EL-SUR

Lunes 29 de Noviembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Fidel

Marcial Rodríguez Saldaña

Diciembre 02, 2016

 

 

Para quienes tenemos el placer de escribir, un hecho como es el fallecimiento de Fidel Castro Ruz obliga necesariamente a dejar testimonio de la magnitud del acontecimiento. Describiré aquí algunos hechos que guardan relación del pueblo y gobierno de Cuba y de Fidel con la historia política de Guerrero. José Martí, el ideólogo de la revolución cubana había visitado Acapulco en 1876.
1.- Como parte de una generación de jóvenes universitarios de la década de los años setenta y ochenta, el nombre de Fidel Castro, que había estudiado leyes en la Universidad de la Habana, nos llegó como el ejemplo de un líder que junto con el Che Guevara y muchos más revolucionarios arriesgaron su vida para luchar por su pueblo en contra de la injusticia y para derrocar a un dictador como Fulgencio Batista.
El 26 de julio de 1953 es una fecha histórica para la revolución cubana, ya que ese día se realizó el asalto al Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, en ese entonces los dirigentes de ese acto eran muy jóvenes: Fidel tenía 27 años, Raúl Castro 22 y Abel Santamaría 28; Fidel fue hecho prisionero y ahí ante el juez de la causa dio su famoso discurso que luego fue impreso en un libro titulado La historia me absolverá.
2.- El 25 de noviembre de 1956, el yate Granma salió de Tuxpan, Veracruz hacia Cuba con el objetivo de hacer la revolución, en él navegaban entre otros Fidel quien tenía 30 años, el Che Guevara 28, Raúl Castro 25, Camilo Cienfuegos 24, Juan Almeida 29 y Ramiro Valdés 24. Destaco la juventud de estos personajes para demostrar que la juventud es la fuerza motriz del pueblo, y como decía Rubén Darío la juventud es un divino tesoro o Salvador Allende quien afirmaba que ser joven y no ser revolucionario es una contradicción biológica. Es por ello que la lucha que emprendieron a pesar de todas las adversidades fue victoriosa, ya que de los 82 que partieron al llegar a la isla, sólo 19 lograron internarse en la Sierra Maestra para desde ahí realizar la hazaña de la revolución.
3. En las siguientes décadas ocurrieron en México la masacre de estudiantes el 2 de octubre 1968, ordenada por Gustavo Díaz Ordaz, luego la del 10 de junio de 1971 mandada por Luis Echeverría; las mínimas libertades de expresión y manifestación estaban canceladas por el régimen dictatorial; las vías civiles y pacíficas se habían cerrado y se había acrecentado la represión lo que dio a lugar al surgimiento, entre otras, de las guerrillas de Genaro Vázquez y Lucio Cabañas. En ese contexto los jóvenes de esas generaciones provenientes de familias campesinas y de trabajadores ante la brutal represión, ante la miseria, la injusticia que campeaba en todo el país veíamos a Fidel y al Che como figuras emblemáticas que habían protagonizado una epopeya al hacer junto con el pueblo cubano una revolución.
4.- En Guerrero, el rector de la Universidad Autónoma del Estado Jaime Castrejón Diez, fue secuestrado en 1971 por un comando de la Asociación Cívica Nacional Revolucionaria (ACNR) y como parte de su liberación el gobierno aceptó que varios presos políticos de esta organización como los hermanos José e Ismael Bracho Campos, Demóstenes Valdovinos, Antonio Sotelo entre otros fuesen exiliados a Cuba; otros más como los hermanos Alfredo y Juventino Campaña López, que habían luchado en Jalisco, también fueron exiliados a Cuba; con esto destaco que Cuba ha sido un pueblo solidario con los mexicanos, toda vez que ha recibido en su país a compatriotas exiliados por motivos políticos.
5.- El secuestro de Jaime Castrejón Diez dio lugar a un proceso democratizador de la Universidad Autónoma de Guerrero que se concretó con el arribo a la rectoría del doctor Rosalío Wences Reza, quien impulsó el proyecto Universidad-Pueblo que entre otras propuestas promovió la masificación de la educación media superior y superior en el estado, de tal suerte que los hijos de los campesinos, colonos y trabajadores tuvieran acceso a la educación. La respuesta del gobierno fue reprimir este proyecto, encarcelar, perseguir, desparecer y asesinar a dirigentes universitarios, restringir el presupuesto de la institución, amenazar con cancelarlo y hasta cerrar la Universidad en 1984, cuando suspendieron un año el subsidio dejando a los trabajadores sin salario. Pero la dignidad de los universitarios de Guerrero era más fuerte, igual que la de los revolucionarios cubanos, resistimos y vencimos, con base en la lucha, en movilizaciones, mítines y marchas multitudinarias junto con el pueblo de Guerrero.
6.- La Federación Estudiantil Universitaria Guerrerense (FEUG) tuvo su apogeo en el proceso del proyecto Universidad-Pueblo de 1972 a 1993; era la fuerza motriz de la UAG. Un equipo de dirigentes acudimos a La Habana, Cuba, a un encuentro de la Organización Continental Latinoamericana de Estudiantes (OCLAE) para intercambiar experiencias de organización de estudiantes en el continente, y ahí tuvimos también la oportunidad de que nos recibiera el gran poeta Nicolás Guillén, el privilegio de cenar en la casa de Pablo Milanés, quien nos deleitó con su guitarra y canciones –entre ellas Yolanda– que saldría al público las semanas siguientes; convivimos con compañeros universitarios en sus casas, compartimos su vida cotidiana, sus gustos por la música caribeña, su cariño por México, su devoción revolucionaria.
7.- Entre las demandas de las movilizaciones, marchas y de todas las luchas universitarias de la UAG en el periodo 1972-1984, fue la defensa de la autonomía universitaria, el aumento al subsidio, la libertad de los presos políticos y algo muy importante que tiene que ver con Cuba, el regreso de los exiliados políticos. En ese tiempo, década de los años 1970 hasta 1979, no había partidos políticos de oposición, éramos los universitarios quienes defendíamos a los campesinos, colonos, trabajadores de Guerrero y fue así que con la movilización logramos que el gobierno aceptara el regreso de los exiliados políticos; para ello, el Consejo Universitario de la UAG eligió una comisión que fuese a Cuba para iniciar el proceso del regreso de los exiliados; fue una distinción formar parte de ese grupo que visitó a los exiliados en La Habana, fuimos a donde vivían, les expusimos el acuerdo de repatriarlos lo cual les causó una gran emoción, y ya meses después se logró el regreso a su patria, en donde la UAG les dio plazas de solidaridad para emplearse como trabajadores.
8.- La caída del muro de Berlín y la desintegración de la URSS en 1990 impactó la economía cubana, incluidas sus universidades; para ese entonces tuvimos el alto honor de dirigir los destinos de la UAG y en gratitud y solidaridad con los universitarios cubanos enviamos profesores para impartir cursos en sus instituciones, a las cuales asistimos para entregar los diplomas académicos; funcionarios de la UAG nos cooperamos para adquirir material de oficina y de trabajo para donarlo a varias universidades en donde tuvimos recibimientos muy fraternales. En ese recorrido por la isla, visitamos entre otros lugares el antiguo Cuartel Moncada en Santiago de Cuba, convertido en un museo en donde aún se escuchan las voces de Fidel y el Che que transmitían por radio para llamar al pueblo a sumarse a la revolución.
9.- En cada visita a Cuba se queda uno encantado por la belleza de sus aguas color turquesa del mar caribe y sus playas de arena blanca y suave; siempre es imprescindible caminar por la Plaza de la Revolución, admirar el enorme memorial a José Martí, los ministerios de gobierno con las figuras emblemáticas del Che Guevara y Camilo Cienfuegos, recorrer de nueva cuenta el museo de la Revolución –donde México ocupa un lugar especial por haber sido el lugar de donde partieron los jóvenes revolucionarios para derrotar al dictador Batista–, apreciar el Granma, caminar por el centro histórico, ir al restaurante El Patio a escuchar la música alegre y degustar los mojitos en la Floridita; ineludible es ir a la Bodeguita del Medio a disfrutar la deliciosa comida cubana y de vez en cuando un puro Cohiba, apreciar el famoso espectáculo en El Tropicana o en Le Parisien y sobre todo seguir admirando al pueblo revolucionario de Cuba, que con dignidad ha resistido por décadas y ha defendido su independencia y soberanía nacional, en cuya historia Fidel ha sido el líder indiscutible. Por eso, los hombres como Fidel ¡nunca mueren!

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