EL-SUR

Miércoles 16 de Junio de 2021

Guerrero, México

Opinión

Imponer la razón

Jorge Camacho Peñaloza

Febrero 26, 2016

Se puede tener por compañera la fantasía, pero se debe tener como guía a la razón. Samuel Johnson.

Hace 15 años que no iba un presidente de la República a la celebración de Día de la Bandera en Iguala, el del pasado miércoles adquirió una gran relevancia, no sólo porque por primera vez Enrique Peña Nieto visitó la tamarindera ciudad, sino porque lo hace también por primera vez después del 26 y 27 de septiembre de 2014, cuando ocurrió uno de los sucesos de la historia de la impunidad e irresponsabilidad pública del país.
Los 43 normalistas que desaparecieron ahí en Iguala no han sido encontrados, para la verdad jurídica de la PGR se trató de un homicidio, pero la verdad histórica aún no se conoce; ya están en la cárcel, no se sabe bien a bien de manera específica en qué parte de proceso jurídico va, me extraña que siendo un caso tan conocido, hasta globalmente, lo mismo en Canadá, Irlanda y España, que en Argentina, Moscú y Milán, no tenga la suficiente transparencia e información pública por respeto a las miles de personas dentro y fuera de país, que han mostrado su apoyo a la causa; hasta al Papa le contaron hasta el 43 en el estadio Venustiano Carranza en Morelia.
La presencia de Enrique Peña Nieto presagiaba nubarrones, que se presentarían todos los agraviados, los inconformes, los que protestan contra el gobierno federal, estatal o municipal, contra los políticos y funcionarios irresponsables que conocían que en Iguala se estaba incubando una desgracia de grandes dimensiones y no hicieron nada para evitarlo; pero no pasó nada, en lugar de nubes negras hubo cielo despejado, los colores de la bandera marcados por los majestuosos aviones de la Fuerza Aérea Mexicana, hubo compromiso de llegar a la verdad para cerrar la herida.
Una de las razones históricas por las que Guerrero es de los estados más atrasados, marginados y pobres es, precisamente por la permanente confrontación en que hemos vivido, buscamos arreglar nuestros problemas confrontando más que dialogando, encauzando.
Hay quienes quieren ver a los guerrerenses violentamente confrontados, entre sí y con el gobierno, entre éste y la delincuencia organizada, y entre ésta y las policías comunitarias, y todos en una espiral de violencia que se lleve todo entre los pies, destruyendo vidas, futuro, niños y esperanza, no es este camino el que nos llevará al desarrollo, es el diálogo, imponer la razón por la vía de diálogo y debate público, sin lastimar a la sociedad.
En Guerrero se necesita que se imponga la razón y no la sinrazón, dar valor y hacer valer a la razón, legalidad, justicia y la verdad, no el pleito, la confrontación; la honestidad y la institucionalidad, no sólo en el gobierno sino en la sociedad, en la escuela, la familia y las amistades.
Es entendible que la ancestral pobreza y atraso de Guerrero han estimulado fuertes actitudes ideológicas justicieras que rayan en la apuesta a la anarquía, al todo o nada que lo han llevado a ser un estado bronco, conocido por violento, guerroso, conflictivo.
Empeñémonos en las razones, eso nos llevará al desarrollo, a la solución de nuestros problemas; en escuchar más al otro que a nosotros mismos, anteponer al 26 y 27 de septiembre el 24 de febrero en Iguala; bien por los normalistas y padres de familia, por los maestros que no hicieron la guerra ese día, los apoyaré en el camino de la imposición de su razón, por encaminar la paz.
Vuela vuela palomita y ve y dile: Obama que si él va a Cuba y estrecha la mano de Fidel, yo sería capaz de estrechar la de mi amigo Manuel que le va a la Máquina.