EL-SUR

Martes 24 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Estado de la economía nacional

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 04, 2017

Cada vez más, nos acercamos a una situación económica complicada. Como aquellas que amargamente sufrimos con anterioridad, al presentarse indicadores inequívocos como son: el incremento de la inflación, la devaluación del peso, el aumento de las tasas de interés y la fuga de capitales. El alza del precio de las gasolinas y de las tarifas de luz, con sus respectivos efectos colaterales en los precios de los demás artículos de consumo básico, han causado una seria y amplia irritación social.
El fortalecimiento del federalismo fracasó cuando, en términos generales, los gobernantes de las entidades federativas no respondieron con probidad a la transferencia de recursos y facultades que detentaba el gobierno federal. El proceso de descentralización y desconcentración hacia los estados trajo consigo casos escandalosos de rapiña del erario público.
En la actualidad, el rol que juega nuestra planta productiva nacional en el contexto de nuestra economía no es relevante. No tenemos bajo control los hilos principales de nuestra actual estructura productiva ni de nuestro crecimiento y desarrollo económico y social. Nos enfrentamos a una realidad donde los mercados internos ya no se encuentran abastecidos por productos nacionales, sino en gran parte por artículos de importación o ensamblados a nivel local por corporaciones transnacionales. Empezamos a tener una economía de carácter financiera-especulativa con la consecuente variabilidad de las tasas de interés bancarias y salidas abruptas de divisas. Por otra parte, nuestro sector industrial se ha deformado al producir manufacturas que contienen muchos insumos importados que convierten nuestras factorías en dependientes de unidades productoras de herramientas, refacciones y maquinaria provenientes de otros países.
Otra vez hemos llegado a límites peligrosos en la cuantía de nuestra deuda pública. Ahora está el agravante de la carencia de suficientes ingresos económicos para hacer frente a las amortizaciones en el corto y largo plazo. Ya no tenemos las facturas que por concepto de venta de petróleo dejábamos en garantía para obtener nuevos préstamos internacionales y no recortar presupuestos para programas institucionales de protección social y de combate a la pobreza.
Persisten trabas estructurales que nos impiden tener buenos resultados para la estabilidad, crecimiento y bienestar de la mayoría de las familias mexicanas. A la fuerte desigualdad y pobreza social de antiguo, se añade ahora la inseguridad pública, las intensas violencias de todo tipo y las corrupciones e impunidades institucionales correlativas y agravadas.
Con el tiempo se ha alejado el derecho que tenemos todos a vivir en la medianía material, así como el respeto a todos nuestros derechos humanos. Ahora cohabitamos con el monstruo delincuencial de las mil cabezas en varias zonas del país. Engendrado por el negocio de los estupefacientes, que han contado con la cobertura institucional requerida para su fuerte expansión.
Seguimos contando con demandas populares ingentes aun no satisfechas: la vigencia de un auténtico estado de derecho, la imparcialidad en la procuración y administración de justicia expedita y eficaz, la carencia de empleo para las generaciones emergentes, la cesantía, los bajos salarios, los déficits de vivienda, la escaza calidad y garantía de educación para todos nuestros jóvenes, la deficiente cobertura en salud popular y el abandono del campo como abastecedor de básicos alimenticios que nos den un mínimo de soberanía alimentaria.
Los estratégicos pilares energéticos para el sano desarrollo de nuestra economía nacional (petróleo, gas, agua, minería, electricidad) los hemos estando perdiendo en forma paulatina. Las concesiones en su mayoría han sido acaparadas por grandes corporaciones extranjeras debido a las cuantiosas inversiones y tecnologías de punta requeridas.

PD. Ante el rápido ascenso de la precandidatura de López Obrador, tratan de impedirlo publicando sus supuestos calcetines sucios unos cuantos hijos de p… Diría Pablo Neruda.