EL-SUR

Lunes 15 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Incendios forestales 2024

Octavio Klimek Alcaraz

Febrero 01, 2025

Se entiende que se tiene un incendio forestal cuando existe quema sin control de la vegetación forestal. Se queman así, bosques, selvas, pastizales, vegetación secundaria y áreas con masa forestal. Las consecuencias son negativas generalmente para estos ecosistemas, tanto en su función de prestar servicios ambientales, como el agua, así como de espacio de vida para la diversidad biológica. Ya no se diga los costos económicos de quemar bosques, que se desvalorizan y serán sujetos posteriormente a plagas y enfermedades. Aunque, también se sabe que en ciertos ciclos naturales de ecosistemas, un incendio forestal de dimensiones pequeñas no puede ser negativo del todo, al propiciar germinación de semillas, o el rebrote de pastos, entre otros efectos.
En México, se sabe que las causas de los incendios forestales tienen que ver en su mayor parte con actividades humanas, desde aquellos productos del mal manejo de quemas agropecuarias principalmente, hasta quemas forestales propiciadas de manera intencional en entornos de asentamientos humanos para especular cambiando el uso de terrenos forestales para uso urbano. En algunos casos, los menos, se da por causas naturales, como son las descargas eléctricas de los relámpagos.
Para que se produzca un incendio forestal, se requiere la vegetación como combustible, el oxígeno presente en el aire y altas temperaturas. Por ello, una mala noticia en materia de incendios forestales es que, en el año 2024, se caracterizó por las temperaturas más altas tanto en México, como en el planeta, desde que se tienen registros históricos (ver artículo al respecto de El Sur, 18 de enero de 2025).
Ante esos escenarios de altas temperaturas propicios para los incendios forestales, no deja de interesar el reporte de incendios forestales de la Comisión Nacional Forestal (Conafor), que presenta datos del 1 de enero al 31 de diciembre de 2024. Es decir, abarca los datos de incendios forestales de 2024. En ese periodo se registraron 8 mil 2 incendios forestales en las 32 entidades federativas, en una superficie de 1 millón 672 mil 215.7 hectáreas (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/965295/Cierre_de_la_Temporada_2024.pdf).
A manera de comparación, en el mismo periodo de 2023 en total se registraron 7 mil 611 incendios y se quemaron 1 millón 47 mil 492.5 hectáreas (https://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/879026/Cierre_de_la_Temporada_2023.pdf). Es decir, respecto al 2024 se presenta un incremento de 5.1 por ciento en términos de número de incendios y de 59.6 por ciento en términos de superficie afectada. Esto mayor superficie afectada repercute en la relación de superficie afectada por incendio, mientras que la afectación por incendio en el 2023 fue de 137.6 hectáreas, en el 2024 cada incendio afectó 209 hectáreas. Un incremento de 51.9 por ciento en el daño de un incendio respecto a la superficie afectada, nada bueno para las tierras forestales en general.
Destaca el caso de Guerrero en 2024, donde se registraron 327 incendios forestales, afectando una superficie de 416 mil 780 hectáreas. Con ello, Guerrero ocupó el primer lugar en superficie afectada. Aunque el noveno lugar en el número de incendios. Lo anterior repercute en que la afectación por incendio en la Entidad fue de mil 275 hectáreas, 6 veces más que el promedio nacional del mismo año. Para darse una idea de la magnitud del problema de afectación, por incendios en Guerrero, los tres siguientes estados con mayor afectación en superficie suman en conjunto 475, 411 hectáreas (Chiapas 187 mil 263 hectáreas, Oaxaca 160 mil 437 hectáreas y Chihuahua 127 mil 711 hectáreas).
El Inventario Nacional Forestal y de Suelos 2015-2020 realizado por la Conafor y presentado en 2022, señala que con relación a la superficie total de Guerrero (6 millones 360 mil hectáreas), un total de 4 millones 339 mil 165 hectáreas se consideran forestales al ser cubiertas por vegetación forestal. Esto significa que, en el 2024, el 9.6 por ciento de las tierras forestales de Guerrero sufrieron afectaciones por incendios forestales de algún tipo (416 mil 780 hectáreas afectadas).
Conforme a los datos filtrados por un servidor de la base de datos presentada en el sistema de monitoreo de la Conafor (https://monitor_incendios.cnf.gob.mx/incendios_tarjeta_semanal) se encuentran algunos datos interesantes respecto a los tipos de vegetación afectados, principalmente bosques y selvas.
Los bosques fueron los más afectados por los incendios forestales de 2024. Así, fueron dañados por incendios 295 mil 909.4 hectáreas de bosques, lo que representa el 12.8 por ciento de la superficie total de bosques de la Entidad (2 millones 306 mil 850.1 hectáreas). En los bosques se registraron 181 incendios forestales, lo que significa una afectación en bosques de 1 mil 635 hectáreas por incendio. Destaca el caso de los bosques de encino-pino que, con 31 incendios y 87 mil 860.4 hectáreas incendiadas, resultan en un promedio de 2 mil 834 hectáreas de bosque de encino-pino afectados por incendio.
Por tipo de vegetación de bosque se tiene en orden de mayor a menor superficie, que el bosque de encino se le afectó en 95 mil 588.1 hectáreas (13.7 por ciento de su superficie total en Guerrero); bosque de pino-encino con 89 mil 303.8 hectáreas (10.1 por ciento de su superficie total); bosque de encino-pino con 87 mil 860.4 hectáreas (24.6 por ciento de su superficie total); bosque de pino con 12 mil 528.5 hectáreas (7.0 por ciento de su superficie total); bosque mesófilo de montaña con 10 mil 185 hectáreas (6.8 por ciento de su superficie total); y el bosque de táscate con 443.6 hectáreas (1.4 por ciento de su superficie total).
Las selvas siguen a los bosques en grado de afectación por incendios forestales. En 2024 fueron dañadas por incendios 115 mil 605.8 hectáreas de superficie de selvas, lo que representa el 5.9 por ciento de la superficie total de selvas de la entidad (1 millón 955 mil 112.2 hectáreas). En las selvas se registraron 139 incendios forestales, que significa una afectación en selvas de 832 hectáreas por incendio.
Destaca el caso de las selvas bajas caducifolia que, con sus 104 incendios registrados durante 2024, representa casi la tercera parte del total de incendios registrados en Guerrero (32.0 por ciento de los 327 incendios forestales que se registraron en 2024). Las selvas bajas caducifolias fueron afectadas en 103 mil 787.7 hectáreas (6.1 por ciento de su superficie total en Guerrero). Esto resulta, que de los tipos de selva presentes en Guerrero son las selvas bajas caducifolias las más afectadas en superficie. La consecuencia es que 998 hectáreas de selvas bajas caducifolias por incendio fueron dañadas.
Siguen las selvas medianas subcaducifolias con 5 mil 470.4 hectáreas de superficie afectada (3.3 por ciento de su superficie total); las selvas medianas subperennifolia con 3 mil 511.3 hectáreas (6.7 por ciento de su superficie total); y la selva mediana caducifolia 2 mil 836.4 hectáreas (14.8 por ciento de su superficie total).
Otros dos tipos de vegetación, que se consideran arboladas, igual que los tipos de vegetación de bosques y selvas, son el palmar inducido y el manglar. El palmar inducido registró 5 incendios con 2 mil 289.2 hectáreas (7.6 por ciento de su superficie total estatal) En el caso del manglar se registra que se presentó un incendio de 121 hectáreas en el municipio de Coyuca de Benítez (1.0 por ciento de su superficie conforme a os datos del monitoreo).
También en 2024, se registró un incendio en un tipo de vegetación forestal no arbolada, que fue el tular, con un incendio de 2 mil 855 hectáreas en el municipio de Técpan de Galeana (28.1 por ciento de su superficie total en Guerrero). Hasta la vegetación que se encuentra en medios acuáticos se incendió.
Respecto a la división municipal se registran por número de incendios en orden de mayor a menor a los 10 municipios de Guerrero, que concentran 172 incendios forestales, más de la mitad de los incendios registrados (52.6 por ciento), son: Coyuca de Catalán con 31 incendios forestales, Chilpancingo de los Bravo con 26, Coyuca de Benítez con 26, Acapulco con 25, Técpan de Galeana con 16, Ajuchitlán del Progreso con 14, Atoyac de Álvarez con 12, Eduardo Neri con 12 y San Miguel Totolapan con 10.
Por división municipal se registran por superficie afectada en orden de mayor a menor a los 10 municipios de Guerrero, que concentran 292 mil 212.4 hectáreas afectadas, el 70.1 por ciento de la superficie afectada, son: Coyuca de Catalán con 77 mil 408.1 hectáreas, Coahuayutla de José María Izazaga con 39 mil 550.6 hectáreas, Zirándaro con 35 mil 278.0 hectáreas, Chilpancingo de los Bravo 32 mil 772.6 hectáreas, Ajuchitlán del Progreso con 30 mil 885.9 hectáreas, San Miguel Totolapan con 27 mil 743.0 hectáreas, Coyuca de Benítez con 14 mil 917.2 hectáreas, Cutzamala de Pinzón con 12 mil 820.9 hectáreas, Mártir de Cuilapan 11 mil 971.3 hectáreas, y Tlacoachistlahuaca con 8 mil 864.8 hectáreas.
Resaltaría el caso de Acapulco, que con 25 incendios forestales registrados solo se contabilizan 4 mil 400.4 hectáreas afectadas. Ocupando un lugar 22 entre los municipios por grado de superficie afectada en Guerrero. Comparando esto con la superficie de Coyuca de Benítez de 14 mil 917.2 hectáreas afectadas y 26 incendios registrados. Esto pese a que se tenía grandes cantidades de material combustible en el área de Acapulco y Coyuca de Benítez derivado de las afectaciones del huracán de Otis.
Usando el indicador de superficie afectada por incendio registrado, los 10 municipios de Guerrero en orden de mayor a menor son: Igualapa con 8 mil 519 hectáreas por incendio, Coahuayutla de José María Izazaga con 6 mil 592 hectáreas, Azoyú con 4 mil 516 hectáreas, Malinaltepec con 3 mil 970 hectáreas, Zirándaro 3 mil 920 hectáreas, San Miguel Totolapan 2 mil 774, Iliatenco con 2 mil 769 hectáreas, Coyuca de Catalán con 2,497 hectáreas, Mártir de Cuilapan con 2 mil 394, Xochihuehuetlán con 2 mil 239 hectáreas. En total son 21 municipios que superan el promedio estatal de 1 mil 275 hectáreas por incendio registrado.
Con esta información, se concluye que no se puede generalizar la situación de desastre por incendios forestales a nivel nacional. ¿Cuál es la causa por la que determinados estados de condiciones similares en términos ambientales o socio económicos tienen menor superficie afectada por incendios forestales qué otros?
Pienso por ejemplo en el caso de Oaxaca o Chiapas respecto a Guerrero.
De entrada, ante los escenarios de altas temperaturas y sequía extremas por cambio climático habría que revisar las políticas públicas permisivas del sector agropecuario, que no inhiben las quemas agrícolas, ahí es donde se debe hacer mayor énfasis, en los aspectos de la prevención. Se debe impedir a quienes hacen labores con uso del fuego en contra de las tierras forestales. Me pregunto si se puede ligar los subsidios agropecuarios solo a quienes no usan el fuego para sus actividades. Hay derechos, pero también responsabilidades cuando accedes a recursos públicos gratuitos.
Habría que fortalecer de manera coordinada y articulada a las dependencias que trabajan en la prevención, combate y control de incendios forestales de los tres órdenes de gobierno. Obvio con tiro de precisión, se requiere usar la información ya disponible, se conocen los tipos de vegetación, municipios y comunidades a las que de manera recurrente se les incendian sus tierras forestales. Seguramente, se necesitan más brigadas en sitios ubicados estratégicos para llegar en el menor tiempo posible al incendio detectado, helicópteros y vehículos para su transporte, equipo de radiocomunicación, entre otros aspectos de inversión en infraestructura básica. Además, se debe incentivar a los combatientes con salarios justos, bien equipados y avituallados. Asimismo, se deben orientar más recursos a elevar el valor de las tierras forestales a través de impulsar los aprovechamientos sostenibles de los recursos forestales maderables y no maderables de las comunidades forestales. Finalmente se cuida lo que se aprecia.
La inversión para el manejo del fuego debe ser soportada no solamente por el gobierno federal, sino también por los gobiernos estatales y los municipales, que concurren en estas acciones.
De todas las lecciones aprendidas, queda claro que hay que implementar una nueva política pública para que los incendios forestales, sean en tiempos de cambio climático un problema menor, y no lo que son ahora.