EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Este informe no le gustará a AMLO

Silber Meza

Abril 09, 2022

DE NORTE A SUR

El presidente Andrés Manuel López Obrador no ha leído, seguramente, el más reciente informe de Artículo 19, la organización no gubernamental dedicada a defender la libertad de expresión en México y en buena parte del mundo. Cuando lo lea, si algún día lo hace, seguramente se molestará y dirá que él tiene otros datos.
Pero esta organización hace trabajo en México desde hace muchos años, mucho antes de que iniciara la “Cuarta Transformación”. Y aunque el presidente la ha descalificado diciendo que recibe recursos del extranjero, la realidad es que ha hecho un trabajo fuerte, intenso, cercano a periodistas del país cuando ninguna autoridad los había querido proteger, gastando esos dineros “impuros” –a decir de AMLO– en viajes, hoteles, cámaras de videovigilancia y protocolos de seguridad para periodistas bajo riesgo, entre muchas otras acciones.
En su más reciente informe publicado el martes 5 de abril, Artículo 19 reporta que en el país se realizó una agresión contra la prensa cada 14 horas, con 644 ataques documentados en 2021. La cantidad representa un aumento de cerca de 20 por ciento comparado con el último año de Enrique Peña Nieto, pero si se comparan los primeros trimestres de cada sexenio el crecimiento es de casi 85 por ciento más de ataques contra la prensa.
Es el periodo más violento contra la prensa del que se tenga registro.
De acuerdo con datos de la ONG, en el periodo de Felipe Calderón es cuando más asesinatos de comunicadores ha habido: 48; en el de Peña Nieto se registró uno menos, 47; en la mitad que va del sexenio de López Obrador ya se han contabilizado 33. De seguir así la tendencia en 2024 se romperán con creces todos los récords.
Este año han encendido las alertas porque tan sólo en el primer trimestre sucedieron ocho homicidios, mientras que en todo 2021 sumaron siete.
Artículo 19 advirtió una fuerte carga de desinformación oficial, estigmatización pública de la prensa, discrecionalidad en la asignación de la publicidad oficial, engaños en el sistema de transparencia, violencia contra la prensa, brecha digital y violaciones a los derechos humanos que vulneran la libertad de expresión.
“Conforme a la estigmatización a la prensa el informe refiere que durante las conferencias matutinas por lo menos en 71 ocasiones, un promedio de casi seis ocasiones al mes, el propio titular del Ejecutivo Federal u otros integrantes del gobierno denostaron a la prensa”, se lee en un comunicado de la organización.
La violencia contra la prensa no inició en este gobierno, pero ahora se ha incrementado, ha arreciado la agresividad discursiva desde la máxima tribuna, desde el megáfono más poderoso de la nación: las conferencias mañaneras. Estas son vistas por decenas de miles de personas y son reproducidas por medios que amplifican el mensaje y hace que llegue a millones de mexicanos.
Justo es en estas conferencias donde López Obrador lanza de forma sistémica mensajes de “deslegitimación del mensajero” a través de la sección “Quien es quién en las mentiras”. Esta sección ha sido criticada por Pedro Vaca, relator especial para la libertad de expresión de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos.
“Espacio totalmente extraño a los estándares democráticos de libertad de expresión”, dijo en una entrevista con la revista Proceso en febrero pasado.
Al final del documento, Artículo 19 planteó 36 acciones urgentes para mejorar la condición de los periodistas, entre las que se encuentran: eliminar el uso discrecional y arbitrario de la publicidad oficial como recurso de control indirecto de las líneas informativas de medios de comunicación; desarrollar una política pública de protección integral para garantizar el ejercicio de libertad de expresión de las y los periodistas; combatir la impunidad de las agresiones contra la prensa y garantizar el derecho a la verdad; garantizar el ejercicio de la libertad de expresión para las mujeres en el entorno físico y digital; controlar el uso de herramientas de vigilancia, y garantizar el acceso a la información a las poblaciones en situación de vulnerabilidad.
Si López Obrador lee este informe seguramente no será de su agrado, pero tendrá información verdadera en torno a esas personas con las que platica todos los días por alrededor de dos horas: los periodistas.