EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Hacerlo mejor, informativamente hablando

Ana Cecilia Terrazas

Marzo 21, 2020

AMERIZAJE

En algún momento de la apenas centenaria historia de los medios de comunicación masiva, el impulso inquebrantable por contribuir con las democracias y con la sociedad entera era el móvil genuino del gremio periodístico.
La fama, la estética de pantalla o de la voz y la competencia por vender la nota más alarmista e infundir un morbo insaciable, quedaban un tanto al ras y hasta eran mal vistos.
Hoy, en prácticamente todos los medios tradicionales de comunicación masiva imperan desgraciadamente esas últimas características, relegando completamente al periodismo serio y trascendente.
Sin embargo, las crisis noticiosas como la que se vive actualmente no sólo ponen de cabeza los quehaceres mediáticos sino que pueden reinaugurar la necesidad de un trabajo noticioso mucho mejor.
Se trata de abandonar las fronteras de lo que la mayoría de los medios hace, para explorar creativa y rigurosamente los temas de coyuntura desde otros ángulos y puntos de vista. Se trata de poder rebasar el conteo diario de cadáveres y la ilustración de mapas con los picos de transmisión.
Además de ser idóneo para retomar fuentes confiables; corroborar como nunca los datos recibidos; vigilar que no se estén repitiendo informaciones falsas, imprecisas e incorrectas; destronar mitos y desterrar rumores e infundios, este momento se podría aprovechar para promover una conversación comunicacional, digital y radiodifundida, mucho más próxima a lo planteado en el primer párrafo de esta columna.
A continuación, algunos ejemplos de lo que se antoja leer, escribir o escuchar:
Los balances sobre contaminación ambiental que estén ocurriendo al tiempo que se quiere frenar el coronavirus; el crecimiento de la investigación científica colaborativa entre partes que antes no se relacionaban tanto; concursos para premiar las más claras, fidedignas y accesibles infografías respecto de qué son los virus y cómo no se pueden atacar como las bacterias, cómo se desarrollan las vacunas, cuál es el vínculo entre la destrucción de la biodiversidad y la inmunosalubridad humana.
Más: cómo funcionan las pruebas para detectar enfermos; cuáles son las medidas científicamente comprobadas para estar fuertes y con salud; cómo es que se puede estudiar cuánto duran vigentes y con posibilidades de ser transmitidos los virus; cuáles son las fuentes de mayor prestigio científico para consultar sobre estos temas.
Las lecciones filosóficas sobre los gastos superfluos que la humanidad pudiera reducir en abono de la sostenibilidad; las opciones de vida existentes, no controladas por el mercado y el consumo; las posibilidades reales de emparejar las diferencias sociales, universales, a partir de la homologación de los servicios de salud de calidad.
Hace unos años, en 2003, en la introducción del Código de ética y manual práctico de estilo radiofónico del Sistema Nacional de Noticiarios del Instituto Mexicano de la Radio (Imer), quien esto escribe soñaba para el periodismo en los medios públicos una proclama tomada del historiador Edmundo O’Gorman y adaptada para el tema.
Hoy vuelvo a pedirla prestada y re-parafraseo aquello, con aspiraciones semejantes, si bien siempre más realizables conforme avanza el tiempo y los avatares de nuestra propia historia:
…nos pronunciamos por periodismo susceptible de sorpresas y hallazgos; de venturas y desventuras; por un periodismo tejido de sucesos que acontecieron y que pueden acontecer; un periodismo sin la mortaja de los intereses comerciales y liberado de la camisa de fuerza de los intereses individuales; un periodismo-arte, cercano a su primo hermano el texto literario; un periodismo de atrevidos vuelos y siempre, una vez confirmada la nota, en vilo como nuestros amores; un periodismo crítico, reflejo, pues, del compromiso social, para que en el foco de la comprensión balanceada del presente y del pasado, no se opere la degradante metamorfosis de la humanidad en mero juguete del poder inexorable de la irresponsabilidad en los medios.
A quienes no estudiaron periodismo y utilizan las redes para enviar cadenas, replicar noticias amarillistas, asustar, mentir, alegrar, motivar, podemos solamente recomendarles remitir, producir o retransmitir mensajes útiles, verificables y lo más constructivos que consideren. Las y los colegas profesionales de la información, en cambio, nos debemos poner las pilas y hacer algo más que sólo contar muertos.

@anterrazas