, poder público, ley o Estado que se los pueda impedir, calificándolos como delincuentes de cuello blanco.
El comportamiento en que han caído muchos movimientos sociales en Guerrero y otras partes del país, como el de los normalistas de Ayotzinapa, es sin duda anarquista en su creencia de que pueden arrebatar autobuses, robar productos, bloquear calles y carreteras, bloquear edificios públicos, pasar por encima de la ley y afectar derechos de terceros, porque en su parecer no existen autoridades, poder público, ley o Estado que se los pueda impedir.
Pero también vemos anarquía en otros ámbitos, en las policías, en los mercados, en el transporte público, en el crecimiento de asentamientos poblacionales, en la misma función pública, en el sistema educativo.
Guerrero debe dejar de transitar en la anarquía, venga de donde venga, ya nos ha hundido en la crisis de impunidad, injusticia, ausencia de la ley y autoridad, de inseguridad, violencia y delincuencia organizada en la que nos encontramos, lo que nos ha convertido en una sociedad sin destino, sin proyecto, ni futuro.
Ya debe de dejar de campear la anarquía en nuestro estado. Para ello lo primero que debe hacer el gobierno y la sociedad aceptar es el restablecimiento de la ley, de la autoridad, que quien infrinja, sea quien sea, debe ser sancionado como corresponda. Es el momento de pronunciarnos por el orden, la ley y por la paz, rechazar la anarquía, la violencia, la ilegalidad, y esta es la disyuntiva que debemos resolver lo más pronto posible, hacer una convocatoria amplia por la legalidad que legitime la acción del gobierno.
No es fácil aplicar la ley a tabla rasa en las condiciones del estado, hay consideraciones políticas, económicas, culturales  y sociales que lo impiden, pero debe crearse algún mecanismo, acuerdo o consenso que defina situaciones excepcionales, aunque la ley no se negocia se aplica, lo que no se puede es seguir tolerando la violencia y aplicar la ley a medias.
Es el momento de dar el paso por la ley y el orden, hay demasiadas expectativas en el gobierno que está iniciando, no debe perderse mucho tiempo, deben empezar a hacerse las cosas de manera diferente a como se hicieron en los gobiernos anteriores, apenas va en el primer mes, ha sido un arranque difícil, probablemente el más difícil que se recuerde, hay que echar mano de nuevas formas de gobernar, innovar, hacer frente al reto con nuevos esquemas, seguir haciendo lo mismo sólo nos llevará a profundizar la misma problemática, es la hora de ordenar al estado.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a los magistrados que pos de cuál fumaron, que la piensen bien, porque no sólo los cuatro amparados van a querer sembrar mota en sus casas, sino otros muchos de paisas también.