EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Frases desafortunadas

Héctor Manuel Popoca Boone

Marzo 11, 2017

Ya no saben qué decir los gobernantes y políticos ante su incapacidad manifiesta para frenar y disminuir las violencias desatadas en Guerrero, desde años atrás. Dan pena sus declaraciones públicas. Tal pareciera que fueran dirigidas a un pueblo sorumbato y no avispado como es el guerrerense. Los ingenios de muchas de esas frases van a la par con el cinismo, frivolidad e insensibilidad que muestran, la mayoría de ellos, ante el dolor de muchas familias gravemente laceradas al ver a sus hijos asesinados, independientemente de que hayan sido delincuentes o no.
La mayoría de los políticos y gobernantes esgrimen todos los días que la violencia va disminuyendo; lo cierto es que las estadísticas los desmienten una y otra vez. Siguen prevaleciendo los altos índices de violencia de antaño. El secretario de Gobernación, Osorio Chong, llega a Acapulco y declara que en sólo tres meses han disminuido en un 60 por ciento los crímenes dolosos en el puerto. Los datos duros indican que en los primeros dos meses de este año, en Guerrero se han presentado casi el mismo número de asesinatos que en 2016. Acapulco aporta alrededor del 50 por ciento de dichos crímenes.
¡No se vale encubrir irresponsabilidades públicas distorsionando las causales de los asesinatos que se dan en serie incubadas en el marco de la inseguridad pública prevaleciente!
Confiesan las autoridades que las diversas estrategias de seguridad que han llevado a cabo han fracasado. Pero no reconocen que los fracasados son ellos; por su ineptitud demostrada para enfrentar con acierto el fenómeno de la violencia, cuyas raíces se encuentran también en las mismas entrañas de un ejercicio impune de mal gobierno.
La trivialidad de las declaraciones de estos personajes es terrible: “los asesinados son gente que van de paso”, declara un presidente municipal. Las muertes de mujeres y niños son meramente “daños colaterales.”, declara otro edil. Un día sí y otro también, aparecen varios asesinados, descuartizados y algunos encostalados; pero solo “son casos aislados”, declara otro gobernante. Los muertos en los próximos tiempos serán materia electoral o de mera nota periodística, afirma otro.
Se dan en Acapulco en un día, siete ejecuciones, entre ellas las de una mujer y su hijo; el alcalde dice que es una respuesta de la delincuencia organizada, porque el gobierno va ganando el combate contra el delito. “La violencia es solo una cuestión de percepción que tiene el pueblo”, manifestó hace un año, un alto funcionario estatal.
Esta innombrable guerra de baja intensidad ha cobrado la vida de más de 208 mil personas del 2007 al 2016; pero las frases desafortunadas giran en torno a que “los muertos son solo de miembros de la delincuencia organizada” y no de la sociedad civil.
Ante las numerosas mujeres asesinadas con dolo y odio -que la estadística oficial no reconoce del todo–, el gobernador de Guerrero se niega a declarar la alerta contra la violencia de género, a pesar del clamor popular. Solicita a la ciudadanía reclamante esperar primero una respuesta del gobierno federal, aun cuando continúen los feminicidios. El secretario general de Gobierno, (el “maestro” incómodo), responsable de la política interior, aparenta hacer mucho, pero no logra nada de resultados significativos a la fecha. No recorre las regiones de Guerrero. No sale de sus oficinas de Chilpancingo o de Acapulco.
Frase demasiado infeliz fue dicha en tiempos de la tragedia de Iguala por el que fue procurador general de Justicia de México, Jesús Murillo Karam, cuándo afirmó que “la verdad histórica” era que los 43 estudiantes (hasta hoy desaparecidos) fueron quemados en una monumental pira en el basurero de Cocula. Recientemente el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU afirmó que funcionarios torturaron y quebrantaron el derecho a la verdad en el caso de Ayotzinapa.
Por último, recordemos que el Presidente de la República pronunció otra frase demasiado infortunada ante el drama los padres de familia de los 43 normalistas desaparecidos: “Ya supérenlo”.

PD. Bruno Plácido y sus huestes se han convertido en una fuerza paramilitar al servicio de los poderosos que lo financian.