EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Hervé Le Tellier y las tramas maravillosas

Adán Ramírez Serret

Enero 30, 2026

Hervé Le Tellier (París, 1957), reúne algunos elementos no tan usuales en escritores, nos dice su biografía: “matemático y un reconocido crítico literario… es considerado uno de los autores más prestigiosos del panorama francés actual con una extensa obra que combina poesía, teatro, novela y relato…” para, como si fuera poco, terminar diciendo: “Ha sido editor de autores como Raymond Queneau o Georges Perec”.
Por lo tanto, es un tanto atípico por diferentes razones: es matemático, hay que admitir que no es tan usual; o al menos le da un perfil particular: Lewis Carroll y Borges eran eruditos matemáticos y quizá de allí su fascinación/genialidad para crear otros mundos. Le Tellier es también crítico literario, muchos autores leen poca literatura y además Tellier se desenvuelve en todos los géneros y, finalmente, ha trabajado con dos de los autores más geniales, más inclasificables del sigo XX, como Queneau y Perec.
Así pues, la obra de Le Tellier genera enormes expectativas, y su novela La anomalía, ganadora del premio Goncourt 2020, supera con creces lo que se pueda esperar de ella. Abre con dos epígrafes, uno de un precursor de Borges, Chuang Tse, que reza: “Y yo, que digo que sueñen, también estoy soñando”. Y el siguiente que dice: “El pesimista de verdad sabe que ya es demasiado para serlo”, de un, en estas primeras páginas, enigmático y desconocido Victor Miesel, a quien conoceremos más adelante. Sí, se trata de uno de esos libros matrioskas en donde hay historias dentro de las historias que se van descubriendo capa a capa mientras se leen.
La novela arranca con un personaje desde una infancia complicada que lo lleva a ser sicario. Tiene un gran olfato para su trabajo y logra volverse un terrible y perfecto asesino. En algún momento es contratado para hacer un trabajo en Nueva York, de allí vuelve a Francia y acaba el capítulo. El siguiente es sobre Victor Miesel, de quien ya habíamos leído en el epígrafe, un escritor de poco éxito, por no decir frustrado, el cual, entre otros momentos de su vida, va a Nueva York en un viaje.
Aquí el olfato de quienes leemos ya comienza a despertarse; pues, no sólo viajan a esa ciudad de Estados Unidos en la misma fecha, comenzamos a suponer en el mismo avión, sino que, durante ese vuelo hubo brutales, espantosas turbulencias causadas por un monstruoso cumulonimbo que hicieron sentir a los tripulantes que estaban en los últimos momentos de sus vidas.
Así, ya sabiendo más o menos por donde va la trama, vamos conociendo a los diferentes personajes, quienes, por supuesto, sea cual sea su vida, terminarán en ese avión con rumbo a Nueva York que sufrirá esas estrepitosas turbulencias.
Sin embargo, esto no es todo, por si fuera poco ese apasionante desarrollo de la trama en donde todos los personajes se van uniendo a partir de esa experiencia que culminará, es todo lo que puedo decir, en una brillante ciencia ficción; no, además está una afilada descripción de las sociedades francesa y norteamericana contemporáneas; con la brutal capacidad, a lo Perec, de hablar de la vida ordinaria y describir/descubrir aquello evidente e imposible de ver sin un ojo filoso sin escrúpulos al retratar a sus personajes.
La anomalía es la escritura de una obra maestra en todos los sentidos. Irradiante en fuerza de personajes, en humor, por supuesto; en un delicioso experimento de tópicos, para ir, poco a poco, dando cuerpo a una historia; la cual, según se va armando el rompecabezas resulta más y más fascinante, delirante en originalidad, en suspenso y en donde al final corresponde a quienes leemos, descifrar el acertijo.

Hervé Le Tellier, La anomalía, Ciudad de México, Booket, 2025. 363 páginas.