EL-SUR

Viernes 05 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

FILO MAYOR

FILO MAYOR

Diciembre 12, 2024

 

Sus allegados dicen que el magistrado Edmundo Román Pinzón nunca les dijo que haya recibido alguna amenaza.
Y es creíble esa versión, porque es muy difícil, en un cargo como ese, ocultar alguna intimidación relacionada con el trabajo de tomar decisiones que llevan a la cárcel a personas acusadas de delitos muchas veces graves.
Tendría al menos algún tipo de protección, alguna escolta así fuera muy discreta. Y al ex presidente del Tribunal Superior de Justicia lo asesinaron cuando salía de sus oficinas en el Palacio de Justicia de Caleta mientras conducía su automóvil, un nada ostentoso Jetta blanco.
Tampoco, al menos hasta ayer, los periodistas no encontraron alguna sentencia del magistrado contra alguna persona peligrosa o capaz de ordenar un asesinato. ¿Entonces por qué lo mataron?
La única verdad contundente es que la ejecución ocurrió a las 4 de la tarde, en un lugar muy concurrido y a la hora en que decenas de trabajadores salían al término de su jornada laboral.
Y que un día antes, en la misma ciudad en que se cometió ese crimen de alto impacto, se llevó a cabo la 50 sesión ordinaria del Consejo Nacional de Seguridad Pública que encabezó la presidenta de la República Claudia Sheinbaum Pardo.
Asistieron a la reunión los 32 gobernadores y gobernadoras del país, y los secretarios de Defensa y de Marina y el de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, una de las estrellas del cónclave.
¿Será el asesinato de ayer una advertencia contra la política intervencionista del gobierno federal en materia de seguridad? ¿De que acá saldrá muy caro en términos políticos y de gober-nabilidad cualquier intento de replicar la Operación Enjambre que se aplicó en varios municipios del Estado de México?

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Algún revuelo causó la reunión de morenistas de Guerrero en Cuernavaca el sábado pasado, que encabezó el vicecoordinador de los diputados federales Alfonso Ramírez Cuéllar.
Al ex dirigente estudiantil y ex líder de la organización de deudores de la banca El Barzón, que se hizo famoso porque entró a la Cámara de Diputados, a mediados de los 90, cabalgando un caballo, se le identifica como uno de los políticos de Morena más cercanos a la presidenta Claudia Sheinbaum.
De hecho el movimiento que encabeza tiene el propósito de difundir y defender las políticas públicas de lo que han llamado “el segundo piso de la cuarta transformación”. Y el mismo se formó al calor de la campaña presidencial con la idea de atraer a grupos organizados o a personalidades que no estaban en Morena.
En redes sociales y en algunos medios se difundió la idea de que se trató de una reunión de antifelixistas. Es decir, de quienes tratan de enfrentar al cacicazgo –así le empiezan a llamar ya no solamente en la oposición– del senador Félix Salgado.
Y se le llama así porque dicen que interviene en la toma de decisiones del gobierno, en los nombramientos de funcionarios de los tres poderes, en las delegaciones del gobierno federal e incluso hasta en la conformación de los ayuntamientos del municipio más pequeño del estado.
Claro que causa resquemor que se reúna un grupo de militantes, varios de ellos confrontados con el senador, por fuera de las instancias de Morena. Algunos, por cierto, muy lejanos de los postulados de un partido que se dice de izquierda y defensor de los pobres y de sus derechos.
Pero también puede interpretarse como una grilla menor.
La presidenta Sheinbaum tiene instrumentos mucho muy poderosos para intervenir en la política de Guerrero. No solamente porque el 96 por ciento del presupuesto estatal viene de las llamadas participaciones federales.
Solamente con que mantenga a Guerrero y a Acapulco como parte de su agenda prioritaria es suficiente presión para el gobierno de su compañera Evelyn Salgado y para el grupo político de su padre el senador.
El asesinato del magistrado ayer por supuesto que sería de altísimo impacto, pero lo es más porque ocurrió un día después de la visita de la presidenta, su gabinete de seguridad y todos los gobernadores.
Ayer el senador Félix Salgado confirmó que quiere ser el candidato de su partido a gobernador en las elecciones de 2027. Pues habrá que ver como sortea la poderosa presencia presidencial en el estado, los compromisos que ella implica y el escrutinio al que será puesto el gobierno de su hija no solamente por los medios, sino también por la sociedad.