EL-SUR

Martes 16 de Agosto de 2022

Guerrero, México

Opinión

Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos

Jesús Mendoza Zaragoza

Febrero 15, 2016

En días pasados una organización con este nombre se presentó ante la prensa para hacer llegar su mensaje a la sociedad y al gobierno. Veintiún familias agraviadas por la desaparición de uno de sus miembros y, además, por la inacción del Estado para su búsqueda, decidieron unir su dolor y su esperanza para darles más eficacia. Se dieron cuenta de que caminar solas, cada quien con su propio caso, es agobiante e inútil. Decidieron hacer un camino juntas para lograr lo que en estas circunstancias se requiere: buscar hasta encontrar a sus familiares desaparecidos.
Con el respaldo de la Pastoral Social de la Arquidiócesis de Acapulco, que coordina un programa de acompañamiento integral a víctimas de las violencias y que ha puesto un especial interés al acompañamiento de estas familias por sus circunstancias más dolorosas y complejas, se ha creado este espacio social en el que estas familias puedan encontrar mejores condiciones para hacer su búsqueda. Esta organización es independiente de la Arquidiócesis y toma sus propias decisiones pero cuenta con el acompañamiento espiritual, psicosocial y jurídico que requieren. En días pasados tuvieron un taller para el manejo del impacto emocional que se da en estos casos.
En el país hay más de 30 organizaciones y colectivos de familiares de desaparecidos, que Servicios para la Paz (Serapaz) ha estado vinculando, muchos de los cuales se han gestado a partir del aliento del Movimiento por la Paz con Justicia y Dignidad. Y en Guerrero hay varias organizaciones que han ido vinculando sus esfuerzos como el del comité de Los Otros Desaparecidos de Iguala, Taller de Desarrollo Comunitario (Tadeco) que desde hace años ha desarrollado un esfuerzo con familias de desaparecidos y la organización Siempre Vivos de Chilapa. Otra organización, que lleva su propia dinámica es la de los padres de los 43 normalistas de Ayotzinapa.
La Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas (CEAV) federal, en octubre pasado, tenía un registro de 500 desaparecidos en el estado de Guerrero, cifra muy conservadora, si tomamos en cuenta que tan solo el comité de Los Otros Desaparecidos de Iguala tiene un registro de más de 350 casos. La cifra nacional es de 27 mil 659 del año 2007 al 2015, según el Registro Nacional de personas Extraviadas y Desaparecidas. El caso es que el profundo mundo de los desaparecidos es tan espantoso como clave en la presente crisis nacional. México no puede dar un paso adelante sin resolver este tema y sin sanar esta herida tan abismal.
El Estado mexicano no tiene condiciones ni legislativas, ni institucionales, ni presupuestales para hacer frente a los derechos de las familias de los desaparecidos, sobre todo, los derechos a la verdad, a la justicia y a la reparación del daño. La CEAV federal no ha logrado consolidarse para cumplir con sus obligaciones y la CEAV estatal ha señalado que no atenderá víctimas hasta el próximo año. Por estas razones, las familias de los desaparecidos están empeñadas en que el Estado esté en condiciones de responder y ya no eludir su responsabilidad.
Así las cosas, las organizaciones de familiares de desaparecidos que hay en el país, requieren del apoyo solidario de la sociedad civil, ya como ayuda directa a las necesidades de las organizaciones y de las familias o como presión para que el Estado esté a la altura de esta grave necesidad social no atendida. De no atenderse, la crisis de derechos humanos que atraviesa el país, se profundiza y se complica.
En relación a la organización Familias de Acapulco en busca de sus desaparecidos, hay manera de contactarse para ayudar o ser ayudados, mediante su perfil en Facebook con su nombre, y mediante su correo electrónico [email protected]