EL-SUR

Miércoles 28 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Hito histórico

Héctor Manuel Popoca Boone

Mayo 07, 2016

Un hito histórico fue para Guerrero y para Acapulco la presencia del secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, en estas tierras del sur el pasado 3 de mayo. Vino acompañado de todo el gabinete federal de seguridad. Dio a conocer a un selecto grupo de empresarios la militarización completa, en materia de seguridad pública, de nuestra populosa y afligida ciudad turística. El propósito es recuperar los mínimos de paz, certidumbre y tranquilidad que reclama con urgencia la ciudadanía porteña; mencionó públicamente que los gobiernos civiles no han cumplido con la obligación de dársela al pueblo, desde varios años atrás.
Asumir las fuerzas armadas el control policiaco es la consecuencia directa de los malos gobernantes y de la mediocre clase política que hemos tenido. Nos lo merecemos, aun cuando ha habido muy honrosas excepciones. Enraizada quedó a la fecha la narco-política y el imperio casi absoluto de la delincuencia organizada sobre varias regiones del Estado.
El secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, dijo una gran verdad: “sin seguridad pública, no hay nada”. Por su parte Osorio Chong, consciente de que la medida es extraordinaria y tremenda en un régimen democrático, pidió una constante supervisión y evaluación de los ciudadanos a la actuación de las fuerzas castrenses. También mencionó que es menester evaluar a todas las autoridades civiles, las actuales y las anteriores, causantes de este grave deterioro social.
En su discurso el secretario de Gobernación reiteradamente pidió la participación activa de los ciudadanos y su colaboración con el ejército, la marina y los cuerpos de policía federal en la nueva estrategia para recuperar la paz, la justicia y la legalidad perdida. Al solicitar la participación civil reconoce que los gobiernos quedaron rebasados ante el embate de los cárteles. Fue enfático en decir que “Donde hay apoyo ciudadano, se puede todo” y el todo se inicia con anular la práctica de la corrupción e impunidad en las instituciones públicas.
Lo prioritario es entonces avocarnos, gobierno y pueblo, a reconstruir en forma sólida los nuevos cimientos de seguridad pública para desarrollarnos y progresar como un pueblo civilizado, pacífico y con pleno respeto a todos los seres humanos y a todos sus derechos. Para eso, necesitamos empezar por tener gobernantes ejemplares por su honestidad, eficacia y legalidad, digo yo.
También señaló el jefe del gabinete del gobierno federal la intención de establecer mesas ciudadanas para articular la colaboración entre el pueblo y el gobierno en materia de seguridad y justicia. No fue omiso al declarar que, en la entronización de la delincuencia en Guerrero, el poder legislativo y judicial del nivel estatal, tuvieron su parte de irresponsabilidad. También están corroídos, en términos generales.
Con preocupación hay que tomar nota de la designación de un vocero único institucional para dar información veraz y en tiempo real de lo que está sucediendo para contrarrestar la información tergiversada que los malandros colocan en las redes sociales. La duda cabe porque aún no sabemos lo que realmente sucedió en Iguala, el 26-27 de septiembre de hace casi dos años. El Estado Mexicano se resiste a decirla y aplicar las responsabilidades correspondientes.
Por cuanto a la libertad de expresión, me inclino más por un exceso que por una restricción, sobretodo en un país que dice ser practicante de la democracia como sistema de vida.
Es una lástima que para tan trascendental comunicación oficial no hayan invitado al “prole”, que es el principal componente de la población acapulqueña. Ellos, los desposeídos de siempre, son los que han perdido mucho más que cualquier otro grupo social: la vida de sus hijos jóvenes, que por pobreza abrazaron el camino fatal del sicariato sin retorno.

PD. Mao Tse Tung decía que “el poder nace del fusil”. En Acapulco, hasta ahora, el poder nace del AK-47. Esperemos el año solicitado. No nos queda de otra. Sí se puede.