EL-SUR

Lunes 29 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

¡Feliz 2026! ¡Salucita!

Anituy Rebolledo Ayerdi

Enero 02, 2026

Chava Añorve

Salvador Chava Añorve, de Ometepec, está registrado en varias crónicas del puerto como el primer cantinero que atendió a turistas estadunidenses en el hotel Papagayo. Él mismo recordaba la ocasión en que atacó con una botella de tequila a un güero pecoso por llamarlo bartender. “Y es que un paisano me había dicho que así se mentaba la madre en inglés”, se disculpará más tarde
Orgulloso, Chava Añorve presumía ser el cantinero de cabecera de Agustín Lara y el aguador de María Félix, porque agua era lo único que bebía. Ocurrió ello en 1949, durante una segunda luna de miel de la pareja, invitados esta vez por el general Juan Andrew Almazán, propietario del Papagayo, frente a la playa de Hornos. Bungalos estilo polinesio sobre pilotes y por ello con escalinatas de acceso. Chava estará presente cuando un carguero deposite en el hotel un lustroso piano de cola y el llamado del militar a la pareja:
“Queridos amigos todos, excelso maestro Lara: me tomé el atrevimiento de hacerle traer su instrumento preferido nomás por si quisiera desentumirse las manos. ¡Ah!, y de paso a ver si doña María y Acapulco le inspiran alguito.” (esto último fue seguramente el Acuérdate de Acapulco, María Bonita, María del alma”)
A decir de don Chava, el compositor que quiso nacer en Veracruz bebió aquí únicamente un champurrado llamado Arde Paris: Se vierte en una copa champañera un chorro de coñac francés y se rellena con champaña fría.

La barra de Chava

Algunas de las especialidades del barman ometepequense : Old fashion (bourbon o güisqui americano servido sobre un terrón de azúcar empapado con amargo Angostura. Se adorna con medialuna de naranja y una cereza en el fondo
–Mint julep (bourbon, yerbabuena machacada con azúcar, rodajas de limón, naranja y mucho hielo frappé).
–Manhattan (bourbon, vermout dulce y gotas de Angostura. Se sirve frío con una cereza incrustada en un palillo.
–Coctel Mirna Loy, cuya base es la ginebra preparada en honor de la actriz estadunidense Mirna Loy, morena, (El cantante de jazz), declarada reina de Hollywood (1938). Chava le obsequia un sombrero calentano, recomendándole no asolearse mucho porque el sol acapulqueño es muy cruel. Agradecida, la actriz le planta en la mejilla un prolongado beso, para luego imprimir el rojo intenso de sus labios en una servilleta blanca. Instalada ésta en su barra como si fuera una bandera, dará a Chava la oportunidad de contar su origen una y mil veces.

Volver a empezar

El compositor estadunidense Cole Porter rumiaba un reciente fracaso sentimental ingiriendo martinis secos en el bar del hotel El Mirador, de Acapulco. Los preparaba con precisión de alquimista el corpulento cantinero acapulqueño Reynold Méndez, quien además se había convertido en su consejero romántico y espiritual:
“No se me achicopale amigo Porter, que la consigna de los triunfadores es levantarse y volver a empezar. Míreme a mí: practico la alterofilia o levantamiento de pesas, pero una lesión rotular me declaró inhabilitado para hacerlo. Y todo consistió en no dramatizar el suceso, llevándome a renunciar a la práctica del deporte que amo. Por el contrario, lo utilicé como acicate para empezar de nuevo, para volver a empezar, mister Porter. Y ese volver empezar operará tan exitosamente en mí que al poco tiempo me coroné campeón nacional de levantamiento de pesas, categoría mastodonte”.
Una tarde, animado por el espectáculo maravilloso del mar desde La Quebrada, el autor de Te llevo dentro de mí y Noche y día pide a Reynold martinis secos, ¡una cascada de martinis secos! Lapiz y papel.
Mientras consume desesperadamente el brebaje a base de ginebra y vermout, sin hacerle caso a la aceituna, Porter escribe como poseso y cuando el sol ya se escondía lanza el grito triunfal: ¡lo hice!, ¡lo hice!, corriendo al piano para teclear las notas de su inspiración. Lo piensa un rato para, finalmente, darle un nom-bre a la pieza: Begin de Be-guine. Volver a empezar, pues.

Martini

Calificado como el “rey de los cocteles”, el martini está colocado en el sitial de haber sido el coctel más solicitado en las barras de Acapulco durante su época dorada. Manuel Ávila, periodista muy querido, fue cantinero del hotel Prado Américas y desde su barra pudo servirlo y entrevistar a las estrellas más rutilantes de Hollywood de la época.
Una bebida cuyo origen no está claro, pues se habla de que fue creado en una ciudad llamada Martínez, California o que su creador fue un barman de apellido Martínez. Y mil versiones más
Un martini verdaderamente seco contiene: ginebra, vermut dulce, vermut rojo, piel de limón y una cereza al marrasquino.

Margarita

Acapulco se disputa con otros lugares de México y el mundo la paternidad del coctel Margarita. Una versión local lo ubica en 1948 y otorga su autoría a una hermosa dama llamada Margarita Sames, durante una fiesta en honor de Nicky Hilton, heredero de la poderos cadena hotelera de su nombre (el primer Hilton de Acapulco se abrirá en 1962).
Instalada en su cocina (de esas en las que nunca se echará una tortilla), Margarita desea sorprender a su invitado con una bebida que jamás haya degustado. Así, luego de muchas mezclas alcohólicas, se le ocurre aligerar el poder del agave vaciando dos copas de tequila a una coctelera con hielo. Añade luego una medida de cointreau y finalmente media copa de jugo de limón. Servido a los invitados en copas escarchadas con sal, al poco no pocos andarán gateando. Incluso Nicky.
El coctel margarita cobrará fama en el Hollywood de los años 50, hasta la llegada de Pedro Infante a enseñarles a beber tequila a pico de botella.

Coctelería acapulqueña

Tropical Casablanca

Desempeñándose como barman del centro nocturno del hotel Casablanca, el popular Luis Román Montes de Oca crea el coctel Tropical Casablanca (onza y media de ron blanco, jugo de piña y medio limón). Se adorna con piña y cerezas. Algunos huéspedes bajarán rodando

Acapulco Special

Media onza de ron claro, tres cuartos de bourbon y tres cuartos de brandy. Una onza de jugos de piña, granadina y naranja. Jugo de medio limón y cubos de hielo. Agítese y sírvase con una cereza y rodajas de piña
Autor: Reynaldo Silva García, barman de La Pérgola del hotel Paraíso Radisson.

Caleta Especial

El bartender Gustavo Alfonso Sánchez fue el creador de este coctel con el nombre del hotel en el que laboraba: una onza de ron blanco y una más de vodka. Se añaden jugos de piña, naranja y limón y se sirve en copas tongolele con mucho hielo.

Tropicano special

Una onza de ginebra, otra de vodka y una más de ron oscuro, más tres onzas de jugos de naranja y piña, el de medio limón y una granadina. Se sirve en copa tongolele adornado con frutas y flores.
Autor: Vicente Rodríguez Fernández, cantinero del bar Olimpo del hotel Tropicano, en tiempos de Rafa Sareñana.

La Cabaña

Román Lobato Ávila, cantinero de la Cabaña de Caleta lo preparaba así: dos onzas de vodka, una de granadina, dos de jugo de naranja y un plátano Tabasco.

Ritz especial

Onza y media de ron blanco, un durazno, jarabe natural y gotas de limón. Se licua con hielo frappé y se adorna con una rodaja de limón y una cereza.
Creado por Rosendo Heredia Bárcenas , barman de La Estancia, del hotel Acapulco Ritz.

Maris Special

Vodka, pernod, granadina, jugos de piña y naranja. Su autor, Guillermo Estrada Mesino, aconsejaba agitar la mezcla con cubos de hielo y adornarla con frutas.

Romano Day’s

Dos onzas de ron blanco, brandy y bourbon. Un plátano se licúa con granadina, jugos de naranja y piña, con bastante hielo.
Coctel concebido por Andrés Sánchez cuando atendió el bar del hotel Romano Day’s

Acapulco de noche

Un chorro de tequila, uno más de ron más tres de jugo de naranja. Se sirve con hielo impregnando el borde de la copa con azúcar negra.

Pescador acapulqueño

Pescador acapulqueño de perlas es el nombre completo de este brebaje que se prepara en vaso old fashion con tres cubos de hielo. Se vierten un chorro de vodka, un chorrito de jugo de piña y una pizca de crema de amor para dar a la bebida un color morado.
Al fondo del vaso se depositan una cebollita cambray, tres aceitunas más tres cerezas. Sírvase con un agitador puntiagudo para pescar las perlas,

Base naval

Una y media onzas de tequila. Media de pernod y tres de néctar de durazno. Batido con hielo.

30-30

No fue este un brebaje nacido en el norte revolucionario sino aquí cerquita, en el callejón de Xóchitl. Un coctel demoledor cuyos componentes eran 30 centavos de alcohol de 96 grados y una limonada Yoli cuyo precio eran 30 centavos.

¡Salucita, pues!