EL-SUR

Viernes 27 de Mayo de 2022

Guerrero, México

Opinión

Golpearon el bolsillo y la estructura del CJNG

Silber Meza

Junio 27, 2020

DE NORTE A SUR

 

Lo tuiteó después del atentado con esa claridad que sólo adquiere quien conoce profundamente a su adversario: “Esta mañana fuimos cobardemente atacados por el CJNG, dos compañeros y amigos míos perdieron la vida, tengo tres impactos de bala y varias esquirlas”.
Y así, herido, agregó: “Nuestra Nación tiene que continuar haciéndole frente a la cobarde delincuencia organizada. Continuaremos trabajando”.
Omar García Harfuch, secretario de Seguridad Ciudadana de Ciudad de México y su equipo de seguridad fueron baleados por un grupo de sicarios que al parecer fueron contratados por el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Lo hicieron en una de las zonas más caras del país: Lomas de Chapultepec. El resultado fue doloroso: una civil muerta, dos civiles heridos, dos policías muertos y tres policías heridos.
García Harfuch fue trasladado a un hospital privado, donde fue operado y –según anunció él mismo la noche del viernes– permanece estable.
Fue un atentado contra uno de los elementos de seguridad del más alto nivel en México, y fue también la declaración de guerra abierta del CJNG contra los gobiernos de Claudia Sheinbaum y Andrés Manuel López Obrador. Aún no conocemos con claridad las razones que dieron origen al ataque, lo cierto es que no se tiene conocimiento de un hecho violento de esta magnitud en Ciudad de México, el centro de los poderes del Estado mexicano.
De acuerdo con una narración de hechos leída por el vocero de la Fiscalía General capitalina, Ulises Lara López, los perpetradores del ataque fueron reclutados hace unos 20 días y tenían diferentes procedencias: Ciudad de México, Guerrero, Jalisco, Nayarit, Chihuahua y Michoacán. También había un colombiano.
Los sicarios fueron concentrados en Ciudad de México y, un día antes, el jueves 25 de junio a las 22 horas, fueron trasladados, encapuchados, a distintos lugares de la ciudad para recoger el armamento; después los dispersaron en las alcaldías Miguel Hidalgo y Cuauhtémoc.
Los movilizaron en un par de camionetas Suburban, una blanca y una negra. La orden era vigilar el paso de patrullas capitalinas e interceptar a García Harfuch.
El operativo atribuido al CJNG fue meticulosamente cuidado: se prepararon tres semanas antes, utilizaron personas que no conocían las redes internas del grupo porque sabían que había altas posibilidades de que fueran detenidos, estudiaron la ruta del secretario de Seguridad, utilizaron dos Suburban para no llamar la atención en una de las zonas más caras de México, recogieron armas de alto calibre sin identificar a los contactos y se montaron sobre una camioneta con el logotipo de Grupo Carso, la poderosa empresa de Carlos Slim, el hombre más rico de México.
“Nuestro trabajo en contra de los grupos delincuenciales no se detendrá nunca”, afirmó el portavoz de la fiscal capitalina, Ernestina Godoy Ramos.
Al CJNG, que se empoderó durante el sexenio de Enrique Peña Nieto, no le ha ido bien con los gobiernos de Sheinbaum y López Obrador. El líder del cártel, Nemesio Oseguera Cervantes, alias El Mencho, tiene motivos para estar furioso.
A principios de junio, unos días antes de que contrataran a los sicarios, el gobierno mexicano dio a conocer la operación Agave Azul, que consistió en el congelamiento de más de mil 700 cuentas bancarias de personas físicas y morales vinculadas al Cártel Jalisco Nueva Generación, desde sicarios hasta funcionarios.
El titular de la Unidad de Inteligencia Financiera, Santiago Nieto, mencionó que esta operación la realizaron en conjunto con la Administración para el Control de Drogas del Departamento de Justicia de Estados Unidos (la DEA, por sus siglas en inglés), el Centro Nacional de Inteligencia y las secretarías de la Defensa Nacional y Marina.
Tras el atentado a García Harfuch, Santiago Nieto escribió en Twitter: “Mi reconocimiento a @OHarfuch por su valor y entereza. Debemos seguir combatiendo a los grupos delincuenciales, en sus líderes, en su estructura financiera, en la corrupción política, judicial y ministerial que los protege, en su base social, en el sicariato. México lo merece”.
Además de las sacudidas financieras, el CJNG ha recibido varios golpes operativos en Ciudad de México, como la detención de los jefes y la jefa de plaza Aldo Jesús Azcona Cortés, El Chucky (mayo 2019); Carlos Fernando Huerta Núñez, El Viejón (febrero 2020), y María del Carmen Albarrán, Cecy Albarrán (abril 2020), respectivamente.
El grupo criminal ya abrió el frente de batalla. Y aunque lo deseable es que no escale el problema de violencia, éste parece inevitable.