EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Gobernabilidad y política ambiental (Primera de dos partes)

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 30, 2018

Hace 12 años, escribí buena parte de este texto (diario El Sur, 1 de julio de 2006), creo que sus premisas siguen vigentes, así que con algunas modificaciones, lo vuelvo a presentar.
Desde un pensamiento de izquierda, pretendemos mejorar nuestra sociedad para hacer cada vez más iguales a los seres humanos en relación con sus derechos y obligaciones individuales y colectivas. Favorecer la igualdad de oportunidades desde que nace un ciudadano en este país. Algo que no cree la derecha en el poder, dominada por el pensamiento de las diferencias sociales en función del poder económico, donde el mercado domina todo. Los resultados del pensamiento de la derecha saltan a la vista, mucha opulencia para unos cuantos y mucha indigencia para las mayorías a través de la destrucción ambiental y de los recursos naturales, con una violencia inaudita en la lucha por los mercados económicos formales e informales.
En un país tan desigual, significa que requerimos un nuevo modelo de desarrollo bien articulado e integrado en lo económico, social, y ambiental. Un modelo para lograr el tránsito hacia el desarrollo sustentable como la vía para integrar una sociedad más justa y en relación armónica con la naturaleza considerando las futuras generaciones.
Debemos olvidar entonces el dictado del simple crecimiento económico, del cuánto crecemos, y pasar a la fórmula de cómo crecemos. Al respecto, las políticas públicas no pueden seguirse ejecutando de forma dictatorial, hacer políticas, programas o proyectos a cualquier costo.
Sin embargo, en una sociedad democrática, no es suficiente tomar una decisión basada en la mera racionalidad de la mejor opción. No se trata de decir no a los proyectos a cualquier costo, pero sí a proyectos después del correspondiente análisis del costo-beneficio. De lo que se trata ante la presencia de conflictos, no es distanciarse de la ciencia para tomar una decisión y legitimarla, sino enriquecer esta.
A través de la búsqueda de la gobernabilidad, de la opinión de expertos y mediante una amplia discusión entre los diversos actores involucrados o afectados, para lograr que las decisiones sean mejor informadas y se apoyen en una amplia base de consenso. Se trata entonces de sustituir las soluciones óptimas por soluciones consensuadas. Debemos entrar a una etapa diferente en nuestra democracia, la del consenso con la mayor participación ciudadana.
Un consenso que requerimos hacer realidad más allá de la retórica, es que un ambiente sano es la base indispensable para el desarrollo económico y el mejoramiento del bienestar y la calidad de vida de los habitantes de este país.
En relación con la elección de este domingo 1 de julio, todas las coaliciones de los partidos políticos presentan aparentemente consenso sobre la importancia del tema ambiental. A través de las plataformas electorales de los distintos actores políticos se han presentado los postulados básicos sobre el tema ambiental, para que la ciudadanía razone su voto y otorgue su confianza a alguno de los contendientes. Al respecto han circulado artículos y documentos con evaluaciones, diagnósticos y propuestas que pueden posibilitar construir una futura agenda ambiental de consenso.
Por la experiencia del trabajo parlamentario en el Congreso de la Unión, sé que las principales propuestas de la sociedad civil pueden y deben ser tomadas en cuenta, en especial aquellas que se articulan con el pensamiento ideológico de izquierda.
Para ello, si la información de las encuestas no falla se tendrá un mayor número de legisladores ligados a los diversos Grupos Parlamentarios de izquierda en el Congreso de la Unión, incluyendo la posibilidad de ser mayoría en la próxima legislatura, tanto en el Pleno, como en Comisiones. Con ello, se logrará un mayor margen para impulsar propuestas relevantes en materia de legislación ambiental, igualmente se tendrá, por ejemplo, para el 2019 una reorientación y posible aumento del presupuesto ambiental para cumplir con las justas demandas de la sociedad tanto del campo y la ciudad. Se puede trabajar en una alianza de facto para trazar el rumbo de un nuevo modelo de país como el que se requiere. Eso debe pasar por el control de las Comisiones claves del sector ambiental en el Congreso, esa es la primera meta a lograr.