EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Foros de seguridad de AMLO: volvamos al origen

Silber Meza

Agosto 18, 2018

La transición del gobierno federal ha sido un torbellino, aun sin que hubiera empezado formalmente. Andrés Manuel López Obrador ha lanzado a la mesa propuesta tras propuesta. Apenas empezamos a comprender una cuando suelta otra nueva o presenta a otro próximo subsecretario, o incluso se reúne con algún empresario que antes del 1 de julio no lo digería. Los debates sobre las propuestas de AMLO brincan por el país como lo hacen las fugas de agua de las mangueras antiguas. En este huracán de información están situados los foros de pacificación.
México vive una crisis de seguridad tremenda que inició con la fallida “guerra contra el narco” de Felipe Calderón, y que se ha mantenido en el actual gobierno de Enrique Peña Nieto. Los números son desastrosos; traen consigo una estela de dolor, muerte, sangre derramada imposible de dimensionar.
Son más de 200 mil asesinatos en la última década, según cifras del Inegi. Esta sombra que ha cubierto a México parece no tener fin. Desde el sexenio de Calderón se decidió enfrentar al narcotráfico con el Ejército, la Marina y la Policía Federal por delante. Los argumentos a favor eran que “alguien tenía que animarse a hacerlo”, y en contra, que esa estrategia sólo generaría más violencia, tal como sucedió. El país se colmó de fosas clandestinas, de asesinatos, de desaparecidos. Grandes cantidades de jóvenes y adolescentes se convirtieron en monitores del narcotráfico; otros, en sicarios. Futuro e ilusiones, hechos polvo, convertidos en ceniza. El dolor eterno de las madres y padres. Luego, el robo de combustible se disparó: es más fácil robarle al Estado y vender huachicol en el mercado negro que fabricar y distribuir drogas.
De 2011 a 2015 viajé por varias ciudades del país para documentar casos de violencia en Guerrero, Sinaloa, Sonora, Veracruz, Puebla, Michoacán, Nuevo León, Chihuahua, entre otros estados. El sufrimiento que vi escapa a toda lógica de continuidad. Sólo el que ha vivido los efectos del terror de la violencia del narcotráfico conoce el monstruo; los que lo hemos narrado tratamos de imaginarlo. Por eso el grito desesperado de un cambio en la estrategia de violencia. Y por eso tienen mucho sentido los foros de pacificación que ha emprendido en esta etapa de transición López Obrador, porque ante el dolor desolador nada más se tiene una certeza: en seguridad hay que cambiar el modelo que no ha funcionado.
Me regreso al torbellino de información que envuelve al equipo de López Obrador para dejar constancia de algunos fragmentos de los discursos que pronunciaron en el primer Foro Escucha por la Pacificación y Reconciliación Nacional realizado en Ciudad Juárez, Chihuahua, donde se abordaron las razones de los foros y de la necesidad imperante de una pacificación del país.
Alfonso Durazo, posible secretario de Seguridad Pública: “Planteamos cambiar radicalmente el modelo de coerción policial-militar de carácter puramente reactivo, por una política de seguridad de visión amplia y profunda”.
Olga Sánchez Cordero, futura secretaria de Gobernación: “Es imprescindible que una vez terminado este primer periodo de escucha se generen las condiciones para la discusión con las víctimas al centro, siempre al centro, con una política integral de justicia… necesitamos una comisión nacional de búsqueda de personas desaparecidas que cumpla con los más altos estándares científicos”.
Andrés Manuel López Obrador, presidente electo: “No tenemos compromisos con grupos de intereses creados, nada más tenemos como amo al pueblo de México. Entonces, tienen ustedes todas la libertades para que se analicen todas las opciones; no es que esto no lo podemos tocar porque no le va a gustar a un gobierno extranjero, no nos importa: si es bueno para México se va a llevar a la práctica”.
Si esto sucede, si en verdad se cambia la estrategia y el país inicia un periodo de disminución de la violencia e inicia la pacificación nacional, México recobraría la esperanza que tanta falta nos hace.
No sabemos si la nueva estrategia de seguridad que se va a implementar funcionará, lo que sí sabemos es que la que hemos tenido en los últimos dos gobiernos no ha funcionado.