EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

¿Hacia dónde va Guerrero?

Jesús Mendoza Zaragoza

Mayo 15, 2017

San Miguel Totolapan, El Ocotito, Acapulco, Chilpancingo, Chilapa, Iguala, toda la Tierra Caliente. Son sólo algunos de los lugares de ebullición social generada por la violencia. Autodefensas enfrentadas, bloqueos carreteros, ataques a periodistas, ataques e incendios de negocios, autoridades rebasadas y omisas. Son estos algunos de los temas que repuntan en estos momentos a lo largo y ancho del estado de Guerrero. Cada día se vuelve más desolador el ambiente en la mayoría de las regiones del estado.
La pregunta que se impone es ¿hacia dónde vamos con la trayectoria que la violencia está imponiendo? En algunas regiones, la inseguridad y la violencia están ya tocando fondo. Hay regiones en las que el Estado y sus instituciones han estado ausentes y son controladas por las mafias de narcotraficantes. Los gobiernos municipales, la mayoría, están inermes y apabullados por las amenazas de las organizaciones criminales. Las fuerzas de seguridad por dondequiera, como bomberos, apagando fuegos y recogiendo muertos. Gran parte de los medios, acotados por sus intereses ligados a los gobiernos. La sociedad civil, disimulada y distraída en intereses de escasa relevancia social. La iniciativa privada, entre convenenciera y amedrentada.
¿Hacia dónde va Guerrero? Es la pregunta que tendríamos que hacernos los ciudadanos, si es que aún nos queda algo de responsabilidad social. Es la pregunta que el Congreso del Estado debería hacerse para ajustar su agenda legislativa a las necesidades de este Guerrero tan convulsionado y lleno de incertidumbre. También debieran preguntarse lo mismo los partidos políticos, para convertirse de factores de problemas a factores de solución. Y, no digamos, los medios, muchos de ellos tan comedidos con el poder, que pueden impactar hacia una salida responsable de esta espiral de violencia. Y qué decir de los gobiernos que no logran aliarse con sus representados y con agendas tan alejadas del sufrimiento cotidiano. ¿Hacia dónde estamos llevando a Guerrero?
Tal parece que vamos hacia ninguna parte porque no vemos un rumbo cierto. Y decir, hacia ninguna parte significa que no tenemos en nuestras manos el control y el destino de nuestros pueblos. Quienes están decidiendo el rumbo son las organizaciones criminales que ya están encaramadas sobre muchas instituciones públicas y que controlan regiones en muchas partes. Las autoridades se conforman con decir que van a mejorar las estrategias de seguridad y ni siquiera han tenido capacidad para contener la fuerza destructora de las bandas criminales. Y la clase política sigue aferrándose a sus privilegios a costa de la postración del pueblo. Los ciudadanos, por nuestra parte, nos debatimos entre la maldita resignación y el miedo.
Quienes han estado manifestando una acción decidida y responsable, por ahora, han sido los colectivos de víctimas, sobre todo, las familias de desaparecidos que han optado por unirse, organizarse y luchar por sus víctimas y las miles de víctimas más que abundan por todas partes. Estas organizaciones están siendo portadoras de solidaridad y de dignidad, valores tan indispensables para poder construir nuestro futuro. Ellas nos están enseñando lecciones que todos los guerrerenses debiéramos aprender para hacernos responsables de nuestro futuro. Nos están enseñando que hay que largar el miedo y la indiferencia que han beneficiado a los criminales de las mafias de narcotraficantes y a los que están en el gobierno. Nos están enseñando que es preciso participar, proponer y buscar, a la vez que exigir a la autoridad que cumpla sus resposabilidades.
Hasta ahora, nuestros gobiernos, todos, no han dado muestra de responsabilidad y se han conformado con nadar de muertito, acrecentando los problemas. Por ejemplo, abandonaron por mucho tiempo a los pueblos de Tierra Caliente que pedían la ayuda que nunca llegó y no tuvieron otra opción más que armarse para defenderse y ahora todo se ha complicado de una manera fatal. Se resisten a empujar soluciones de fondo y sólo se entretienen con maquillar los efectos de la violencia. Y les permitimos esta actitud irresponsable. Y lo que viene… Pronto se empezarán a mover rumbo al próximo proceso electoral en el que la clase política gira sobre sí misma. Y sólo nos van a distraer.
Mientras tanto, los ciudadanos estamos prefiriendo seguir caminando hacia ninguna parte. No creemos en nosotros mismos y dejamos que criminales y políticos cómplices sigan decidiendo nuestro futuro. Y así, renunciamos a nuestro propio futuro.