EL-SUR

Martes 30 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

ESTRICTAMENTE PERSONAL

Estado de sitio

Raymundo Riva Palacio

Septiembre 15, 2006

Oaxaca sigue siendo la principal herida por la que sangra México.
Las fuerzas políticas enfrentadas desde hace casi cuatro meses no han podido resolver ni las demandas salariales de los maestros que se encuentran en el origen del conflicto, ni las reivindicaciones sociales que devinieron como consecuencia. En el centro de todo se encuentra la población de la capital oaxaqueña, abandonada a su suerte por el gobierno federal, por el gobierno estatal, por el Senado y por todos. Qué más da. La gente, como ha sido siempre para los políticos en este país, es lo que menos importa.
Su indefensión tendría que ser motivo de indignación nacional y de reclamo crecientemente beligerante, por la inacción de las instituciones de poder. No hicieron nada en su momento, salvo alimentar colectivamente un conflicto y cuando la pradera seca ardió, se fueron con sus extinguidores. Hoy, los habitantes de la capital de Oaxaca viven en permanente estado de sitio, en el epicentro de la ingobernabilidad nacional, el ejemplo más vergonzoso del desastre de nuestras autoridades.
A lo largo de varias semanas, pobladores de la capital oaxaqueña han venido narrando sus avatares cotidianos a través de correos electrónicos que hacen la crónica de un desastre institucional y una claudicación de los gobiernos a ejercer la función por la que fueron creados: proveer la seguridad de sus habitantes. En Oaxaca ya no hay buenos y malos. Hoy, todos fueron malos, tanto las autoridades como los miembros de la Asamblea Popular de los Pueblos de Oaxaca (APPO). Unos botones de muestra:
*“Vivo en la colonia (se omite el nombre), detrás de una de las estaciones de radio que tienen tomada (la APPO) y a partir de las 8 de la noche ya no puedo salir de mi casa. Hace tres meses que no tengo trabajo y mis créditos están llegando al límite. La situación es terriblemente frustrante”.
*“Desde las clases acomodadas pasando por las medias y hasta las bajas, estamos hasta la madre (disculpa). Hasta los maestros y los trabajadores administrativos del magisterio son obligados a estar en los plantones con amenaza de que si no se presentan o bien pagan 500 pesos mensuales, serán reubicados en las zonas más inhóspitas de la sierra.
*“Un profesor me dijo que ya quieren regresar a clases, pero los de la APPO los tienen amenazados y son ellos mismos quienes les disparan”.
*“Y súmale a los grupos radicales que en primer lugar ni son de aquí y que tienen secuestrada la ciudad. Estos grupos están formados por gente que viene de otros estados. Hay jóvenes ‘muy estimulados’ que bromean afuera de mi casa de hacer unas ‘pinches bombas Molotov pa’ver qué hacen estos pendejos’.”
*“Todos los de la APPO están armados. Tienen radios de comunicación. Corren por las calles dentro de sus barricadas y disparan al aire para asustar a la población. A mi casa la han cercado con barricadas y nadie entra. Si queremos entrar nos cobran 100 pesos”.
*“Cuando los APPO tomaron el canal local de Oaxaca, pusieron de barricadas autobuses urbanos. De uno de ellos fui bajado a punta de machete por los APPO, en compañía de mis hijos menores. No sabe qué rabia por no poder hacer nada. Cercaron el canal con autobuses 7 cuadras a la redonda. Había vigías toda la noche. ¿Cómo se explica que un comando armado haya llegado en seis camionetas y disparando a matar y sólo haya herido a una persona en la pierna?”.
*“Hace unos días mandaron golpear a un primo de Jorge Franco (quien es lugarteniente del gobernador Ulises Ruiz) porque trabaja con Gabino Cué (ex candidato al gobierno de Oaxaca). Tiene los huesos rotos. Sé que Franco tiene a mucha gente de México, de la CTM”.
“*El caso de Oaxaca es un problema eminentemente político del grupo del verdadero dueño del (periódico) Noticias, Jesús Martínez Álvarez (dirigente de Convergencia), de Ericel Gómez Nucamendi (director del diario), senador suplente del PRD, de Gabino Cué (otro López Obrador obsesionado), de Diódoro Carrasco (el represor más grande de Oaxaca contra Los Loxichas), de Alberto Esteva Salinas (secretario particular de Martínez Alvarez y que destruyeron la Ruta 100 durante la jefatura de Manuel Camacho Solís). Este grupo le juró a Ruiz que no lo iban a dejar gobernar”.
*“Es una asquerosidad lo que están haciendo los políticos”.
*“Pensar en una pronta solución se ha convertido en un acto de fe. Estamos abandonados por Dios y por el gobierno federal. Parece que no le importamos a nadie y ahora todo indica que quieren darle largas. ¡Oaxaca no va a llegar hasta diciembre!”.
Oaxaca sí llegará. Lo que no está claro es cómo o cuántas instituciones y organizaciones llegarán enteras, en términos de legitimidad y eficiencia, a diciembre. Hasta ahora han sido una negación de sí mismas al contribuir con el clima de desorden, entendiendo el orden como la predictibilidad de la conducta humana sobre la base de expectativas comunes y estables, que no es lo que predomina hoy en día en la capital. Todos los patrones de interacción se han interrumpido. Hay toque de queda en un estado de emergencia no declarado por la autoridad sino por la APPO, que realiza funciones de gobierno como vigilancia y cobro de impuestos, y que al exigir pago de tránsito impide la libertad de movimiento. La seguridad ya no es un valor ni una garantía para los residentes de la capital de Oaxaca, quienes a través de sus correos electrónicos muestran ese comportamiento colectivo que conduce a la ruptura social y al colapso del orden.
Lo increíble no es que Oaxaca capital se encuentre así, sino cómo llegó a este punto. La irresponsabilidad colectiva de las autoridades es la única respuesta. Por lo mismo, su solución es más compleja y será más costosa. En Oaxaca se desafían todas las teorías de los pensadores sobre el orden social. No vale la del consenso de normas y valores de Durkheim y Parsons, ni la de Marx que da prioridad al interés económico, ni la visión sobre el uso de la fuerza de Hobbs y Maquiavelo. Oaxaca no necesita una más de las históricamente inútiles mesas de negociación a las que convoca la Secretaría de Gobernación. Requiere imaginación y creatividad para correr en varias rutas. La primera es sensibilizar a la Secretaría de Hacienda para resolver el problema original de la retabulación salarial de los maestros, junto con la identificación de todos los grupos involucrados para dialogar en forma separada pero intensa con todos y dar respuesta a sus reivindicaciones sociales. Hasta después vendrá la cabeza de Ruiz, foco de todo el conflicto. Si bien es cierto que para ello se requiere oficio político, ausente en el gobierno foxista, esos son los pasos a seguir. Sólo se necesita quién ejecute el plan de acción y garantice respeto a los acuerdos alcanzados. Claro, de todo, encontrar ese alguien es lo verdaderamente difícil.

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