EL-SUR

Sábado 15 de Junio de 2024

Guerrero, México

Opinión

Françoise Frenkel: el misterio de la dignidad

Adán Ramírez Serret

Junio 26, 2020

Son muy pocas las novelas que consiguen perdurar en el tiempo. Pues caducan una vez que se acaba el momento durante el cual fueron novedad, para el que fueron escritas o por el tema que tratan; es muy difícil que algún lector se aventure, y menos aún una casa editorial, a abrir sus páginas y redescubrir una obra escrita hace más de treinta años. Miles de autores y autoras se han perdido en el tiempo.
A menos, claro, que se trate de un clásico que se ganó un lugar en la historia por la potencia de su escritura o por la forma en que cambió el mundo por su originalidad y valentía.
Son muy pocos los casos de obras como Una librería en Berlín de Françoise Frenkel (Polonia, 1889-Niza 1975) que son escritas, pasan inaadvertidas hasta que muchos años después, setenta y cinco ésta en particular, son halladas por accidente y se vuelven un fenómeno, una referencia de una época.
Es una obra sobre la Segunda Guerra Mundial publicada en Suiza nada más y nada menos que en 1945. Aún con Europa en ruinas y sin las toneladas de literatura que se han escrito desde entonces sobre este momento histórico; sin la reconstrucción literaria inevitable que se ha hecho en grandes obras maestras.
La historia de este único libro de la enigmática Françoise Frenkel, es ya literaria por sí misma. Como lo explica en el prefacio a la edición española el Premio Nobel francés Patrick Modiano, le gusta no saber nada de una autora, “como si cada libro fuera una especie de meteorito”.
Al parecer la novela fue hallada hasta el 2015 presuntamente en una pequeña librería en Niza. Modiano dice que es como “la carta de una desconocida olvidada en la lista de correos desde hace una eternidad”.
La historia de la novela, al parecer un tanto autobiográfica, es la de una mujer polaca educada en Francia, que en el algún momento de su vida decide que su vocación es la de ser librera, pues nada disfruta más que estar rodeada de libros hermosos, entre sus forros elegantes, aspirando el suave olor de sus finas páginas. Lo hace, por supuesto, en París. Entre las encantadoras librerías de sus calles.
Educada en Francia, la mujer decide poner una librería francesa en alguna parte de Europa. Primero lo intenta en su país, Polonia, pero allí ya hay muchas, así que por diferentes circunstancias, descubre que el mejor lugar para hacerlo es Berlín.
Es el año de 1921, el periodo de entreguerras, había resentimientos entre franceses y alemanes, pero aún se podía vivir allí.
El tiempo pasa y el movimiento nacional socialista se va haciendo cada vez más potente hasta que la vida se hace imposible. La librera narradora de esta historia es polaca de ascendencia judía, así que a partir de este momento comienza un viaje errático primero huyendo de Alemania, y después por algunas ciudades francesas: Aviñón, Vichy y Niza, precisamente.
La novela es una especie de diario de guerra en donde la narradora siempre mantiene la cordura. Algo parecido al compromiso de ser una testigo que adquirió cuando descubrió su vocación de librera.
Ella y quienes la rodean mantienen siempre una hermosa y brutal dignidad, como si el reto más importante fuera jamás perder la cordura y la cabeza, pues sucede que cuando la vida se detiene se descubre al ser humano desde otra perspectiva. Así, en esta novela, aparecen personajes traicioneros y ruines pero también honestos, estrafalarios y generosos.
La cultura que brinda la literatura como un lugar en cual recargarse, dice “Estos gestos conmovedores de entrega y de bondad, me eran de una ayuda incalculable”.
Una librería en Berlín es la historia de una mujer errando por Europa durante la Segunda Guerra Mundial, inocente pero “ilegal”, perseguida de manera inhumana, sobreviviendo tan sólo gracias al buen corazón de unos cuantos.
Esta novela viaja en el tiempo no sólo para ser un ejemplo de ecuanimidad durante una cuarentena, sino también en un mundo donde mucha gente inocente es ilegal.
(Françoise Frenkel, Una librería en Berlín, Ciudad de México, Planeta, 2017. 293 páginas).