EL-SUR

Viernes 19 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Hildegarda, ayer y hoy

Ana Cecilia Terrazas

Agosto 09, 2025

Existen literalmente decenas de entradas para reconocer, conocer y describir a esta singular mujer, destacada a lo largo de la historia de la humanidad: Hildegard von Bingen (en corto, Hildegarda). Una ventana de coyuntura, cuyas funciones en el teatro Xavier Villaurrutia del Centro Cultural del Bosque en Ciudad de México concluyen este 10 de agosto, es la obra Hildegarda. Un aire atravesado por la luz, montada gracias a la Coordinación Nacional de Teatro, del INBAL, y La Máquina de Teatro. La sinopsis del montaje que comenzó funciones en la capital el 26 de junio dice que la obra “indaga en la experiencia visionaria, escritos y música de la gran mística medieval. Ella se revela como referencia dentro de la reescritura de la historia de las mujeres y nos regala una identidad diferente desde su conexión con la naturaleza física y la naturaleza sutil”.
Nacida en el siglo XII, en la temprana Alta Edad Media, en la ahora Alemania antes Sacro Imperio Romano Germánico, Hildegarda fue donada a sus ocho años como diezmo a la iglesia de su localidad. Posteriormente, jovencita, ingresó al monasterio de Rupertsberg y acabó siendo una santa abadesa benedictina, con grandes conocimientos en música, letras, mística, filosofía, ciencia natural, astronomía, geología y medicina herbolaria; visionaria, además fue una auténtica lideresa monacal que impulsó transformaciones relevantes en la iglesia gregoriana del momento. Siempre en resistencia, la también conocida como “la sibila del Rin o profetisa teutónica”, fue precursora de ramas del saber como la ciencia natural, la música monosódica, la herbolaria, la ecología, la observación astronómica, la geología, el valor del arte siempre vinculado a la ciencia y a la mística.
Las visiones de esta monja, muchas de las cuales posteriormente se vuelven escritos y hallazgos, se estudian aún hoy en escuelas de música, filosofía, medicina herbolaria, ciencia natural, geología. Su liderazgo como monja frente a las autoridades patriarcales de la Iglesia en el momento no tuvo parangón. Una mujer auténticamente cuidadora del medio ambiente, de las otras personas, de las plantas, de lo vivo, Hildegarda es realumbrada con gran acierto por las fundadoras de la compañía La Máquina de Teatro, las talentosas Clarissa Malheiros –actriz, quien en la obra protagoniza a Hildegarda– y Juliana Faesler –escenógrafa y directora escénica con una muy reconocida trayectoria. Esta compañía se ha colocado a la vanguardia procurando relacionar de manera interdisciplinaria temáticas presentes con hechos históricos, sin atender límites para la creatividad narrativa. En Hildegarda. Un aire atravesado por la luz, si bien logran resumir los conocimientos, virtudes, gracias y rasgos irrepetibles de Hildegarda, también traen vivamente a escena a un par de decenas de mujeres del hoy que están dando o han dado la vida, como lo hizo Hildegarda, por la conservación y el honor al entorno, a lo que nos permite existir. Esto, ya sea en el Amazonas o en cualquier otro meridiano del mundo.
Junto con la actuación magistral de Clarissa Malheiros aparecen en la obra Sol Sánchez, Paulina Álvarez Muñoz y Narda Belinda Moreno. Los textos e ideas del montaje se acreditan a la propia escritura de Hildegarda y a los de Verónica Martínez Lira, Alejandra Reta Lira y Victoria Cirlot.
De acuerdo con un resumen escrito por Malheiros y Faesler, la obra pone el acento en las preocupaciones centrales que hoy también tenemos y que Hildegarda como profetisa tuvo en función de la ecología y la conciencia ambiental. Pero también se enfocan en la ética de las acciones humanas para no afectar al “cuerpo”, al mismo tiempo que se respeta la devoción a lo divino en conexión con plantas, animales, microcosmos. Rescatan y relatan en esta obra “a una mujer excepcional que hace 900 años escribe y escucha, canta y proclama, lo que las y los visionarios de todo el mundo, pueblos originarios, religiosos, chamanes, curanderos y parteras nos enseñan desde siempre”.
La obra comienza con una interacción importante y muy atinada con el público, incorporado al grado de ser ofrendado cada espectador con alguna de las hierbas que utilizaba Hildegarda para curar males de cuerpo y alma. En tiempos en los que la visibilidad de las mujeres, sobre todo de las mujeres religiosas, era cercana a la nulidad, los méritos de Hildegarda para ser una auténtica pionera, reformadora, líder en resistencia, son indescriptibles. Así el llamado a conocer su legado, a descubrir a las Hildegardas del hoy y a luchar por esas causas tan valiosas que cobran inmensa vigencia y arrojan luz a través de los siglos.

@anterrazas