EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Incendios forestales 2016

Octavio Klimek Alcaraz

Mayo 28, 2016

Se entiende que se tiene un incendio forestal, cuando existe quema sin control de la vegetación forestal. Se queman así pastizales, vegetación secundaria y áreas con masa forestal. Las consecuencias son negativas generalmente para estos ecosistemas, tanto en su función de prestar servicios ambientales, como el agua, así como de espacio de vida para la diversidad biológica. Ya no se diga los costos económicos de quemar bosques, que se desvalorizan y serán sujetos posteriormente a plagas y enfermedades. Aunque, también se sabe que en ciertos ciclos naturales de ecosistemas, un incendio forestal de dimensiones pequeñas no puede ser negativo del todo, al propiciar germinación de semillas, o el rebrote de pastos, entre otros efectos.
En México, se sabe que las causas de los incendios forestales tienen que ver en su mayor parte con actividades humanas, desde aquellos productos del mal manejo de quemas agropecuarias principalmente, hasta quemas forestales propiciadas de manera intencional en entornos de asentamientos humanos para especular cambiando el uso de terrenos forestales para uso urbano. En algunos casos, los menos, se da por causas naturales, como son las descargas eléctricas de los relámpagos.
Para que se produzca un incendio forestal, se requiere la vegetación como combustible, el oxígeno presente en el aire y altas temperaturas. Por ello, una mala noticia en materia de incendios forestales es que este 2016 se tiene las características para superar el record del 2015 con las temperaturas más altas tanto en México, como en el planeta, desde que se tienen registros históricos.
La Organización Meteorológica Mundial, el pasado 21 de abril, indicó en un comunicado titulado El cambio climático bate nuevos récords datos preocupantes, los cuales cito parcialmente:
“Un intenso episodio de El Niño ha contribuido a las elevadas temperaturas y los fenómenos extremos ocurridos en los últimos meses. No obstante, el principal causante es el cambio climático de larga data inducido por el ser humano. Cada una de las pasadas décadas ha sido considerablemente más cálida que la anterior. El período 2011–2015 y el año 2015 fueron los más cálidos de la historia.
En los primeros tres meses de 2016 también se han registrado temperaturas sin precedentes, que se desviaron como nunca antes de los valores de referencia, según los datos preliminares de la Administración Nacional del Océano y de la Atmósfera (NOAA) de Estados Unidos, la Administración Nacional de Aeronáutica y del Espacio (NASA) y el Servicio Meteorológico de Japón.
Entre otros acontecimientos preocupantes ocurridos este año, cabe mencionar los siguientes:
–Las concentraciones de dióxido de carbono en la atmósfera global alcanzaron las 4034.28 partes por millón en febrero de 2016, según la NOAA.
–El valor de la extensión máxima de los hielos marinos del Ártico, documentado en marzo de 2016, fue el más bajo de la historia por segundo año consecutivo, según el Centro Nacional de Datos sobre Nieve y Hielos de Estados Unidos, que afirmó que se había registrado un “invierno increíblemente cálido en el Ártico”.
–En la semana del 11 de marzo tuvo lugar una fusión de la capa de hielo de Groenlandia inusualmente amplia y extensa, esto es, con un mes de antelación respecto a la anterior ocasión en que se había fundido más del 10 por ciento de la capa de hielo. “Tuvimos que verificar que nuestros modelos seguían funcionando de manera correcta”, afirmaron fuentes del Instituto Meteorológico Danés.
–La rotura del hielo del mar de Beaufort, al norte de Alaska, se produjo en fechas anormalmente tempranas.
–En 2016 se agravó el fenómeno devastador de la decoloración de los arrecifes de coral que había comenzado en octubre de 2015 como consecuencia de temperaturas sin precedentes de la superficie del mar. La emblemática Gran Barrera de Coral de Australia se encontraba entre las más afectadas.
–La sequía causada por El Niño dio lugar a una situación de inseguridad alimentaria generalizada y a cortes del suministro hidroeléctrico en el Cuerno de África y en África Meridional, mientras que zonas de Sudamérica, como Argentina, Paraguay y Uruguay, sufrieron graves inundaciones.” (ver página electrónica http://public.wmo.int/es/media/comunicados-de-prensa/el-cambio-climático-bate-nuevos-récords).
Por ello, no deja de inquietar el reporte de incendios forestales de la Comisión Nacional Forestal, que presenta los datos del 1 de enero al 19 de mayo de este año. En ese periodo se han registrado 6 mil 916 incendios forestales en 32 entidades federativas, afectando una superficie de 134 mil 996.11 hectáreas. En el mismo periodo de 2015 en total se registraron 2 mil 891 incendios y se quemaron 38 mil 552.04 hectáreas. Es decir, se presenta un incremento de 139 por ciento en términos de número de incendios y de 250 por ciento en términos de superficie afectada. De tal forma, que la afectación por incendio fue de 13.34 hectáreas en dicho periodo del 2015, mientras que ahora en este periodo del 2016 cada incendio afecta 19.52 hectáreas. Un incremento de 46.4 por ciento.
No debe dejar de comentarse que en años anteriores, en especial el 2011 y 2013, las afectaciones fueron mayores, ya que en dichos años en el mismo periodo se habían quemado en el país 534 mil 270 hectáreas y 246 mil 350 hectáreas respectivamente. Sin embargo, el año 2014 fue menor con 79 mil 827 hectáreas, al igual que en el referido 2015. Por eso, lo deseable era no bajar la guardia y seguir en una tendencia hacia la baja en incendios forestales. No obstante, algo no está funcionando en el 2016, entre el cambio climático y las medidas de política pública.
Veamos, ahora cómo anda Guerrero en el periodo del 1 de enero al 19 de mayo de este año. En ese periodo se han registrado 112 incendios forestales en Guerrero, afectando una superficie de 9 mil 164.27 hectáreas. Dado que no se encontró la estadística disponible para el mismo periodo, pero sí el reporte de cierre de la Conafor del 1 de enero al 31 de diciembre del 2015 puede dar una idea de la magnitud del problema de incendios forestales. En dicho año 2015 en total se registraron 147 incendios en Guerrero y se quemaron 5 mil 487.08 hectáreas. Aunque puede decirse que no se alcanza el número de incendios del 2015, es muy probable que en lo que resta del año 2016 se rebase el número de incendios reportados ante las altas temperaturas. Lo que preocupa es que ya para estos días se ha rebasado de manera holgada en 3 mil 677.19 hectáreas la superficie afectada de terrenos forestales de todo el 2015, un 67.0 por ciento superior. De tal forma, que la afectación por incendio fue de 22.03 hectáreas para todo el año 2015, mientras que ahora en este periodo del 2016 cada incendio afecta 81.82 hectáreas. Es decir, hay un incremento en el daño por incendio de casi 4 veces más, con relación al pasado año y del promedio nacional. Difícilmente a estas alturas podrá reducirse esta tendencia negativa en lo que resta del año. De tal forma, que Guerrero ocupa el nada agradable cuarto lugar nacional de entidades federativas con mayor superficie afectada por incendios forestales, cuando en el año pasado andaba todavía en un séptimo lugar nacional.
De hecho, Guerrero tuvo en el 2015 la menor superficie afectada por incendios forestales en superficie total, como por grado de afectación por incendio, que se reporta desde 1995 de manera oficial por Conafor (21 años). Esto conforme a los informes anuales de incendios forestales publicados. En el todavía oficialmente año más cálido en la historia del planeta y México.
En nuestra opinión, este buen resultado fue producto de acciones puntuales y mucho compromiso de los combatientes de 24 brigadas rurales, dos brigadas de la Semaren, cuatro de la Conafor, entre otros integrantes de ese buen equipo, para hacer más efectiva la prevención, combate y control de los incendios forestales en Guerrero, al apoyar la operación, así como al personal técnico altamente especializado en estas labores de los incendios forestales.
Pero este año 2016 no debió esperarse que la tendencia del cambio climático irreversible nos alcanzara, era importante fortalecer lo que se tenía, para no empezar de cero y a un costo mayor. De hecho, se dejaron ya aprobados a la nueva administración estatal entrante recursos federalizados 2015 por valor de 5 millones de pesos, que no fue posible ejecutarlos porque llegaron tardíamente para la compra de vehículos que debían transportar en mejores condiciones a las brigadas forestales al combate de incendios forestales, así como para adquirir equipo de radiocomunicación, entre otros aspectos de inversión en infraestructura básica. Esto debe entenderse que ahora ya está sumado al esfuerzo del combate y control de incendios forestales de este mal año para Guerrero.
Para un servidor, la lógica conclusión es que durante ese corto periodo del gobierno de emergencia, plural e incluyente encabezado por el doctor Rogelio Ortega, se tuvieron resultados positivos en materia ambiental y seguramente en otros rubros. Entonces la pregunta es si fue así, qué fue lo que pasó para no seguir por esa ruta de fortalecer lo que se estaba haciendo bien y en todo caso corregir lo que se hacía mal.
Yo he escuchado y leído el lema de “Guerrero nos necesita a todos”, pero realmente me pregunto entonces por qué ni siquiera preguntaron de manera cortés y respetuosa, qué había que corregir y qué había que fortalecer. Creo que partieron de la premisa de que todo se hacía mal y lamentablemente para Guerrero en esto cuando menos se están equivocando. Peor aún, viene ya la temporada de huracanes, pido de verdad que entiendan los responsables del nuevo gobierno este mensaje y corrijan de manera urgente y autocrítica. Entiendo que todos queremos que le vaya mejor a Guerrero sin distinción partidista.
P. D. Gracias Héctor Popoca por tus palabras, como siempre mi saludo afectuoso.