Ana Cecilia Terrazas
Diciembre 27, 2025
Una definición más o menos simple de “identidad” es el “conjunto de características con las que un grupo o persona se puede vincular para autodefinirse y, de paso, quizá diferenciarse de otros individuos o colectivos”. “Lo mexicano” es un todo cambiante y complejo que requiere poner atención especial para no caer en estereotipos fáciles, catastrofistas, racistas o excluyentes de una nación diversa y singular. No somos solamente piñatas, tequila, violencia, narco y taquitos o fiestas del Día de Muertos. La “lotería” de lo mexicano conviene que sea más amplia en nuestro inconsciente y consciente colectivo para evitar reduccionismos paralizantes que sólo frustran y no nos permiten salir de la etiqueta. Por eso este Amerizaje abre la invitación a encontrar en las vidas personales, en las locales y en las nacionales, otras cosas “muy nuestras” que puedan ensanchar los panoramas mentales y de acción. Aquí breve listado de ejemplos:
Mono araña. Este simpático primate, ágil y (lamentablemente) en peligro de extinción, vive en las selvas de Tamaulipas, San Luis Potosí, Veracruz, Tabasco, Chiapas, en el Istmo de Tehuantepec y en Oaxaca; además, una subespecie se halla en la península de Yucatán. Los monos araña son relativamente pequeños, miden entre 35 y 45 centímetros de estatura y su cola puede alcanzar hasta los 85 centímetros de largo; su comportamiento guarda graciosas semejanzas con las personas humanas. A los monos araña se les suele ver columpiándose, buscando alimento, descansando o acicalándose.
Cuachalalate. En la medicina tradicional y milenaria de este país existe una botica gigante. El cuachalalate justamente es una cura inmejorable para la gastritis, las úlceras y hasta para la inflamación del sistema digestivo. Esta corteza proviene de la herbolaria y es derivado de un árbol resinoso que se encuentra en zonas boscosas al sur del país. Pertenece a la familia botánica de las anacardiáceas. El té de cuachalalate se hace con la corteza de esta planta que es gruesa, dura, compacta, áspera y va de color café rojizo a café oscuro.
Doctrina Estrada. En 1930, México aportó una estrategia a la diplomacia internacional que hasta la fecha es valorada y única, la llamada Doctrina Estrada. Se trata de una declaración que promueve que “ningún estado o gobierno requiere del reconocimiento de otras naciones para proclamar su soberanía”. Esto es muy importante hoy y lo era en ese entonces, cuando se fraguaba la Segunda Guerra Mundial. La Doctrina Estrada surgió durante el mandato de Pascual Ortiz Rubio como obra de su canciller, Genaro Estrada Félix. Esta doctrina también se distingue por oponerse al colonialismo y al abuso del poder de unas naciones respecto de otras.
Dalia. Se considera a la dalia como la flor nacional y es apreciada en todo el mundo. En el México prehispánico se le conocía como “acocoxóchitl” que quiere decir “tallos huecos con agua” en náhuatl. Existen registros de que los aztecas utilizaban a la dalia en su medicina tradicional y en su gastronomía. El nombre, paradójicamente, proviene del botánico sueco Anders Dahl, quien fue discípulo del considerado padre de la taxonomía, Carlos Linneo.
Píldora anticonceptiva. En 1780, en Gran Bretaña, se creó la primera Sociedad Nacional de la Pastilla Anticonceptiva. El pequeño comprimido, que impactaría de manera muy importante a la sociedad en general y a la vida de las mujeres en particular, es producto del talentoso científico mexicano –nayarita– Luis Ernesto Miramontes Cárdenas. Este ingeniero químico logró, en 1951, sintetizar la molécula noretisterona o noretindrona, que fue la base para producir el primer “anovulatorio” o fármaco que modifica el ciclo menstrual para evitar la ovulación. Los laboratorios Syntex acreditaron este descubrimiento de Miramontes Cárdenas para desarrollar, junto con su esquipo, el fármaco oral.
Ámbar. Una hermosa y translúcida cápsula del tiempo, el ámbar de Chiapas es una resina fósil semipreciosa de origen vegetal, constituida por el residuo de un ancestro del árbol llamado guapiñol. El increíble ámbar de Chiapas es de color amarillo, dorado, rojizo, café y hasta verdoso o blanco, con gran brillo y singular belleza. Como joya geológica, esta resina puede conservar depósitos en los que se cristalizan o petrifican, a veces, diminutos restos de mosquitos o insectos de eras ancestrales. El ámbar es muy valioso como joya y por su contenido antropológico, geológico y arqueológico.
En esta lotería, también entra la pareja de novios volcánicos exclusivos Popocatépetl e Iztaccíhuatl, los voladores de Papantla, el conejito teporingo, el Resistol 5000, la artesanía de guaje, la totoaba, el pozole, además de todo lo que se acumule en éste, el próximo y los años venideros.
@anterrazas