EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Hacia dónde va Acapulco?

Jesús Mendoza Zaragoza

Octubre 29, 2018

Y ahora, ¿qué le está sucediendo a Acapulco? Es una locura la matanza que se ha desatado durante las últimas semanas. Esta matanza coincide con las transiciones políticas y pareciera un reacomodo político de las bandas criminales que se han repartido el territorio en esta ciudad y en todo el municipio. Más allá de esto, se está dando un impacto mayúsculo en la población, pues del miedo generalizado estamos pasando al pánico, pues casi nadie se siente seguro en las calles de esta ciudad. La verdad, nos estamos enfermando de miedo y esto puede generar males mayores.
Este contexto amedrentador puede convertirse en una oportunidad, si lo sabemos aprovechar. Ya es tiempo de poner en común todos los miedos acumulados para convertirlos en indignación en los hechos. Todos hablamos del asunto pero nadie escucha. Le damos rienda suelta a la catarsis como un mecanismo liberador del miedo, pero no hemos llegado a nada en los últimos siete años de crisis que llevamos en Acapulco. Sólo hemos cosechado los primeros lugares como ciudad violenta. Se han dado movilizaciones fugaces y acciones dispersas inmediatistas que no han llegado a ninguna parte.
Es tiempo de responsabilidad ciudadana y de lucidez política. Es tiempo de abandonar ya las simulaciones, tanto de las autoridades como de los ciudadanos. Es tiempo de afrontar nuestro contexto responsabilizándonos de nuestros miedos y de nuestras expectativas. Acabamos de salir de un proceso electoral que dejó sorpresas y manifestó altas expectativas ciudadanas. Y debe quedar claro que la elección de las nuevas autoridades fue un asunto demasiado serio para los ciudadanos. Y ahora, las autoridades deben responder, tienen que dar la cara. Y los ciudadanos tenemos que seguir dando la cara, también. Debemos hacernos responsables de nuestro voto, como gesto inicial de participación, al que tiene que seguir todo un camino de colaboración.
Ya que las consultas ciudadanas se están convirtiendo en un esquema de participación, ¿no será esta la oportunidad para que Acapulco pueda hacer un ejercicio de este tipo para salir del ambiente de inseguridad y de violencia en el que estamos estacionados? Este ejercicio debería ser liderado por la alcaldesa, con toda la legitimación social que recibió en su elección, como una forma de generar vínculos políticos y sociales entre todos los actores de esta ciudad, orientados a buscar caminos de participación ciudadana, con la conducción del gobierno municipal.
Estamos hartos de los supuestos planes municipales de desarrollo que los gobiernos municipales hacen, sólo como meras formalidades exigidas por la ley, que no cuentan con la colaboración de los ciudadanos. Es tiempo de escucharnos todos, de colaborar todos, de ir construyendo una organización basada en la escucha y en la confianza. ¿Acaso no podría pensarse en este proceso de consulta real y no simulada que cristalizara en un pacto social en el que esta sufrida ciudad vaya abriendo un camino hacia la paz?
Si ya se tienen los resultados del foro de escucha para la pacificación que tuvo lugar en esta ciudad, tenemos ya un avance en cuanto a visiones y propuestas. Si para algo han de servir estos resultados al gobierno federal para plantear sus políticas públicas, tiene que servir también al gobierno municipal y, desde luego, al gobierno estatal. Queremos que el tema de la seguridad y los esfuerzos por la paz no se politicen ni sean jaloneados por los partidos políticos que están gobernando. Más allá de un tema político es, sobre todo, un tema humanitario, un tema que nos debe incluir a todos. Y ya paremos de quejarnos y de repartir culpas. Larguemos fobias y prejuicios para hacer un camino ciudadano en el que las autoridades caminen por delante. Nuestra seguridad lo merece y la paz lo requiere. No esperemos más años de desangramiento.