EL-SUR

Miércoles 03 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

FILO MAYOR

FILO MAYOR

Noviembre 25, 2024

Ya tiene fecha la que será la primera reunión de Claudia Sheinbaum como presidenta con las madres y padres de los 43 normalistas que fueron desaparecidos en Iguala. Será el 4 de diciembre en Palacio Nacional.
El abogado de los familiares, Vidulfo Rosales Sierra, dijo que confían en que se recupere el diálogo suspendido con el ex presidente Andrés Manuel López Obrador, y que esperan que se pueda construir con la presidenta una nueva ruta y una nueva metodología para continuar la investigación.
También dijo que Alejandro Palacios Benítez, El Cholo, jefe de plaza de Guerreros Unidos detenido el viernes, tiene información que puede ser relevante para el caso.
Hay que esperar. Claro que no contribuyen a ser optimistas decisiones y posturas de la presidenta que confirmarían que está en la misma ruta de su antecesor de traicionar postulados caros de la izquierda.
La militarización del país es una traición a las víctimas y defensores de derechos humanos; la disminución del presupuesto a las universidades y a la cultura es una traición a sectores que han sido protagonistas en la lucha por la democratización de México; y así nos podíamos seguir con otras traiciones.

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El diálogo con López Obrador naufragó cuando deslindó al Ejército prácticamente de cualquier intervención en los crímenes de Iguala, y enfocó sus baterías en contra de los abogados defensores de las madres y padres de los 43.
Y la presidenta Sheinbaum, en su corto periodo en el cargo, no ha escatimado elogios a las Fuerzas Armadas que, según diversos especialistas, se anotaron un triunfo más al imponer la reelección de Rosario Piedra Ibarra como presidenta de la Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH).
Y más de una vez la presidenta ha negado que el país se militarice, porque el mando de las Fuerzas Armadas la tiene una civil, o sea ella. Pero la definición de militarización es muy simple, y se resume de la siguiente manera: es el fenómeno mediante el cual se dan a los militares tareas y funciones que corresponden a los civiles. Y eso ni más ni menos es lo que viene sucediendo en México en los gobiernos autodenominados de izquierda de la 4T.

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La izquierda aglutinada en el Frente Amplio vuelve a la Presidencia en Uruguay, tras cinco años de gobierno del Partido Nacional, que fue en alianza a las elecciones con el Partido Colorado, las dos formaciones históricas de la derecha y el centro derecha en el pequeño país sudamericano.
Después de los triunfos de los ultras de esta corriente –Javier Milei en Argentina y Donald Trump en Estados Unidos–, aunque pequeña, es una bocanada de oxígeno la victoria de Yamandú Orsi, que fue el candidato que propuso el respetado ex presidente de Uruguay José Mujica.
Según la nota del periódico español El País, allá también economía, pobreza y seguridad son los problemas principales que enfrentará el flamante presidente.
Claro, allá solamente el 10 por ciento de los uruguayos vive en situación de pobreza, a diferencia de México, donde la tasa es superior al 50 por ciento.
Pero la violencia ligada al narcotráfico es como aquí un problema muy preocupante. El diario señalado indica que Uruguay tiene una tasa de 11.2 homicidios cada 100 mil habitantes, que no está entre las más críticas de América Latina, pero duplica el promedio mundial.
En este contexto, según la misma nota, el Frente Amplio “se propone dar ‘respuestas inmediatas’ a la pobreza y a la inseguridad a partir de ‘soluciones ambiciosas y transformadoras’. En esos dos ámbitos críticos plantea reformar el sistema de protección social para atender la pobreza que afecta al 20% de los menores de 6 años y crear un Sistema Integral de Lucha Contra el Crimen Organizado y el Narcotráfico”.
Que tengan éxito.

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A propósito, vale la pena destacar las primeras palabras de Orsi una vez conocidas las cifras de su triunfo. El profesor de historia de 57 años dijo a sus seguidores “Entendamos que hay otra parte de nuestro pueblo que, como nosotros hace un tiempo, hoy están con otro sentimiento. Esa gente también nos tendrá que ayudar a construir un país mejor, a ellos también los precisamos. El mensaje no puede ser otro que sigan abrazando las banderas, las ideas, porque a partir del debate de ideas se construye un país mejor, y sobre todas las cosas, una república democrática con futuro”.
¿Qué tal? ¿Dónde no hemos oído ese discurso?