EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Frases interesantes de Rolland

Héctor Manuel Popoca Boone

Diciembre 15, 2007

(Primera parte)
El ser humano no tiene límites. Es todo lo que es y lo que se propone ser. Su esfuerzo incesante debe tender a disminuir la suma
de sufrimientos, de crueldad de y hacia sus semejantes; ese es su primer deber.
La mayor parte de los seres humanos no tienen bastante vida para darse enteros a ninguna pasión. Se economizan con prudente
avaricia. Son de todo un poco y no son completamente de nada. El que se da sin medida y a cada momento de su vida, en todo lo
que hace, en todo lo que sufre, en todo lo que ama, es una excepción humana; la más grande que sea posible encontrar en la
tierra.
Cuando se ha sido grande como ser humano, hay que morir antes de dejar de serlo. Todo individuo que posee más de lo que
necesita para su vida, para la vida de los suyos y para el desarrollo normal de su inteligencia, es un privilegiado. Lo que tiene de
más, otros lo tienen de menos.
El gran enemigo es la duda, el titubear. Se puede y se debe ser tolerante y humano. Pero está prohibido dudar de lo que se cree
bueno y verdadero. Hay que creer lo que se piensa y sostener lo que se cree. Cualesquiera que sean nuestras fuerzas, está
prohibido abdicar.
Las grandes mujeres y hombres triunfan por lograr la excepcionalidad en sus actos cotidianos. Se admiran, por lo contrario que
son de la mayoría conformista. En cada partícula del cuerpo, el ser humano debe traslucir un esfuerzo incesante y una vida ética
integérrima.
Hay que verse, de vez en vez, de frente a frente, con uno mismo. Quien nunca ha estado postrado, no ha llegado a conocerse por
completo. Más que el placer, busquemos la plenitud del ser.
No hay combate sin heridas. Nada nos resulta fácil, nada nos llega porque sí. Tenemos que sufrir para llegar a conocerlo todo.
Nuestros actos son más que actos, y nuestras acciones más que acciones, si y sólo si percibimos la cotidiana maravilla de
percibirnos a nosotros mismos y, por ende, a la vida entera, como un reto, un desafío en el marco de la verdad y de la tenacidad
en la adversidad.
Hay que alejarse de aquel tipo de fariseo presumido, impecable y duro, que adora su propia imagen, ante cuya supuesta
divinidad no teme sacrificar todas las demás. El que se lisonjea con altivos ademanes de hallarse por encima de sus semejantes,
se queda más bien por debajo de ellos de un modo inconmensurable. No ser nada y no hay nada más terrible en la vida que esas
personas que no son nada. Al caer arrastran en su caída a cuanto les rodea. Por el contrario, si eres alguien, levantas a quien está
a tu alrededor.
Algunos cerebros son afectos a las soluciones mixtas, con las que nada resuelven y tienen el privilegio de prolongar
indefinidamente una situación ambigua. Hay que entender y comprender al hombre libre, a quien la mediocridad persigue con
sus rencores y resentimientos; procurando aplastarlo. Debemos de transitar de ser meramente aficionados para convertirnos en
conocedores y de meramente apasionados en justos.
Nadie es buen juez en causa propia. No exijamos de las personas más de lo que ellas pueden dar. Uno lleva en sí el genio de la
indagación y del hastío. Ningún humano es un ser completo si no sabe soñar. Todo lo humano es nuestro; nos concierne; nos
mortifica; pero a su vez nos emociona.
El hombre en lo individual es la realización insuficiente de la humanidad. El que se encierra en sí mismo, el que no tiene un
excedente de su propio ser y el que no lanza una parte de su fuerza vital al futuro y a lo infinito, si bien sigue siendo un ser
humano, no es fundamentalmente un ser trascendente. Generosidad es lo que nos falta siempre.
El ser humano es tan absolutamente hacedor de su vida y de su muerte, que si maltrata a sus semejantes débiles comete un
odioso abuso de poder. La vida es fácil y cómoda para aquellos que están desprovistos de bondad.
¡No hay que renegar y traicionar el ideal! Como esos millares de hombres que se dejan arrastrar por su pereza, su vanidad, su
egolatría, su riqueza, su poder, hasta repudiar su alma entera.
Como un leñador, precipitémonos a través de la selva derribando arbustos a diestra y siniestra con el solo objeto de obtener luz;
más luz, como dijera Goethe antes de morir.

PD1. De la lectura de la novela de Romain Rolland Juan Cristóbal, con agregados propios.

PD2. ¡Ánimo acapulqueños! Ya solamente falta un año para que termine la pesadilla gubernamental.