EL-SUR

Sábado 20 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Indicadores del cambio climático global 2025

Octavio Klimek Alcaraz

Junio 13, 2026

Según los científicos climáticos, se están emitiendo más gases de efecto invernadero que nunca. Esto conlleva un aumento en las concentraciones de gases de efecto invernadero, como el dióxido de carbono, el metano y el óxido nitroso en la atmósfera. La consecuencia es que se está almacenando más calor en el sistema terrestre y desequilibrando el planeta. Esta es la conclusión del último informe Indicadores del Cambio Climático Global (IGCC en inglés), presentado en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra actualmente en Bonn, Alemania, del 8 al 18 de junio. La Conferencia es la reunión preparatoria oficial para la Conferencia de las Partes de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP31), que tendrá lugar en Antalya (Turquía) en el mes de noviembre.
El informe fue realizado por un grupo internacional de investigadores liderado por Piers Forster de la Universidad de Leeds en la revista Earth System Science Data el pasado 11 de junio (https://essd.copernicus.org/articles/18/3889/2026/essd-18-3889-2026.html). Es la cuarta actualización de los indicadores clave del estado del sistema climático basándose en las ediciones anteriores de 2022, 2023 y 2024. Realiza un seguimiento de doce conjuntos clave de indicadores del estado del sistema climático, siguiendo de cerca los métodos del Sexto Informe de Evaluación (AR6) del Panel Intergubernamental de Cambio Climático (IPCC). Sus conclusiones están diseñadas para llenar el vacío existente entre los informes científicos del IPCC, que se publican cada 5-7 años.
Así, el informe examina las concentraciones y las emisiones de los gases de efecto invernadero, las temperaturas, los balances de radiación, las transferencias de energía y el rol de la actividad humana; a partir de estos elementos, llegan a la conclusión de que el sistema climático sigue experimentando un calentamiento progresivo que conlleva un acelerado aumento global de temperatura.
El informe indica que la mayoría de las emisiones de gases de efecto invernadero se originan en la industria y los combustibles fósiles. La concentración atmosférica se incrementó en 2025 con respecto a la de 2019, debido a que estas emisiones continúan. Esto también ha agravado el llamado desequilibrio energético de la Tierra, que ocurre cuando, por ejemplo, entra al sistema terrestre más energía a través de los gases de efecto invernadero de la que se pierde.
El calentamiento inducido por el ser humano alcanzó 1.37 grados en relación con 1850-1900 en el año 2025, aumentando a una tasa de 0.27 grados por década durante 2016-2025 y se estima que rebasen los 1.5 grados en alrededor de cuatro años (aumento límite del Acuerdo de París de 2015). Esto es significativo porque se ha identificado el aumento de 1.5 grados como la línea divisoria crítica entre los riesgos climáticos manejables y los daños catastróficos, potencialmente irreversibles, a los ecosistemas globales y las sociedades humanas.
La alta tasa de calentamiento, que coincide con el máximo histórico visto el año pasado en el registro instrumental, fue causada por una combinación de emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) que alcanzaron un máximo histórico de 54.6 millones de toneladas de dióxido de carbono equivalente por año (GtCO2e año?1) durante la última década (2015-2024), así como reducciones en la intensidad del enfriamiento de los aerosoles. En 2024 (el año más reciente para el que se tienen datos), las emisiones de GEI a nivel global llegaron a un máximo histórico, con 56 mil 800 millones de toneladas de CO2e, originadas sobre todo por la combustión de combustibles fósiles.
En consecuencia, en 2025, las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera fueron las siguientes: dióxido de carbono (CO2), con un nivel de 425.6 partes por millón (ppm); metano (CH4), con mil 936.3 partes por mil millones (ppb); y óxido nitroso (N2O), con 339.4 ppb. Desde el año 2019, las concentraciones de los tres GEI más relevantes han subido: el CO2 ha aumentado en 15.6 ppm, el CH4 en 70 ppb y el N2O en 7.2 ppb entre los años 2019 y 2025.
La actualización de este año abarcó también un indicador más de condiciones climáticas extremas: De acuerdo con el informe, desde la década de 1970 los océanos han acumulado cerca del 90 por ciento del exceso de calor que se ha absorbido. En consecuencia, los días de olas marinas de calor, que es una etapa extendida en la que la temperatura del agua del mar se eleva por encima de lo habitual, sobrepasando las cifras históricas para una zona concreta. De acuerdo con el calentamiento incesante de la superficie del océano, estas olas de calor son cada vez más comunes. Desde 1991 hasta 2025, la cantidad de días con olas de calor marinas a nivel global se ha multiplicado tres veces y media. En 2025, se documentaron 65 días en los que ocurrieron olas de calor marinas, lo que sugiere un aumento temporal en la temperatura del mar.
Asimismo, en el año 2025, se estableció un récord de aumento del nivel del mar a nivel mundial con 23 cm desde el año 1901. La velocidad a la que se elevan los niveles del mar es de aproximadamente 1.8 milímetros anuales, y dicha velocidad está aumentando rápidamente.
En el informe se presentan las influencias y los cambios climáticos, que reflejan las consecuencias de las decisiones sociales tomadas durante la crucial década de 2020. De acuerdo con el informe, si la humanidad desea contener el calentamiento global a 1.5 grados con un 50 por ciento de probabilidad, únicamente tiene la posibilidad de emitir 130 gigatoneladas de CO2. Si se mantienen los niveles de emisiones actuales, este presupuesto se acabará en tres años. Si el calentamiento se limita a 1.7 grados, las emisiones de CO2 se reducirían a 500 gigatoneladas, lo cual duraría doce años.
Como se señala en el informe, la continuación de estas actualizaciones anuales podría rastrear disminuciones o aumentos en la tasa de emisiones por las actividades humanas.
Concluyendo, que para frenar la rapidez del calentamiento global causado por el ser humano y contener el aumento de los riesgos e impactos climáticos, se requiere un incremento importante en los esfuerzos de descarbonización durante la segunda mitad de esta década. Estos hallazgos, como muchos otros generados por investigadores de todos los rincones del planeta, están condicionados a la experiencia internacional y al trabajo en conjunto, así como a la conservación y disponibilidad de bases de datos climáticas globales y a los programas de observación mundial que las respaldan, lo que depende de un financiamiento cada vez más escaso debido a gobiernos poco interesados en este tipo de asuntos (ver esto último en https://www.carbonbrief.org/guest-post-how-a-record-high-energy-imbalance-is-driving-global-warming/).