EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Facturas falsas: el huachicol de la salud

Silber Meza

Marzo 07, 2020

DE NORTE A SUR

 

El gobierno federal estima que en México existe una evasión fiscal de 500 mil millones de pesos anuales a través de facturas falsas, las cuales constituyen una invención directamente asociada con las “empresas fantasma” o “empresas fachada”. En realidad aún no conocemos el fondo del problema, nos encontramos en caída libre dentro de un oscuro cañón interminable. El vacío.
Los nuevos ricos aparecen de la nada: ora son dueños de gasolineras, ora son propietarios de hoteles, ora son magnates del outsourcing, ora son de la élite política. Dinero por montones imposible de ocultar.
El huachicoleo, ese término asociado inicialmente al robo de gasolina, se ha extendido a casi todas las actividades vinculadas al gobierno mexicano, y en el sector salud bien podríamos hablar de un huachicoleo que no sólo abarca desde medicinas hasta equipo médico, obra sanitaria, servicios.
Si es indignante el desfalco a la nación con la falsa facturación, es más doloroso cuando hablamos de la salud porque se traduce en enfermedades que no se curan, en análisis que no se realizan, en equipo médico que no llega, en baja calidad de los servicios, en escasa infraestructura hospitalaria, en grandes deudas con clínicas privadas porque el sector salud es inviable. En sufrimiento extendido.
Por eso es tan importante la investigación Facturas falsas: la epidemia en el sector salud, publicada recientemente por las organizaciones Impunidad Cero y Justicia Justa. Los autores –Denise Tron Zuccher, Mariana Ruiz Albarrán y Luis Pérez de Acha– lograron identificar 22 mil 933 facturas falsas en el sistema de salud pública, emitidas entre 2014 y principios de 2019. Al leerlo, es claro que fue un trabajo de muchos meses y de un análisis sistémico.
Las investigadoras lograron descubrir que en 30 de 32 estados se ha utilizado este tipo de facturas para desviar recursos públicos. También hallaron el mismo modelo de desfalco en el IMSS y el ISSSTE. Los desvíos suman más de 4 mil 100 millones de pesos.
“Cada peso desviado representa un servicio, un bien o una instalación que una persona no recibió en materia de salud. El sector salud está enfermo y es responsabilidad de las autoridades encontrarle una cura”, advierten en la presentación del análisis.
Las entidades donde se encontraron más facturas falsas son: Estado de México, Chihuahua, Jalisco, Sonora, Sinaloa, Oaxaca, Chiapas, Hidalgo, Quintana Roo y Yucatán. A pesar de que Guerrero no apareció entre los principales “clientes” de los factureros, sí tienen registros que destacan en el documento, al que se puede acceder en el sitio impunidadcero.org.
La empresa fantasma que más facturó se llama Interacción Biomédica, SA de CV. Obtuvo ventas falsas por mil 613 millones 538 mil 193 pesos. La enorme mayoría –96 por ciento– fueron facturas cobradas al Instituto de Salud del Estado de México, pero la compañía también fue “contratada” por instituciones federales e instituciones de salud de Guerrero, Nayarit, Oaxaca y Coahuila.
En la investigación se apunta que la Secretaría de Salud de Guerrero tiene a tres empresas fantasma como sus proveedoras: Grupo Lofera, SA de CV; Santiacom, SA de CV, e Interacción Biomédica, SA de CV.
Otra irregularidad que se destaca en Guerrero son los aviadores: “Incluso, este esquema pudo haberse presentado en el Instituto de Seguridad Social de los Servidores Públicos del Estado de Guerrero (ISSSPEG), en el que se detectaron dos pagos mensuales a una persona física, de enero a septiembre de 2014, los cuales pudieron haber sido expedidos para simular el pago por concepto de honorarios”.
El texto no sólo nos revela el robo en los servicios de salud mexicanos, además es didáctico en un momento donde la falsa facturación y las empresas fantasma se están convirtiendo en parte de nuestro glosario diario. Por ejemplo, nos dice que “empresas fantasma” son aquellas que tienen una existencia legal pero sus operaciones son simuladas. Igual sucede con personas físicas que aparentan realizar una actividad fiscal.
Las factureras tienen una denominación legal: Empresas que Facturan Operaciones Simuladas (EFOS) y quienes las utilizan son designadas Empresas que Deducen Operaciones Simuladas (EDOS).
Las factureras son parte de una nueva realidad, y sus dueños o usuarios son nuestros vecinos, compañeros o familiares.
En el documento se advierte: “en la cadena de encubrimiento participan servidores públicos de múltiples áreas y va desde quienes se encargan de convocar a una licitación y el procedimiento de compra o la adjudicación de contratos, hasta los responsables de recibir los bienes o servicios (incluyendo al personal del almacén), las áreas contables que realizan los pagos e incluso los órganos internos de control, que son omisos en detectar las irregularidades”.
La máquina facturera se ha instalado entre nosotros y el gobierno está decidido a desmantelarla. ¿Podrá?

@silbermeza