EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Hoja de ruta para el adiós al glifosato en el 2024

Octavio Klimek Alcaraz

Enero 09, 2021

En el último día del pasado año, el 31 de diciembre de 2020, fue publicado en el Diario Oficial de la Federación, el “DECRETO por el que se establecen las acciones que deberán realizar las dependencias y entidades que integran la Administración Pública Federal, en el ámbito de sus competencias, para sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país que lo contienen como ingrediente activo, por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas, que permitan mantener la producción y resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente.” Dicho Decreto ha entrado en vigor este 1 de enero del año 2021 y es trascendente.
Primero, debo destacar que el decreto de seis artículos, suscrito por el presidente Andrés Manuel López Obrador, seguramente ha sido un balde de agua fría para aquellos que persisten en continuar con el modelo de agricultura comercial convencional con base en agroquímicos y semillas transgénicas. No es poca cosa lo que dice el decreto que ahora les voy a comentar.
En las consideraciones del decreto, entre otros asuntos, se reconoce sobre el glifosato y cito de manera textual, lo siguiente:
“Que en los últimos años, distintas investigaciones científicas han alertado que dicha sustancia química tiene efectos nocivos en la salud, tanto de los seres humanos como en algunas especies animales, y ha sido identificada como probable carcinogénico en humanos por la Agencia Internacional de Investigación de Cáncer;
Que diversos países han prohibido el uso de la citada sustancia en agroquímicos y muchos otros se encuentran evaluando la implementación de medidas similares y de otro tipo para proteger a la población”.
En su artículo primero, el decreto indica que su objeto es: “…establecer las acciones que deberán realizar las dependencias y entidades que integran la Administración Pública Federal, para sustituir gradualmente el uso, adquisición, distribución, promoción e importación de la sustancia química denominada glifosato y de los agroquímicos utilizados en nuestro país que lo contienen como ingrediente activo, por alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas, que permitan mantener la producción y resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente. En ese sentido, a partir de la entrada en vigor del presente Decreto y hasta el 31 de enero de 2024, se establece un periodo de transición para lograr la sustitución y gradual total del glifosato.”
Es decir, adiós en México al glifosato el 31 de enero del 2024, en poco más de tres años aproximadamente debe lograse su sustitución.
En el segundo artículo del decreto, se instruye a las instituciones de la administración pública federal para no usar glifosato en sus programas con la entrada en vigor del decreto. Al respecto, esperemos se informe periódicamente sobre los trabajos que realicen dichas instituciones para atender este mandato.
Luego, en su tercer artículo, se instruye a las secretarías de Agricultura y Desarrollo Rural (Sader) y de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) a promover e implementar alternativas sostenibles y culturalmente adecuadas al uso del glifosato, ya sea con otros agroquímicos de baja toxicidad, con productos biológicos u orgánicos, con prácticas agroecológicas o con uso intensivo de mano de obra, que resulten seguras para la salud humana, la diversidad biocultural del país y el ambiente. Asimismo, el Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología (Conacyt) trabajará en investigaciones científicas, desarrollos tecnológicos e innovaciones con instituciones académicas y de investigación que le permitan sustentar y proponer, a las secretarías que se mencionan en el párrafo anterior, alternativas al glifosato. En estas actividades podrán invitar a los diferentes actores de la sociedad a participar en el desarrollo de estas alternativas.
Al propio Conacyt se le mandata en el artículo cuarto con base en los resultados de dichos trabajos a emitir recomendaciones anuales para las autoridades competentes que les permitan sustentar, en su caso, la cantidad de glifosato que autorizarán a los particulares para su importación.
Posteriormente se le mandata a Semarnat, Sader y Conacyt para que a más tardar en el primer semestre del año 2023, promuevan las reformas de los ordenamientos jurídicos aplicables para evitar el uso de glifosato como sustancia activa de agroquímicos y de maíz genéticamente modificado en México.
Esto implica de facto, que a más tardar en ese año 2023, puede quedar formalmente prohibido el maíz genéticamente modificado en México, ya que hasta ahora el glifosato es parte esencial de su paquete tecnológico. Lo que ha sido una amenaza en términos de bioseguridad para el país en sus aspectos de salud y ambiente. Esto será un gran logro de quienes durante años han defendido nuestro patrimonio biocultural, del que es parte fundamental del cultivo del maíz nativo en las comunidades campesinas de México.
Pero en lo que se cumple esto, precisamente, el artículo sexto del Decreto aborda y mandata a las autoridades en materia de bioseguridad a no otorgar permisos de liberación al ambiente de semillas de maíz genéticamente modificado. Además, de que para el 31 de enero del 2024 ya no habrá más autorizaciones para el uso de maíz genéticamente modificado. Es decir, volveremos a comer maíz sin contenido transgénico en el país. Esto es una buena noticia para la salud de las mexicanas y los mexicanos. Al eliminar cualquier riesgo derivado de alimentarse con maíz transgénico.
En mi opinión, para el ambiente y la gente de México es una buena noticia. Ahora, sólo hay que cuidar que no haya marcha atrás y se cumpla debidamente este decreto.