EL-SUR

Martes 07 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Fernando Rosas Solís. Sus paisanos de San Jerónimo lo llamaron el Ruiseñor de Guerrero

Anituy Rebolledo Ayerdi

Mayo 22, 2025

Las Doñas

Irene Solís, madre de Fernando Rosas, solía presumir la valentía personal y la superioridad artística de su retoño, el tenor Fernando Rosas. Lo hacía con su amiga Antonia Ayerdi de Rebolledo, madre de este columnista.
“¡Cuando mi Fernando canta, Toñita, el negrazo Pedro Vargas corre a esconderse en los baños o debajo de las mesas!”.
Las Doñas solían encontrarse en el breve espacio geográfico de San Jerónimo de Juárez, en la Costa Grande, cuyo conversa-torio giraba invariablemente en torno al hijo “tan pródigo como prodigio”. Sus triunfos clamoro-sos en teatros y ferias de todo México y sin faltar sus frecuentes golpizas.
“¡Ah, no sí, Toñita, porque mi Fernando no se deja de ningún hijo de la tiznada”.
“Y entonces, Toñita, que mi Fernando derriba a Jorge Negrete de un puñetazo en la cara, haciendo rebotar su cabeza en el piso, y cuando intenta levantarse, le coloca su guitarra de corbata ¡Como lo oyes Toñita! ¡Ay, mi Dios bendito, protege a mi Fernando!”.

¿Plagio?

Ahora resulta que esta introducción a la semblanza del trovador sanjeronimeño Fernando Rosas Solís, mi paisano, no es mía, sino del Dr. Luis Felipe Escarza, a quien no tengo el gusto de conocer. Por lo menos es lo que afirma el prestigioso internet.

Jorge Negrete

Jorge Negrete, el celebrado charro cantor del cine nacional, se desempeñaba en aquel momento como secretario general de la ANDA (Asociación Nacional de Actores), situación que aprovecharán los medios para convertir un pleito cantinero en salvaje agresión al líder-charro. El agresor hará sensato mutis viajando a Cuba, dedicándose a presentaciones artísticas a lo largo de la frontera norte del país.
El chismorreo chapoyesco dará por terminada la carrera de Rosas en México, remitiéndose a un suceso similar de otro tiempo: el enfrentamiento verbal entre la actriz Leticia Palma (En la palma de tu mano) con el mismo dirigente de la ANDA, epilogado con tremendo sopapo de la dama sobre el rostro de Negrete. La actriz tabasqueña no aparecerá más en las pantallas.

Más broncas

Rubén Ríos Radilla, el biógrafo, refiere un primer exilio del cantante obligado por su carácter violento, estimulado este por su señora madre: “mi Fernando nunca se deja de ningún pendejo”. La bronca en esta ocasión será durante la fiesta de cumpleaños de la señorita Emma Frías, en la que resulta perdedor el joven Eleuterio Cabañas Fierro. La sola enunciación de tales apellidos ponen en alerta a los tíos Antonio y Raymundo Rosas Abarca, quienes lo esconden en Chilpancingo, con empleo estatal. Muy pronto, el trovador estará animando los festejos del gobernador Alberto F. Berber, quien más tarde le conseguirá una plaza en la oficina de Correos de la Ciudad de México.
Epoca tranquila y bonancible que Rosas aprovecha para sentar cabeza. Contrae matrimonio con Teresa Pino Gallardo y a su tiempo le estará cantando canciones de Cri Cri a una hermosa pequeña de nombre María de los Ángeles, quien muy joven, se convertirá en exitosa bolerista, aunque pronto cambiará su domicilio a Estados Unidos.

Inicios

El cronista Enrique Díaz Clavel ubicaba a Rosas en el camino de la fama a partir del programa La hora del aficionado, de la XEW, con el desacuerdo de su biógrafo Ríos Radilla. Para este, la ruta corta había sido en vías del amor. La amante del sanjeronimeño en aquel momento era hermana de la soprano María Luisa Santillán, quién le le abrirá a su “cuñi” un espacio en el programa musical de los Chocolates Luxo, en la propia W.

Los aficionados

La hora del aficionado, a propósito, fue en 1942 semillero de grandes talentos musicales y entre ellos: Amparo Montes, Carmela Rey, Chela Campos, Demetrio González, Lola Beltrán, José Alfredo Jiménez, Jorge Fernández, Ernestina Garfias y Fernando, por supuesto.

Traigo mi 45

Abel Domínguez, el mayor de la prodigiosa dinastía musical chiapaneca, escucha a Fernando Rosas en la W y no duda en entregarle su corrido Traigo mi 45, con el que incursiona en la moda nacionalista obligada por la Gran Guerra. Califica su voz como “valiente y acerada”.

Traigo mi cuarentaicinco
con sus cuatro cargadores
y traigo cincuenta balas,
las traigo pa’ los traidores.
Quién dijo miedo, muchachos
si para morir nacimos.

Humanidad

El éxito de aquella grabación, que pronto se escucha en todo el país, anima esta vez a Armando Domínguez, hermano de Abel, a entregarle a Rosas su bolero Humanidad

Oye lo que yo te canto
perlas de mi llanto
para tu collar.
Sabes que te quiero mucho
y quien nos separa es la humanidad.
Humanidad,
Hasta dónde nos vas a llevar.

Otros éxitos

Fernando Rosas dará a conocer otros boleros muy pronto clásicos y entre ellos Vagabundo, de Federico Bahena:

Soy un pobre vagabundo
sin hogar y sin fortuna
y no conozco ninguna
de las dichas de este mundo.

También Hoja seca, del Dr. Roque Carbajo (Mi fe es hoja seca que mató el dolor), médico mexicano que sale un día de su casa (“vieja, orita vengo, voy a la esquina por cigarros”). Viajará a Alemania para regresar varios años más tarde. Allá escribirá Recuerdos de ti (Hoy que me encuentro solito / tan lejos de ti / no sabes cuánto te extraño y sufro por ti / (¿no capón?).

Pensando en ti

Fue este otro bolero favorito de nuestro personaje creado, por cierto, en Acapulco . Su autor, Alfonso Torres, era contrabajista de la orquesta de Alfonso El Pelón Riestra, quien amenizaba las noches de “música suave y luces tenues” de cabaret Ciro’s, del hotel Casablanca.

Pensé que este nuevo cariño
podría de mi mente alejarte
calmando mi dolor.
Pero estas caricias extrañas me matan,
no son tus labios , no son tus besos.
Me estrechan dos brazos ajenos
y cierro mis ojos pensando en ti
nomá’s en ti.
Y siento tu alma muy junto a la mía
vivo pensando en ti, nomás en ti.

La dicción

Dado su arraigado costeñismo, la dicción fue una preocupación permanente del trovador, para no tragarse las eses al cantar, como lo hacía al hablar. Lo evitará con ejercicios y lecturas. No obstante, en alguna grabaciones se indigestará con ellas… Ora que tampoco era cosa de hablar “físico”, desparramando las s, como lo hace hoy Luis Miguel, por ejemplo.

Versatilidad

Para el musicólogo Juan S. Garrido, Fernando Rosas no necesitará abandonar el bolero para incursionar en géneros como el vernáculo y el festivo. Destacan sus grabaciones en homenaje al paisano José Agustín Ramírez, promovido por él mismo ante el gobierno del estado. Además de las canciones sociales de Salvador Chava Flores Tres de ellas las hará escuchar en todo el país: Dos horas de balazos, La tertulia y Llegaron los gorrones. También Cartas a Eufemia, Peso sobre peso, El papalote, El agente viajero y una suya: En dónde está mi saxofón.

La última y nos vamos

El temperamento encendido y arrebatado de Fernando Rosas, además de su talante justiciero, lo colocan como actor principal de una tremenda bronca con la policía de Acapulco, con la peor parte para él.
Rosas es testigo una madrugada de una despiadada golpiza que propina la policía uniformada a un joven trasnochador en plena Zona Roja. El trovador interviene para parar el castigo usando voces de grueso calibre: “¡Ya no le peguen a ese pobre chamaco, genízaros abusivos, hijos de la chingada!”, provocando una reacción animal en los verdugos ahora en su contra. Un uniformado usará la culata de su maúser para reprimir al justiciero hasta derribarlo sin sentido.
Avisado de la represión, el alcalde de Acapulco, Mario Romero Lopetegui, se hará presente en la cárcel municipal para ordenar la libertad de Rosas y su atención médica, toda vez que permanece inconsciente y sangra abundantemente de la cabeza.
Al volver en sí, el trovador se dedicará a la búsqueda de sus agresores, “cabrones montoneros, pero para entonces ha llegado su hija María de los Ángeles, quien lo disuade de la venganza. También se hace presente Enrique Rosas Solís, integrante, con Benjamín Galeana, del famoso Dueto Caleta. La tocada terminará al amanecer

El deceso

Fernando Rosas muere a los 45 años el 9 de marzo de 1959. La familia adjudicará su muerte a la golpiza propinada por la policía.