EL-SUR

Sábado 22 de Enero de 2022

Guerrero, México

Opinión

Incendios forestales y cuidado del medio ambiente

Jesús Mendoza Zaragoza

Mayo 13, 2019

 

Desde el mes de enero se han ido generando y multiplicando los incendios forestales por todas las regiones del estado de Guerrero. De hecho estos incendios son un fenómeno global al que cada país afronta de una manera particular. Hay incendios menores y otros mayores, como el que afectó a las inmediaciones de la ciudad de Chilpancingo en días pasados. Se han vuelto parte del paisaje rural en esta época del año. En cuanto al origen, están los provocados por las “quemas” de tlacololes que los campesinos realizan en la preparación de sus tierras para las siembras, y aquéllos provocados por imprudencia o por dolo. E, incluso, los que son provocados por las condiciones climatológicas adversas. El caso es que asistimos a un daño mayúsculo al medio ambiente, con una gran ausencia de responsabilidad gubernamental y social.
Los daños que, año tras año, se dan a lo largo y ancho de la geografía guerrerense, generados por estos incendios son incalculables. Daños a los bosques y a la biodiversidad, daños a la calidad del aire y daños al suelo por la degradación de la tierra. Finalmente se incrementan, de gran manera, los gases de efecto invernadero que inciden en el calentamiento global. En suma, estamos ante un daño al planeta que no se está atendiendo adecuadamente y que va creciendo con el tiempo.
Lo que se está haciendo hasta ahora no es suficiente para afrontar este fenómeno que se ha mostrado incontrolable. Pareciera que los gobiernos no tienen los recursos necesarios y suficientes para afrontar este problema, tales como el personal capacitado, los equipos necesarios y el dinero destinado a estas tareas. Y, por otro lado, la población permanece inerme y pasiva. Los campesinos, en su mayoría, sólo se concretan a observar sus campos invadidos por el fuego.
Se requiere, por tanto, un cambio de actitud ente este tipo de fenómenos que pueden significar verdaderos desastres ambientales con implicaciones sociales y económicas. Me refiero a la necesaria actitud de cuidado, que no hemos desarrollado hacia nuestra casa común. Ha prevalecido una relación de explotación y de agresión. La violencia, que se ha convertido en nuestro habitat social, no sólo se dirige contra otros seres humanos, convierte en víctima a la naturaleza.
Conviene que la autoridad cumpla su responsabilidad de liderar tareas proporcionales a este problema ambiental. Y que se haga ayudar por la población. Se requiere un gran esfuerzo educativo mediante el cual se haga una valoración y un cambio de actitud ante la compleja problemática que afecta al medio ambiente. Por ejemplo, el cuidado del suelo tiene que ver con la gestión de los cultivos cuando se queman las tierras y cuando se utilizan agroquímicos, pues a la larga, la tierra se degrada y pierde su calidad para los cultivos. Los campesinos pueden ser aliados para esta gran tarea si se desarrollan procesos educativos para el cuidado de los bosques y de los suelos. Ellos son los más interesados en cuidar la tierra pues de ella viven directamente.
En fin, estamos a tiempo de construir capacidades, tanto gubernamentales como sociales, para el control de los incendios forestales, añadiendo a ellas el destino de los recursos necesarios y suficientes para la prevención y para el control de los mismos. De otra manera, nos enfrentaremos a desastres imprevisibles.