EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Etiquetado para la salud

Octavio Klimek Alcaraz

Septiembre 01, 2018

La organización de la sociedad civil El Poder del Consumidor presentó en julio del año 2015 un amparo contra el actual etiquetado frontal en los alimentos y bebidas no alcohólicas preenvasadas, que implementa el etiquetado frontal obligatorio con el formato Guía Diaria de Alimentación (GDA), que desde 2011 utilizaba en forma voluntaria la industria de bebidas y alimentos.
El Poder del Consumidor ha denunciado, desde hace varios años, junto con otras organizaciones no lucrativas agrupadas en la Alianza por la Salud Alimentaria, que el actual etiquetado frontal en los alimentos y bebidas no alcohólicas, instaurado por la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), viola el derecho constitucional a la salud, a la alimentación de calidad y a el derecho a la información de los consumidores–es decir nos engaña y nos desinforma– por las siguientes causas:
“1.- Cofepris retomó un etiquetado diseñado por la industria sin consultar a los institutos nacionales de salud, ni a la academia, ni a los organismos internacionales ni a las organizaciones de la sociedad civil.
2.- El etiquetado frontal establecido no es entendible por la población mexicana, no cumple con el objetivo central establecido en la Estrategia Nacional para la Prevención y el Control del Sobrepeso, la Obesidad y la Diabetes (ENSOD).
3.- El etiquetado frontal actual tiene criterios nutrimentales no sustentados en la ciencia y presenta un criterio de azúcar que induce a confusión y a un alto consumo de este ingrediente” (elpoderdelconsumidor.org/saludnutricional/ministros-de-la-scjn-frente-a-una-decision-trascendental-para-enfrentar-las-emergencias-epidemiologicas-de-obesidad-y-diabetes-de-los-mexicanos/).
Por estas razones, el Octavo Juez de Distrito, el realmente honorable Fernando Silva García, le dio la razón a El Poder Consumidor en diciembre de 2016. En 2017 la decisión del juez fue apelada por la Cofepris, la Secretaría de Economía, y aunque usted no lo crea, la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), responsable supuestamente de proteger al consumidor, se inició el proceso de apelación frente a un Tribunal Colegiado de Circuito. Dicho Tribunal decidió que, debido a la importancia y trascendencia del caso, debería ser la Suprema Corte de Justicia de la Nación quien lo resolviera.
Al respecto, el pasado miércoles 29 de agosto la Sala 2 de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), con cuatro votos en contra y uno a favor, rechazó el proyecto del ministro Fernando Franco acerca del amparo en revisión 240/2018 referido a dicho etiquetado frontal, turnando a la ministra Margarita Luna Ramos la decisión de un nuevo proyecto. Por las diversas notas informativas, entiendo que el ministro Fernando Franco presentó un proyecto donde se respalda la sentencia del Juez de Distrito. En un boletín de El Poder del Consumidor se señala, “confiamos en que el nuevo proyecto que realice la ministra Luna Ramos tomará en cuenta la sólida evidencia científica y de la academia que demuestra que el actual etiquetado no es entendible para la población; por lo que en este caso la materia es muy sólida” y “aunque no se conocerán las razones de esta votación hasta que sea presentado el siguiente proyecto, todo indica que el motivo es procesal y no sobre la materia del caso” (elpoderdelconsumidor.org/portada/el-poder-del-consumidor-ve-posibilidad-de-que-la-scjn-afine-sentencia-sobre-etiquetado-frontal/).
Todo esto es de suma trascendencia, ya que, conforme a lo manifestado por El Poder del Consumidor, en caso de obtener una resolución favorable los efectos de la resolución de la Corte serían aquellos que fijó el juez de Distrito en su sentencia, es decir, que el etiquetado se adecúe a los parámetros desarrollados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y en la ENSOD de 2013.
Entre los documentos científicos que avalan la postura de El Poder del Consumidor destaca el artículo de postura del comité de expertos académicos nacionales del etiquetado frontal de alimentos y bebidas no alcohólicas para una mejor salud. El artículo se titula Sistema de etiquetado frontal de alimentos y bebidas para México: una estrategia para la toma de decisiones saludables. Fue publicado en una reconocida revista de investigación, la Revista de Salud Pública de México, en su número 4, de julio-agosto de 2018. (http://saludpublica.mx/index.php/spm/article/view/9615/11536).
Este artículo es producto del mandato de la Secretaría de Salud al Instituto Nacional de Salud Pública para conformar un grupo independiente de expertos académicos en etiquetado de alimentos y bebidas, independientes y libres de conflicto de interés para contribuir al desarrollo de un sistema de etiquetado frontal. El artículo es suscrito por más de 30 científicos, incluyendo a los directores del Instituto Nacional de Salud Pública y del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición, así como integrantes de colegios profesionales de salud, de universidades, del IMSS e ISSSTE, de hospitales, y otros institutos nacionales. Así, se recomienda a la Secretaría de Salud y a la Cofepris un nuevo sistema basado en seis puntos, que son de manera textual los siguientes:
1.- El sistema de etiquetado frontal debe basarse en recomendaciones internacionales y nacionales de salud, como las de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización Panamericana para la Salud (OPS), la Academia Nacional de Medicina y las recomendaciones nutrimentales mexicanas que preparó el sector salud bajo el liderazgo del Instituto Nacional de Ciencias Médicas y Nutrición Salvador Zubirán, y no en recomendaciones inconsistentes con insuficiente sustento científico, como actualmente ocurre para el caso de ciertos componentes de la dieta.
2.- Un grupo libre de conflictos de intereses deberá diseñar el sistema de etiquetado frontal en México con criterios de transparencia.
3.- Es fundamental considerar un perfil nutrimental único para las políticas de etiquetado, restricción de la promoción y venta de alimentos en escuelas y regulación de publicidad para aportar a la congruencia, consistencia, armonización y facilidad para su implementación.
4.- El énfasis del etiquetado debe ser únicamente en proporcionar información de fácil comprensión sobre ingredientes cuyo alto consumo es nocivo para la salud: azúcar, grasas saturadas, grasas trans y sodio, así como la energía total.
5.- Los estudios disponibles indican que el etiquetado que se utiliza en México, que está basado en las Guías Diarias de Alimentación, no funciona y debe ser reemplazado por un sistema efectivo, de fácil comprensión y con criterios correctos.
6.- En congruencia con los esfuerzos internacionales de la región, basados en el mejor conocimiento disponible y tomando en cuenta las recomendaciones de la Organización Panamericana de la Salud, el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), un grupo internacional de expertos académicos con apoyo de más de 11 organizaciones profesionales de salud nacionales e internacionales (incluyendo a la World Heart Federation, InterAmerican Heart Foundation y World Obesity Federation, entre otras), considera que en México se requiere de un etiquetado de advertencia para ingredientes críticos en los alimentos similar al que se propone en Chile, Brasil, Perú y Canadá.
En su resumen final, en artículo comunica que “los resultados disponibles de investigaciones realizadas en México y en otros países dejan claro que las personas tienen dificultades para comprender el Sistema de Etiquetado Frontal de Alimentos y Bebidas (SEFAB) actual Guías Diarias de Alimentación (GDA) y que sería preferible una forma más sencilla de etiquetado para evaluar de manera rápida la calidad de un producto. Desarrollar un etiquetado nutrimental que facilite las elecciones saludables en la población puede generar sinergia con otras políticas públicas y contribuir de manera efectiva a una mejor alimentación”.
En conclusión, es verdaderamente penoso que instituciones de gobierno responsables de cuidar la salud de las personas, como la Cofepris, y de su consumo, como la Profeco, en lugar de defender a la sociedad, se encuentren del lado de los intereses de empresas, que al parecer sólo les interesa maximizar sus ganancias económicas a costa de la salud de las personas. Esto definitivamente debe cambiar. Esperemos a la brevedad buenas noticias desde la Suprema Corte de Justicia de la Nación.