EL-SUR

Martes 07 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

Foro para la Pacificación y Reconciliación Nacional en Acapulco

Marcial Rodríguez Saldaña

Agosto 30, 2018

El profundo dolor acumulado por días, semanas, meses, años y décadas en el corazón de las víctimas de crímenes, de desapariciones forzadas y de graves violaciones a los derechos humanos estalló, retumbó y resonó en el salón Teotihuacán del Centro de Convenciones de Acapulco este martes 28 de agosto en el Foro para la Pacificación y Reconciliación Nacional, que forma parte de un conjunto de foros en distintas ciudades del país que impulsa el nuevo gobierno electo de la República que encabeza Andrés Manuel López Obrador con el objetivo de lograr la pacificación en el país.
1.- El estado de Guerrero ha sido una de las entidades de la República en donde en forma recurrente se han cometido las peores atrocidades por parte del gobierno y de grupos que han gozado de protección e impunidad. En las últimas seis décadas, las que más se recuerdan son las cometidas el 30 de diciembre de 1960 en Chilpancingo, cuando un grupo de militares disparó a mansalva y acribilló a dieciocho personas, lo que provocó la caída del gobernador Raúl Caballero Aburto y la creación de la Universidad Autónoma de Guerrero; la del 20 de agosto de 1967 en Acapulco, en donde fueron asesinados 38 copreros; luego vino la guerra sucia en los primeros años de la década de los años setenta en donde hubo pueblos incendiados, perseguidos y presos por motivos políticos, centenas de personas ejecutadas y desaparecidas por el Ejército, entre ellas el caso emblemático de Rosendo Radilla.
2.- El proyecto Universidad-Pueblo creado por el doctor Rosalío Wences Reza en 1972, que promovió la mayor cobertura de la educación media superior y superior para hijos de campesinos, colonos y obreros, la apertura de casas de estudiantes y comedores universitarios, de servicios médicos y bufetes jurídicos gratuitos, y que tuvo como respuesta gubernamental la persecución, presos políticos, asesinatos y desapariciones forzadas de decenas de dirigentes universitarios que hasta la fecha se desconoce su paradero. El caso particular de la desaparición forzada de estudiantes no es nuevo, viene de una tendencia de gobiernos represivos contra este segmento de la población que son los jóvenes. Después ocurrió la matanza a cargo de policías estatales, de 17 campesinos en Aguas Blancas, Coyuca de Benítez, el 28 de junio de 1995; la masacre de El Charco, municipio de Ayutla, el 7 el junio de 1998, en donde fueron acribilladas 11 personas por miembros del Ejército; y más recientemente los crímenes políticos de Armando Chavarría Barrera, Arturo Hernández Cardona y Ranferi Hernández Acevedo, entre tantos.
3.- La desaparición forzada de 43 estudiantes de la Escuela Normal de Ayotzinapa y la ejecución de dos estudiantes de la misma institución educativa, un adolescente jugador del equipo de futbol Los Avispones de Chilpancingo, el chofer que conducía el autobús donde se trasladaban los jóvenes deportistas y una mujer que viajaba en un taxi, hechos ocurridos el 26 y 27 de septiembre del 2014 conmovieron a la opinión pública nacional e internacional por la extrema gravedad del caso. La investigación de este asunto ha estado plagada de múltiples irregularidades, desde la postura inicial de Peña Nieto de darle poca importancia al tema al decir que fueran las autoridades del estado quienes lo averiguaran, luego a llamar insistentemente a olvidarlo, hasta construir una supuesta “verdad histórica” que se ha derrumbado al paso del tiempo gracias a la lucha heroica de las madres y padres de familia y del apoyo de múltiples organizaciones de defensa de los derechos humanos.
4.- La guerra desatada por Felipe Calderón y seguida por Peña Nieto acumula más de 250 mil muertos, entre ellos hay [email protected] civiles que nada tienen que ver con la delincuencia organizada, sino por el contrario han sido víctimas de ésta. Todos los cuerpos de seguridad en México –policías municipales, estatales, ministeriales, federales, Ejército y Marina– se fueron constituyendo a la par de los gobiernos represores, corruptos y autoritarios. La complicidad, colusión e impunidad es resultado en esencia de los gobiernos que hemos padecido en nuestro país. Los crímenes, las desapariciones, las extorsiones, secuestros y cobros como “derecho de piso” hasta del más humilde vendedor son la consecuencia de estos gobiernos.
La indignación, la desesperación, la férrea determinación, el dolor, el llanto y el clamor que se escuchó en el foro para la pacificación realizado en Acapulco, es el reflejo de un pueblo agraviado, dolido, que con justa razón exige justicia a un nuevo gobierno legítimo que tiene como deber escuchar y junto con todas las víctimas lograr la justicia, que implica esclarecer los hechos, castigar a todos los responsables de las violaciones a los derechos humanos y acabar con la impunidad. La memoria humana nunca olvida, cuando el ser humano es víctima de atrocidades lo que busca es justicia y hasta cuando esta llega es cuando en su profundidad espiritual puede llegar a perdonar y hasta entonces se logra la paz.

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