EL-SUR

Viernes 24 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Guerrero siempre bello

Esthela Damián Peralta

Mayo 26, 2026

La semana pasada recorrí las bellas ciudades de Iguala, Chilpancingo y Taxco. Han sido días llenos de conversaciones, encuentros y aprendizajes que difícilmente podrían encontrarse en un informe o en una mesa de análisis. Nada sustituye la posibilidad de mirar a las personas a los ojos, escuchar sus preocupaciones y conocer de primera mano la esperanza que tienen para Guerrero.
Tuve la fortuna de reunirme con personas de perfiles muy diversos. Conversé con empresarias, empresarios, morenistas de hueso colorado, sociedad civil, jóvenes, deportistas, artesanos, artesanas, artistas, amas de casa. Todas y todos ellos generan empleos y sostienen proyectos que contribuyen al desarrollo económico de cada una de estas ciudades. Escuché a jóvenes estudiantes que sueñan con construir un mejor futuro para ellos y para sus familias. Fue un gusto para mí compartir con ellos mis antecedentes en esta bella Tierra del Sol, platicarles de mis años de adolescente, de mi salida para construir mi propia historia, de cuando me fui a la Ciudad de México para prepararme, mis principales cargos a lo largo de mi carrera política y, por supuesto, mi regreso a nuestra tierra.
Cada conversación que sostuve me confirmó que existe una profunda convicción de que la transformación debe continuar. Más allá de las diferencias naturales que existen en cualquier sociedad democrática, encontré una coincidencia que se repite una y otra vez. Las personas desean que el proyecto de la cuarta transformación siga avanzando en Guerrero porque reconocen que ha colocado en el centro a quienes históricamente habían sido olvidados.
Durante muchos años, la política se construyó pensando en indicadores económicos, en cifras macroeconómicas o en grupos privilegiados. Hoy existe una visión distinta que parte de una idea sencilla, pero profundamente poderosa: el bienestar de una sociedad debe medirse también por la forma en que viven quienes menos tienen. Esa opinión es visible en las conversaciones que sostuve durante estos días. Las personas hablan de atención a los jóvenes y, en esa línea, conversé de la atención a las causas como el eje uno de la estrategia de seguridad que construimos bajo la instrucción de la Presidenta Claudia Sheinbaum.
Les compartí que esta estrategia busca llegar hasta las casas de las y los jóvenes, se les vincula a la escuela, se les canaliza a fuentes de empleo y/o centros de atención a sustancias psicoactivas en sus casos de uso problemático. Además, se genera un vínculo al deporte, cultura, encaminado a que se maximice el acceso a sus derechos, a fin de que nadie quede excluido del desarrollo.
De igual manera, escuché las inquietudes sobre temas que afectan la vida cotidiana de las familias guerrerenses. Hay demandas que requieren atención inmediata y otras que exigen una visión de largo plazo. Como ocurre en cualquier estado tan complejo y diverso como Guerrero, los desafíos son múltiples y las soluciones no pueden construirse desde un escritorio. Por eso resulta tan importante recorrer el territorio, escuchar con atención y entender las distintas realidades que conviven en nuestra entidad.
Si algo caracteriza a Guerrero es precisamente su diversidad. No es lo mismo la realidad de la región Norte que la de la Costa Grande. No son idénticos los retos que enfrentan quienes viven en las ciudades que los de quienes habitan comunidades rurales. Las prioridades de una mujer emprendedora son distintas a las de un estudiante universitario o a las de un productor del campo, sin embargo, todas esas voces tienen algo en común: son importantes y merecen ser escuchadas.
La pluralidad de opiniones no debe verse como un obstáculo, sino como una fortaleza. Escuchar significa comprender, reconocer experiencias, sentir al pueblo, estar en el lugar, en el barrio, a veces en una lancha, en fin. En estos días también pude constatar algo que resulta evidente para quienes caminamos las calles y conversamos directamente con la gente: la izquierda está más viva que nunca en Guerrero. No como una etiqueta política o como una consigna, sino como una convicción que se expresa en la búsqueda permanente de justicia social, igualdad de oportunidades y bienestar colectivo.
Y en este sentir, en las calles también se nota un enorme cariño y reconocimiento hacia nuestra Presidenta, la doctora Claudia Sheinbaum. En distintos momentos, escuché comentarios espontáneos sobre la esperanza que representa su liderazgo para muchas mujeres y hombres del país. Más allá de cualquier valoración política, existe una percepción clara de que estamos viviendo un momento histórico.
Durante décadas, las mujeres lucharon por abrir espacios en ámbitos donde su participación era limitada o incluso cuestionada. Hoy vemos una realidad distinta. Las mujeres ocupan responsabilidades cada vez más importantes en la vida pública y privada del país. Dejando al lado lo simbólico, se trata de la demostración cotidiana de que el talento, la preparación y la capacidad no tienen género.
Por eso, cuando muchas personas afirman que es tiempo de mujeres, mujeres que son hijas, hermanas, esposas, madres, no hablan solamente de ocupar cargos públicos. Hablan de una transformación cultural mucho más profunda. Hablan de niñas que crecen sabiendo que pueden aspirar a cualquier meta. Hablan de jóvenes que encuentran nuevos referentes para construir sus proyectos de vida. Hablan de una sociedad que avanza hacia una mayor igualdad.
En medio de todas estas reflexiones, también pensaba que a veces olvidamos en medio de la intensidad de la vida pública la enorme fortuna que representa vivir y recorrer Guerrero. Qué riqueza la de nuestra gente, del guerrerense que hoy está apropiándose de sus nuevos retos y posibilidades de crecimiento, qué privilegio compartir una conversación sincera en una plaza pública, qué alegría descubrir la generosidad con la que las personas reciben a quienes llegan con disposición de escuchar. Qué extraordinaria es nuestra gastronomía, capaz de contar historias a través de cada platillo. Qué impresionante es la belleza de nuestros paisajes, de nuestras montañas, de nuestras calles históricas y de nuestras costas.
Comienzo esta semana reafirmando que Guerrero tiene desafíos importantes, pero también posee la enorme fortaleza de su gente. Escucharla seguirá siendo la mejor manera de comprender hacia dónde debemos caminar. Porque cuando se escucha con atención, se descubre que detrás de cada preocupación existe también una esperanza. Y esa esperanza, vive en cada comunidad, en cada familia y en cada generación.
Nos leemos el siguiente martes.

@EsthelaDamian