EL-SUR

Sábado 19 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Espectadores

Jorge Camacho Peñaloza

Noviembre 27, 2015

Coraje es lo que se necesita para levantarse y hablar; coraje es lo que se necesita para sentarse y escuchar. Winston Churchill.

Guerrero se ha convertido en el estado más violento del país, violencia que no es de ahora, desde siempre ha estado marcado por el estigma de la violencia. Confrontado, en el Guerrero gronco, por una u otra razón, se han registrado episodios de violencia que han marcado etapas históricas, situación que en los últimos años se ha recrudecido y a la que no nos hemos ni nos debemos acostumbrar ni dejar de asombrarnos o de indignarnos.
Los eventos registrados de Cuajinicuilapa, Polixtepec y Chilapa, entre otros, son casos de lo más aberrantes en los que se han acabado vidas de familias enteras, de menores de edad, hechos ante los cuales la sociedad, los que queremos paz no podemos quedarnos sólo impávidos o insensibles o carentes de asombro e indignación.
La violencia no debe convertirse en una situación normal o de cultura, es y debe ser una situación que debe impedirse pero no sólo con lo que haga el gobierno del estado, sino con el conjunto de los tres poderes y niveles de gobierno y la sociedad en su conjunto.
Originalmente la política es precisamente el conjunto de instituciones creadas por el hombre para impedir que la violencia sea el mecanismo de organización social, el eje de las relaciones sociales en las que se impone el más fuerte, la que se utiliza para apropiarse de los bienes públicos y privados para ensanchar los bienes y poder individuales.
La política tiene como incentivo impedir la ley de la selva, que los más fuertes o los que están en el poder usen la violencia para dañar a los individuos o a la sociedad. En el origen del Estado está precisamente prohibir el uso de la violencia por los particulares y monopolizarla con fines de salvaguardar la vida y patrimonio de los individuos que integran la sociedad, así como a esta misma.
Algo tenemos que hacer para detener la violencia en nuestro estado, insisto en que es responsabilidad del gobierno pero también de la sociedad, de quienes desde la sociedad queremos hacer algo que contribuya a disminuir la violencia, es una responsabilidad compartida, y la política es involucrarse en los asuntos públicos, en ese sentido también la sociedad puede hacer política contra la violencia.
Evidentemente que la sociedad no se va a confrontar a los violentos con violencia, no se trata de eso, sino que actúe con tareas o acciones que coadyuven a la paz, a prevenir y evitar la violencia, a concientizar la necesidad de evitarla, que permitan al gobierno desarrollar mejor sus estrategias, en fin, muchas cosas se pueden hacer desde la sociedad, por eso es muy importante que surjan voces, propuestas, convocatorias desde la sociedad para inhibir la violencia, no podemos seguir siendo sólo espectadores.
Vuela vuela palomita y ve y dile: a toda la paisanada que ya le vaya entrando la responsabilidad sobre qué podemos hacer para ayudar al gobierno para disminuir la violencia, hay que entrarle, aunque sea con ideas, pero hay que entrarle.