EL-SUR

Sábado 06 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Indiferencia ante el sufrimiento

Jesús Mendoza Zaragoza

Octubre 13, 2025

En el estado de Guerrero tenemos toneladas de sufrimiento. Hay sufrimientos provocados por el desempleo, por las enfermedades, por la extrema pobreza de miles de familias que no consiguen alimentos para su vida diaria. Sufrimientos generados por las adicciones y sufrimientos por las malas condiciones laborales y educativas. Sufrimientos generados por la violencia como es el caso de la extorsión y del cobro de piso. Hay adultos mayores que viven en el abandono y niños que mendigan por las calles. Sufren tantas familias cuando uno de sus miembros es asesinado o desaparecido. Hay quienes sufren cuando les arrebatan sus viviendas y sus tierras con amenazas, o quienes son obligados al desplazamiento forzado
Ante el sufrimiento hay diferentes actitudes, quienes son solidarios y quienes son indiferentes. ¡Cuánto duele la indiferencia a las familias de desaparecidos! Se sienten solas y abandonadas a su suerte. Viven el dolor de la desaparición de uno de sus familiares y, además el dolor de la indiferencia y del abandono. La experiencia del abandono duele mucho más que la pobreza. Eso he escuchado de adultos mayores que experimentan el abandono de sus hijos, que solo esperan repartirse una herencia.
La indiferencia social y política sucede como una degradación cultural, cuando en la sociedad sólo se tienen ojos para lo que pueda servir a los propios intereses. Encerradas en su mundo, las personas bastante tienen con defender su pequeño bienestar cada vez más triste y egoísta. La indiferencia social ante quienes sufren es como una actitud de autodefensa que cierra el camino a la solidaridad. La indiferencia hace invisible a quienes experimentan el dolor de una pérdida material o humana. La indiferencia corresponde a un lenguaje implícito de que quien es afectado o víctima no existe, es invisible y no importa y, por lo mismo, no necesita de nuestra empatía.
La indiferencia social es también una distorsión cultural y se convierte en complicidad con quienes generan el sufrimiento. Quien vive indiferente ante los graves problemas sociales y ante quienes sufren, vive de manera individualista, es insensible y frío y no participa en la solución de los problemas sociales. Es un factor fuerte de una carencia de responsabilidad social. Las instituciones gubernamentales también suelen ser indiferentes ante los sufrimientos de los pueblos. Sus integrantes solo trabajan por un salario y no suele importarles el dolor de la gente. Aunque suele haber servidores públicos que sí les duele la situación de las víctimas de la pobreza o de la violencia y hacen la parte que les corresponde para ayudar a quienes sufren, siendo más empáticos.
La indiferencia largamente proyectada sobre personas o colectivos de víctimas es una forma de maltrato. Esta actitud basada en la exclusión y en la despreocupación genera dolor y angustia en quienes son afectados por el dolor y por el sufrimiento.
¿Qué hacer ante la indiferencia social que implica una distorsión cultural, y es también, un fenómeno tan amplio y complejo? Esa es nuestra tarea. ¿Cómo generar confianza para la participación ciudadana de manera que se construya la responsabilidad social, en la que los ciudadanos nos hagamos responsables de los graves problemas que suceden en México y en el estado de Guerrero, con los rezagos tan imponentes que tenemos ya?