EL-SUR

Miércoles 29 de Junio de 2022

Guerrero, México

Opinión

Escribe don Hugo Setzer

Humberto Musacchio

Mayo 02, 2022

Escribe don Hugo Setzer

Hace una semana dijimos en esta columna que “lamentablemente”, don Hugo Setzer Letsche, presidente de la Caniem, “salió en defensa del veto que extendió la FIL de Guadalajara al libro ruso, si bien dijo: ‘No se trata de excluir ni mucho menos a la literatura rusa’”, lo que aquí se ha puesto en duda. Aclara don Hugo que el veto es para “cualquier institución o agencia del Estado ruso” y que se resolvió invitar a editores y autores de Ucrania, no de Rusia, “a exhibir en nuestras ferias sin costo” (se refiere a las “13 de las más importantes ferias internacionales” que condenaron la invasión rusa de Ucrania). Señala también que “hay innumerables editores y autores rusos que se encuentran desafiando la pena de 15 años de prisión impuesta por el señor Putin a quien difunda información falsa (toda la que contradiga la versión oficial) de la guerra en Ucrania”. Por último, recuerda que se mencionó aquí la relación con “los vetos dictados por Washington” y dice que ni las ferias que declararon el veto ni la Caniem son “responsables de la politica exterior de ningún gobierno”.

Responde el columnista

Agradezco el tono respetuoso de don Hugo Setzer, quien dice que el veto es para “cualquier institución o agencia del Estado ruso”, pero las 13 ferias excluyeron al libro ruso, a sus autores y editores, no sólo a los organismos gubernamentales de Moscú. Ese es el hecho. Si autores y editores aprueban o condenan la invasión de Ucrania es otro asunto, lo cierto es que unos y otros han sido excluidos de las ferias, “donde editores, escritores, agentes, traductores e ilustradores pueden interactuar abiertamente y en donde la libertad de expresión y las voces críticas son valoradas”, sí, siempre y cuando tales voces no sean rusas. Por eso dije y sostengo que la FIL y la Caniem se han sumado a los absurdos vetos dictados contra artistas, científicos y deportistas rusos, como si ellos hubieran declarado la guerra a Ucrania. De ahí que cabe preguntar si lo siguiente es hacer una gran pira con las obras de Dostoyevski, de Gógol, de Evtuchenko o de Solyenitzin, opositor al gobierno de su país, pero también ruso. Los mercenarios y las bandas neonazis de Zelensky estarían felices, lo mismo que sus patrocinadores.

Fiesta del Libro y la Rosa

Un gran éxito fue la Fiesta del Libro y la Rosa del Centro Cultural Universitario (Cultisur), la que por momentos resultó tumultuaria, pues luego de dos años de encierro hay mucha gana de participar en actividades culturales. Las mesas redondas y otros espectáculos programados contaron con numeroso público. Otro hecho positivo fue que se vendieron alrededor de 30 mil libros de los 320 sellos presentes en esa feria que lamentablemente sólo duró tres días. Al momento de escribir estas líneas no se conocen resultados de las miniferias organizadas paralelamente en diversos espacios de la UNAM, lo que permite suponer que no fueron precisamente exitosas. Después de este ensayo, lo indicado, suponemos, será concentrar el esfuerzo en una gran feria que permanezca abierta al público por lo menos diez días y, en todo caso, en las semanas siguientes llevarla a otros campus con la misma infraestructura, aunque esperamos que lo hagan separando los escenearios con algún aislante del sonido para evitar que los asistentes escuchen tres intervenciones al mismo tiempo. Tambien es recomendable que se anuncien todas las actividades, aunque sus protagonistas no sean del agrado de los organizadores. Rosa Beltrán tiene la palabra.

Se retiró Agustina Galizzi

El pasado viernes se celebró el Día Mundial de la Danza. Lo de celebrar es un decir, pues ya se sabe que en la danza mexicana las oportunidades son pocas, los sueldos miserables (cuando los hay) y el futuro incierto. Pero nada de eso detiene a la valiosa y valerosa comunidad balletística, que bien merece un homenaje que consista en dar a bailarines, coreógrafos, directores, escenógrafos y demás personal empleos estables, sueldos decorosos (no apoyos), seguridad social y jubilación. En medio de todas estas precariedades del gremio se retiró Agustina Galizzi, quien vino de Argentina a los 18 años y se incorporó a la Compañía Nacional de Danza, en la cual sus facultades físico-atléticas y su talento artístico le permitieron ir ascendiendo hasta convertirse en primera bailarina. Un hecho curioso fue que cuando ya tenía 16 años en México vino su padre, Mario Galizzi, quien llegó contratado como director artístico de la Compañía, y Agustina trabajó bajo sus órdenes. Ahora, tras 22 años entre nosotros, la diva se retira, “antes –dijo– que estar sufriendo en el escenario”. Una difícil pero inteligente decisión.

Breviario…

Susana Aurora Magallón Pineda, directora del Instituto de Biología de la UNAM, ingresó a la Academia de Artes y Ciencias de Estados Unidos, misma que nombró miembros honorarios a los arqueólogos Eduardo Matos Moctezuma y Leonardo López Luján. @@@ En presencia de Carlos Slim, Alfredo Harp y otros personajes de origen libanés, se entregó a Jannette L. Clariond y a José Antonio Seade Kuriel el Premio Biblos, lo que hizo personalmente el embajador de Líbano, Sami Nmeir.