Florencio Salazar
Septiembre 09, 2025
Un gobierno que se separa de la legalidad
expone su legitimidad.
Jesús Reyes Heroles
Con la substitución de los miembros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, el régimen político de Morena ha concentrado todo el poder. Sin contrapesos entre los poderes, México perece como república democrática.
A lo largo de nuestra historia, queda demostrado que los mexicanos nos inclinamos por los hombres fuertes, independientemente de la forma en la que hayan accedido al poder.
Antonio López de Santa Anna fue el mandamás durante 30 años –conocido como el periodo de la anarquía; Benito Juárez, presidente durante 18 años, hasta que lo sorprendió la muerte; y Porfirio Díaz, dictador durante 30 años. Estos tres presidentes mantuvieron el poder durante 68 años en el siglo XIX y 10 años más del siglo XX.
El asesinato del presidente electo Álvaro Obregón salvó al país de otra posible dictadura. Plutarco Elías Calles (1928), anunció en su último informe de gobierno la muerte del caudillismo y el surgimiento de las instituciones.
Visionario, don Plutarco logró la estabilidad de la nación al agrupar a las diferentes corrientes revolucionarias en un régimen político que centralizó el poder, apoyado en un partido político casi único.
Así nació el llamado Partido de la Revolución en sus tres etapas: Partido Nacional Revolucionario (Calles), Partido de la Revolución Mexicana (Cárdenas) y Partido Revolucionario Institucional (Alemán).
Cada una de las tres etapas obedeció a condiciones políticas específicas: con el Partido Nacional Revolucionario se instaura Calles como el Jefe Máximo; él determina las presidencias de Emilio Portes Gil (substituto por la muerte de Obregón); Pascual Ortiz Rubio, quien renuncia antes de concluir su cuatrienio –por críticas de Calles a su mandato–, reemplazado por Abelardo L. Rodríguez; y finalmente, Lázaro Cárdenas, primer presidente de seis años.
La figura del hombre fuerte como Jefe Máximo, fue para evitar el vacío de poder ante una Presidencia de la República débil. Cuando Cárdenas emprende el reparto agrario y respeta el derecho de huelga, Calles emite declaraciones similares a las que provocaron la caída de Ortiz Rubio.
Pero Cárdenas fue un político sagaz. Navegó como adicto a Calles, disciplinado y de bajo perfil. Al asumir la presidencia empezó a concentrar el poder militar y, al expulsar a Calles y sus cercanos amigos a Estados Unidos, crea la institución presidencial con todo el poder.
Entonces Cárdenas transforma el callista PNR en el Partido de la Revolución Mexicana. El PNR creó los tres sectores: Agrario (CNC), Obrero (CTM) y Popular (CNOP); Cárdenas agrega al PRM el sector militar, en el escenario de la II Guerra Mundial. En sus Apuntes, dice don Lázaro que tuvo el propósito de disminuir la influencia del Ejército.
El PRM cardenista se mantiene durante el sexenio de Manuel Ávila Camacho. Su sucesor, Miguel Alemán Valdés –primer presidente civil– transforma al PRM en Partido Revolucionario Institucional y elimina al sector militar.
Durante 72 años el PRl domina el escenario nacional, desde las modestas alcaldías, las entidades de la República y el Congreso de la Unión hasta la Presidencia de la República. Se instaura un régimen corporativo de corte popular y republicano.
No obstante, el PRI impulsa la gradualidad democrática: el voto a la mujer, los diputados de partido, la reducción a 21 años para acceder a la Cámara de Diputados y las reformas políticas que abren espacios para la pluralidad y la competitividad partidista. Separa a los órganos electorales del control gubernamental (INE, credencial para votar y padrón electoral con fotografía y creación del Tribunal Electoral).
Los hombres fuertes devienen en la concentración institucional del poder político observando el mandato constitucional de la no reelección y la separación de poderes. Don Jesús Reyes Heroles –secretario de Gobernación de José López Portillo– implementa el proceso democrático de la nación, lo cual permite que en el año 2000 arribe el primer opositor a la presidencia de la República, Vicente Fox (PAN); y que, posteriormente, el PRI recupere el poder para perderlo ante Morena, quien gobierna en su segundo periodo consecutivo.
La diferencia de fondo entre el Partido de la Revolución y Morena es sustancial. El PRI es consecuencia de una revolución armada, modernizada a través de reformas democráticas; Morena, de ese proceso democrático, ahora regresivo.
Con Andrés Manuel López Obrador se mantiene la figura del hombre fuerte. No está claro si representa al nuevo Jefe Máximo o si la presidenta Claudia Sheinbaum romperá con cualquier intento de tutela política. La decisión será crucial para el país.