EL-SUR

Lunes 06 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Ferrovie del Messico, influencia sobre influencia en seguimiento calculable

Federico Vite

Marzo 18, 2025

 

(Segunda parte y última)

Como decía: Ferrovie del Messico (Italia, Laurana Editore 2023), de Gian Marco Griffi, se divide en dos partes: la primera, de 806 páginas; la segunda es de una sola cuartilla. Durante la primera estancia notamos que algunos fragmentos de la novela están escritos como si hubiera una correspondencia y las misivas estuvieran escritas a un Querido futuro y ese futuro rebasa cualquier otro dato más allá de febrero de 1944, año y mes en el que todo ocurre en el relato. Esa inquietud temporal se resuelve en la segunda parte, pues el lector entiende que esos fragmentos que trastocan la línea de tiempo presente y se perfilan a un porvenir son disparadas por un dínamo que es el personaje Cesco Magetti. Esas estancias futuras son un correlato magnífico que cierra la historia. Y en esas páginas el lector tiene una visión de México en la que la niebla, los cerros, los magueyes y el ferrocarril ofrecen un paisaje sombrío, pero se convierte en exótico cuando la referencia es Frida Kahlo, el jai alai, la muerte y la poesía emanada de una tierra en la que la gente es pasional y vive con intensidad. Ya sea la religión, el deporte, la comida, la pintura, el alcohol y la vida bohemia, pero en especial –y eso me pareció un acierto tremendo de Griffi–, me atrapó la visión mexicana en road movie. Es decir, la voz narrativa da cuenta de visitas a Guadalajara, Michoacán, Puebla y Veracruz. Se da tiempo para conocer Oaxaca, Acapulco y Chilpancingo. Habla del país con mucha calma. Al final, encuentra en San Luis potosí, Querétaro y Guanajuato nuevas formas de lo mexicano; pero en especial, varios lugares de Coahuila le parecen adorables, por ejemplo, Cuatro Ciénegas. La voz narrativa no logra asir el paisaje, pero lo intenta con algunas frases: “[…] todo se pinta de flores selváticas que crecen en esta parte y recubren la pared de la casa, la muerte expresa su arte en un lunar perdido en la piel de México”.
La mención a Historia poética y pintoresca de los ferrocarriles en México, de Gustavo Adolfo Baz e ilustrado por Eduardo Gallo, potencia aún más el enigma de esto que ahora no puede explicarse, de ninguna manera, como ese México de auge progresista. También la violencia era tremenda en aquellos años, pero no como ahora; insisto, antes había violencia y se menciona en esta novela un ejemplo preciso: la Guerra de los Cristeros. De hecho, se refiere a este hecho como un rasgo de identidad muy mexicano que agranda la intriga de vivir en este país.
Cesco Magetti, quien nunca quiso ser facista, pero se enroló en el ejército,  sale de Asti y de Italia por una serie de intrincadas complicaciones; viaja por Suiza, por Francia e inevitablemente llega a México. Recorre nuestro país en ferrocarril desde 1969 hasta 1986. Busca a Gustavo Baz, establecido en Santa Brígida, municipio de San Pedro, en Coahuila.
Esa segunda parte de la novela, expuesta en tan pocas palabras, es una lección de elegancia que explica a la perfección por qué hay fragmentos atemporales en una línea de tiempo presente, pues esa diáspora textual es la prolepsis que nos refiere a México en futuro. Cito una enumeración breve de aquel viaje: “Setenta, la copa Jules Rimet, setenta y dos, cien años de la muerte de Benito Juárez, setenta y tres, Chilpancingo de los Bravo con sus flores y los cien años cumplidos de la ferrovía de Veracruz, setenta y cuatro, una exposición canina, setenta y cinco, el Congreso Internacional de la Educación del Tercer Mundo y la pavimentación de calles, llamada ‘Construyendo caminos para el progreso’, setenta y seis, el Primer Foro Latinoamericano de televisión para niños y la exposición ‘México hoy y mañana’, setenta y siete, el Tratado de Tlatelolco de Armas nucleares, setenta y ocho, el concurso Miss Universo en Acapulco… ”. Obviamente la lista de actividades de la vida en este país crece y describe el otro ritmo, la otra forma de entender México mediante actividades que cada vez lo alejan más del misticismo y lo acercan a la convención de la normalidad social.
La novela narra una preocupación vital que se transforma en una congoja estética. Atenaza la idea de México con una estrategia narrativa similar a la famosa novela de Roberto Bolaño: Los detectives salvajes (1998), donde la ciudad de Cdmx es un epicentro cultural. En Ferrovie del Messico este país se entiende como una lejanía íntima, como un porvenir místico que sólo puede percibirse gracias a los libros, las misivas y las narraciones orales. Pareciera, y en eso estoy de acuerdo con Griffi, que México sólo puede entenderse con la poesía. La poesía es el instrumento ideal para asir el alma de esta geografía. Y como el núcleo de la novela oscila en torno a México, Magetti, de manera normal, es magnetizado por este país. Necesita entenderlo y el viaje acá es inminente.
Esa elipsis de la novela se refleja también en misivas a Tilde, una muchacha muy inteligente, cuyo destino fúnebre irradia una belleza melancólica, similar a México. De hecho, Magetti la equipara con nuestro país: “Después de todo, me viene a la mente la boca de Tilde, elegante y desdeñosa, sus dientes perfectos que mordisqueaban los labios regios y reacios, y la imagen de su rostro se mezclaba con los sabores de México, si sólo hubiera tenido la idea de los sabores de México. También vinieron a la mente las cartas de Firmino, aquellas hojas manchadas de tierra y de secreciones animales, y me di cuenta que dibujar un mapa ferroviario de México era para mí lo mismo que diseñar un animal nunca visto”.
Las fotografías de Tina Modotti, la obra de José Guadalupe Posadas, de Frida Khalo, de Diego Rivera, el sonido del ferrocarril atravesando los cerros neblinosos, todo eso brinda la idea de un país unido por el frontón, el progreso y la Guerra Cristera. ¿Cómo dar cuenta de esa belleza sin ser mexicano? La única respuesta que encuentro es simple: la documentación sensible, unida a la voluntad de recrear un país. Estas son las llaves para que un libro magnetice al lector. Porque en esta novela México es un misterio creciente, un anhelo reforzado por mapas. Y quien tiene muchos mapas sólo acrecienta el deseo de viajar.
Gian Marco Griffi vive en Asti. Ha publicado Più segreti degli angeli sono i suicidi (2017) e Inciampi (2019). Con Ferrovie del Messico fue finalista del premio Strega, se hizo de muchísimos lectores, tradujeron su libro a varios idiomas y está por aparecer su nueva novela en la editorial Einaudi, el título provisional es Digresión.
*Como es habitual en este espacio, la traducción de los fragmentos entre comillas es mía.

@FederìVite