Esthela Damián Peralta
Julio 14, 2026
Durante mucho tiempo, hablar de Guerrero significó concentrarnos en resolver las urgencias del presente. La Gobernadora Evelyn Salgado, quien es la primera mujer en ocupar este cargo en la historia de nuestro estado, es una mujer que llegó para lograr poner el primer piso de la 4T, disminuyendo los delitos, atendiendo las causas, tejiendo con diálogo la coordinación con el Gobierno de México, teniendo diferentes políticas públicas para apoyar a las y los más necesitados.
En ese terreno se posiciona Guerrero del futuro, una convocatoria del Instituto Tecnológico Nacional, campus Acapulco, para reunir a diferentes expertos y expertas multidisciplinarias, y donde tuve el honor de participar para exponer los acuerdos de este foro, partiendo de un diagnóstico actualizado. Es cierto que los grandes procesos de transformación comienzan cuando una sociedad es capaz de imaginar el futuro que quiere construir y decide trabajar unida para hacerlo realidad.
Por eso he insistido en el Guerrero del Futuro, una propuesta que busca abrir una conversación amplia sobre el rumbo de nuestro estado en las próximas décadas. No se trata de un documento cerrado, mucho menos de una lista de promesas, es más bien una invitación para que las y los guerrerenses pensemos juntos cuál es el estado que queremos heredar a las siguientes generaciones y cómo podemos aprovechar las enormes fortalezas con las que ya contamos.
Somos la puerta natural del Pacífico mexicano, tenemos una riqueza natural privilegiada, una diversidad cultural extraordinaria, una producción agrícola que abastece a buena parte del país, destinos turísticos reconocidos internacionalmente y, sobre todo, un pueblo trabajador que nunca ha dejado de salir adelante incluso en los momentos más difíciles. El reto no consiste en descubrir nuevas fortalezas, sino en convertirlas en oportunidades de desarrollo para quienes viven aquí.
Así, la propuesta parte de que se debe escuchar a las comunidades, a las universidades, al sector productivo, a los pueblos originarios, a las juventudes y a las organizaciones sociales. No como un proceso de mero trámite, sino a partir de la firme convicción de que es la mejor manera de construir políticas públicas que respondan a la realidad de cada territorio.
El primer eje coloca a la paz como condición indispensable para cualquier proyecto de desarrollo, porque el crecimiento económico existe cuando las familias viven con bienestar. Debemos reconocer que la construcción de la paz exige mucho más que acciones policiales, implica atender las causas profundas de la violencia, fortalecer la educación, cultura, deporte, trabajo, atención al consumo problemático de sustancias psicoactivas, en concreto ampliar para todas y todos nuestra condición de vida.
El segundo eje propone construir un Guerrero próspero. Guerrero produce mango, café, cacao, coco, jamaica, limón, mezcal y muchos otros productos con enorme reconocimiento nacional e internacional, sin embargo, se requiere agregar valor a esa producción, impulsar agroindustrias, fortalecer las cadenas productivas y generar empleos mejor remunerados para las familias guerrerenses. No basta con producir más, necesitamos producir mejor y hacer que la riqueza permanezca en nuestro estado.
Lo mismo ocurre con el turismo, ya que aunque Guerrero ha sido sinónimo de hospitalidad para millones de visitantes, el turismo tiene un enorme potencial en Acapulco, Taxco e Ixtapa-Zihuatanejo, pero el turismo del futuro exige diversificación. Veo a un Guerrero con un gran aprovechamiento de las ocho regiones para que el desarrollo turístico beneficie a muchas más comunidades.
Otro aspecto que considero especialmente relevante es la visión internacional. Guerrero puede convertirse en un punto estratégico para el comercio, la logística, las exportaciones y la atracción de inversiones, para que nuestra ubicación privilegiada deje de ser un dato geográfico para convertirse en una ventaja competitiva que debemos aprovechar con inteligencia.
Pero el desarrollo económico también pasa por valorar aquello que nos hace únicos. Nuestra identidad cultural también puede convertirse en un motor de crecimiento. El fortalecimiento de las denominaciones de origen, las indicaciones geográficas, las marcas colectivas y la protección de nuestro patrimonio cultural permiten que productos como el mezcal, el café, el mango, las artesanías el oro o la plata de Taxco generen mayor valor para quienes los producen, porque en este mundo cada vez más competitivo, la autenticidad también es una ventaja económica.
Ningún proyecto de futuro puede construirse dejando fuera a quienes habrán de protagonizarlo. Tenemos que dejar siempre en el centro del desarrollo a las personas, por lo que creo indispensable fortalecer la autonomía económica de las mujeres, impulsar a los jóvenes, garantizar el respeto a los derechos de la diversidad sexual y reconocer la enorme riqueza que representan los pueblos indígenas y afromexicanos.
Finalmente, quiero destacar un elemento adicional que, en mi opinión, da solidez a toda la propuesta: el reconocimiento de que los proyectos de largo plazo requieren responsabilidad financiera y coordinación con el Gobierno de México. Por eso es relevante que la visión del Guerrero del Futuro plantee un desarrollo responsable, sin nuevos impuestos estatales y en coordinación permanente con la estrategia nacional encabezada por la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Estoy convencida de que Guerrero vive un momento que nos convoca a construir una visión compartida sobre el lugar que queremos que nuestro estado ocupe en el gran proyecto de nación que hoy se consolida. Tengo la certeza de que, si mantenemos la unidad, ponemos por delante el bienestar de nuestra gente y trabajamos con constancia y amor por esta tierra, Guerrero no solo estará a la altura de los desafíos que vienen, sino que se convertirá en un referente de desarrollo, justicia y esperanza.
Nos leemos el siguiente martes.
@EsthelaDamian