EL-SUR

Viernes 26 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Falla, Injerta, arte y amor

Ana Cecilia Terrazas

Febrero 15, 2025

Dos palabras que empiezan con la letra A y cuyo significado y acción se han orientado en exclusiva, a lo largo de la historia, a las y los seres humanos, son amor y arte. El amor, dice el Diccionario de la Real Academia Española, es un “sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser”; para el concepto arte, la misma fuente tiene más entradas y la primera reza: “capacidad, habilidad para hacer algo”.
No sorprende la cualidad de “insuficiencia” que otorga el DRAE al concepto amor, pero también aplica, sin la menor duda, para el concepto del arte. Ambas acciones, amar y expresarse por medio del arte, provienen, humanamente hablando, de un vacío, de una falta, de la –llamada así por algunos teóricos críticos– “incompletud”. Las personas –según refieren todas las historiografías, filosofías, psicologías y teorías sociológicas y antropológicas– se configuran y construyen mediante la mirada o el crédito del otro o de la otra. Ante lo otro exterior, digamos, nos completamos, parchamos nuestra falla, el hueco, lo que falta para ser.
A su vez, se sabe que la inspiración creativa acontece cuando la mirada puede ver de otra manera y llenar el vacío de la incomprensión. Ese reacomodo o recolocación, con amor al arte mismo y a la manera de re-relatar la obra, hace que surjan las metáforas poéticas, las obras plásticas, las composiciones musicales, los ensayos, las escrituras, el drama, el cine, la escultura.
Para la filosofía psicoanalítica del francés Jacques Lacan, ese vacío mencionado, esa insuficiencia, se llama falta y la falta “hace surgir el deseo” y el deseo se conecta con una suerte de herida en el ser gracias a la cual las personas estamos invitadas a la experiencia o acción deseante, a una pulsión y a veces a una pasión. A la luz de la falla, arte y amor están indisolublemente conectados.
Y así ocurre con Injerta, exposición temporal de arte que exhibe de manera rotunda el talento y el amor de los artistas por el nuevo tejer que implica su creación. Se encuentra en Eugenia Espacio Creativo, ubicado en la calle Eugenia 1360, en la colonia Narvarte Poniente de la alcaldía Benito Juárez, Ciudad de México.
Injerta es producto de la estancia artística de dos talentosísimos jóvenes colombianos quienes cuentan ya con una seria y exitosa trayectoria: Andrés Vergara y Larry Muñoz. Injerta, dice el boletín de prensa, “muestra los resultados de su residencia en Eugenia, en donde exploraron el recurso de caminar sin rumbo, llenarse los bolsillos y volver. Para los artistas, el tránsito por el entorno es un acto transformador. Cada paso, cada encuentro, genera preguntas y abre nuevas posibilidades. En ese caminar, ambos artistas se cuestionan la diferencia entre artificio y naturaleza. Así como el pájaro construye su nido, nosotros hacemos arte. Construimos a partir de los materiales que nos rodean. A veces construimos casas –algo funcional, pero también obras de arte que se escapan a la funcionalidad e incluso a definiciones conceptuales con un sentido finito y perfecto. El arte, entonces, parece ser una fuerza movilizadora y natural en nosotros, aun sin que podamos entenderla del todo”.
Por mencionar algunos materiales, las piezas de esta exposición, que termina el 22 de febrero, incluyen madera, hojas, semilla, espinas, partes de antena, láminas, tubos metálicos; metal, hongo disipador, alambre, tubo, cáscara de mamey.
La exposición se puede visitar en horarios hábiles, tocando el timbre; se puede escribir al correo [email protected], o hacer contacto en @eugenia.espacio, su perfil en Instagram.
Algo de lo más impactante de Injerta es el ave “Fénix Canaria” que yace en la azotea del inmueble. Esta ave gigante que ha caído al suelo lleva un plumaje maravilloso: un cúmulo de hojas de alguna palmera capitalina herida por esa plaga de hongos llamados Fusarium. Todo juego de palabras guardado, ese hongo causa en las Islas Canarias la enfermedad conocida como “bayoud”, y esa “bayoud” afecta sobre todo a las palmeras de las especies Phoenix canariensis, muy presentes (ahora muy enfermas) en Ciudad de México. En esa hermosura de esta Fénix Canaria se injerta la falla, el arte, el amor.

@anterrazas