EL-SUR

Miércoles 10 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Opinión

#esclaudia

Arturo Martínez Núñez

Junio 14, 2022

No se hagan bolas. Para que siga la transformación la persona idónea es Claudia. Para seguir transformando a México en un lugar más libre, más justo y democrático, es Claudia. Para tener una agenda de verdadera izquierda, es Claudia. La primera mujer que está en condiciones reales de convertirse en presidenta de los Estados Unidos Mexicanos, es Claudia. La que nació, creció y desarrolló su carrera política en la izquierda, es Claudia. La que puede construir una gran alianza por México, es Claudia. La que no tiene ningún expediente vergonzoso, es Claudia. La más leal y disciplinada, es Claudia. La más preparada política y académicamente, es Claudia. La que es madre y jefa, es Claudia. La que entiende mejor que nadie que con el pueblo todo y sin el pueblo nada, es Claudia. La que ha encabezado un gobierno de avanzada, es Claudia. La que representa un cambio generacional, es Claudia. La que representa los principios bajo los que nació Morena es Claudia. La que entiende que hay que ganar el gobierno sin perder el partido y sobre todo, sin perder los ideales, es Claudia. La que tiene una licenciatura en física, una maestría y un doctorado en ingeniería energética, es Claudia. La que marchó y alzó la voz en las calles contra la imposición de un modelo neoliberal dentro de la máxima casa de estudios de México, es Claudia. La que conoce el México profundo, es Claudia. La que puede convocar a la reconciliación nacional sin empeñar los avances de la 4T, es Claudia. La que no pertenece a grupos ni a cofradías inconfesables, es Claudia. El puente entre las luchas populares de fin de siglo y el México del futuro, que deberá de incluir a todas y todos, es Claudia. La que tiene experiencia en los tres órdenes de gobierno (Municipal, Estatal y Federal), es Claudia. La que ha sabido enfrentar las crisis que son inherentes a cualquier administración, siempre dando la cara y estando al pie del cañón, es Claudia. La que estuvo cuando éramos nada más la semilla, acompañó el crecimiento del árbol y seguirá ahí siendo raíz, tronco, rama o fruto, es Claudia. La que nunca ha pedido ningún papel protagónico y sin embargo los ha desempeñado impecablemente todos, es Claudia. La necia, la irreverente, la consecuente, es Claudia. La jefa demandante y la mujer generosa, es Claudia. La pequeña y frágil mujer y la enorme y poderosa guerrera, es Claudia. La científica que mide, evalúa y en su caso rectifica, es Claudia. La política que está dispuesta a todo menos a tener precio, es Claudia. La niña que un día soñó con ser la principal científica y terminará siendo la primera presidenta, es Claudia. La que no necesita bendición ni unción alguna porque su lugar se lo está dando el pueblo de México, es Claudia. La quisieron enterrar con el sismo del 2017 y solo lograron proyectarla. Quisieron hundirla con una línea del Metro, construida y planeada por otros, y ella voló en dos líneas del Cablebús. Su papel durante los días más aciagos de la pandemia fue fundamental. Que no colapsara la ciudad fue responsabilidad suya y de su equipo de colaboradores que cuestionaron con dureza pero con lealtad algunas decisiones federales. La ropa sucia se lava en casa.
No nos hagamos bolas: para la gente de izquierda la candidata es Claudia. Respetamos mucho a los aliados de nuestro movimiento pero la candidata de la izquierda es Claudia. Es momento de profundizar la transformación nacional no de volvernos tibios y timoratos. Cualquier concesión a los adversarios es una regresión. La Revolución solo puede ir hacia adelante nunca en espiral. Desde ahora, sin ambages, sin cálculos políticos, sin compromisos y sin amarres hay que decirlo fuerte y claro: la candidata de Morena a la presidencia de la República debe ser y es Claudia.