EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Epidemia de independentitis

Humberto Musacchio

Octubre 19, 2017

No es por alarmar, pero en México se ha desatado una epidemia, una enfermedad que ha contagiado a varios cientos de ciudadanos para quienes Santa Claus puede arribar ya no en Navidad sino en julio trayéndoles de regalo un cargo público, aunque lo más probable es que los beneficiados sean pocos, si es que hay alguno, y que el resto sean víctimas de una patología llamada independentitis.
Para inscribirse como aspirantes a candidatos sin partido a la Presidencia de la República acudieron al INE 86 ciudadanos (sólo siete eran mujeres), de los cuales ocho quedaron fuera por diversas causas, lo que significa que 78 están dispuestos a sacrificarse por la patria si es que llegan a reunir las 866 mil 593 firmas que exige la ley para contar con registro y llegar hasta la boleta electoral en la que previsoramente, el INE acordó destinar sólo dos espacios a los independientes. Para ilustrar lo desproporcionado del número de firmas exigidas, baste decir que el PAN dice contar con 378 mil 838 miembros y Morena con 319 mil 449, pero a los independientes les pide la ley más del doble que a esos partidos.
Cada persona que aporte su firma sólo podrá apoyar a un candidato, de modo que si todos los ahora aspirantes lograran reunir las firmas requeridas eso sumaría tres cuartas partes del padrón electoral. Esa barbaridad de firmas debe ser entregada a más tardar el día 18 de marzo, lo que implica que cada suspirante deberá recabar miles de rúbricas por día.
Juntar tantas firmas en tan poco tiempo es prácticamente imposible, a menos que se cuente con cuantiosos recursos económicos y humanos, lo que eventualmente puede ser el caso del Bronco o de Margarita Zavala, uno porque como todos los gobernadores puede –aunque no debe– hacer uso de los recursos que tiene a su disposición; la otra, porque en círculos priistas es considerada como la persona que le puede quitar votos al Frente PAN-PRD y a Morena y por eso la pueden ayudar.
Los inscritos son gente seguramente muy conocida en su casa, pero salvo cuatro o cinco los demás no tienen posibilidad alguna de juntar el montón de firmas requeridas, lo que incluye a Armando Ríos Piter y Pedro Ferriz de Con. María de Jesús Patricio Martínez es una broma más del irresponsable que se oculta tras la máscara del subcomandante Marcos, siempre dispuesto a combatir a los políticos, sobre todo si son de izquierda.
Hay 240 registrados en busca de una diputación y 38 que quieren sentarse en un escaño senatorial. El requisito para aparecer en las boletas es que consigan reunir dos por ciento de la lista de electores de su circunscripción, lo que no está fácil, pero tampoco es imposible, como lo demostró Pedro Kumamoto, quien llegó al Congreso local de Jalisco sin tener detrás un partido, aunque posiblemente lo tenga adelante, pues más de uno debe interesarse en una figura que ganó a pulso popularidad, aunque sus iniciativas son facilonas y antidemocráticas.
En la Ciudad de México son por ahora ocho los aspirantes a sustituir a Miguel Ángel Mancera. En su caso también son mayoría los desconocidos con ambiciones, a los que debemos agregar nombres como el del ex panista José Luis Luege Tamargo, funcionario de ingrata memoria durante el sangriento felipato, y el del ex morenista Pedro Pablo de Antuñano, el que suele llevar consigo cientos de miles de pesos en efectivo.
Hay un evidente hartazgo con el derroche y la incapacidad de los partidos ante los problemas populares, pero ni siquiera por eso despiertan mayor simpatía las candidaturas independientes, pues de acuerdo con una encuesta del diario Reforma (17/X/2017), 66 por ciento de las personas dijeron tener poca o ninguna confianza en ellas y 55 por ciento no aprueba que los políticos abandonen un partido en el que no consiguen ser candidatos para vestirse de “independientes”.
Cabe preguntar cuánto le costará al INE revisar que sean auténticas y no estén repetidas las chorrocientas mil firmas de cada independiente. En lo que se refiere a los móviles de los aspirantes, seguramente no será por el dinero. El conjunto de candidatos sin partido recibirá un financiamiento de 45 millones en total, 14.3 millones para los que quieren la Presidencia de la República y 21 y medio para los que anhelan ser diputados o senadores por la libre. Y ese dinero se deberá repartir entre todos.
Evidentemente, la independentitis es una feria de vanidades insatisfechas o de esperanzas de agarrar hueso gracias a la exposición pública de este carnaval… Y nada más.