EL-SUR

Lunes 06 de Diciembre de 2021

Guerrero, México

Opinión

INE: el árbitro ausente

Humberto Musacchio

Julio 06, 2017

Sorprende el desbordado optimismo de Lorenzo Córdova, consejero presidente del Instituto Nacional Electoral, quien declaró que hay garantías para una elección presidencial confiable en 2018, pese a que “va a venir mucha turbulencia y especulación, natural en una elección presidencial que seguramente será tan competida…”
Pues sí, es sorprendente que pese a lo ocurrido en las recientes elecciones de los estados de México y Coahuila, donde el INE fue un convidado de piedra o, peor aún, ni siquiera fue convidado, todavía salga el principal responsable de nuestro desastroso sistema comicial a decir que hay garantías, cuando lo evidente es la actuación gubernamental abusiva y lo comprobable es que el INE, ese enorme y albo paquidermo, es también sordo, bizco y hasta ciego cuando le conviene a las autoridades priistas.
De poco sirve que el Instituto Nacional Electoral tenga 15 mil o 20 mil empleados y un presupuesto inmenso si su actuación no inspira confianza en la sociedad, si los procesos electorales siguen siendo el escenario de una intervención descarada a favor del PRI y si los resultados sólo suscitan el aplauso de los presuntos ganadores y la repulsa de los demás participantes.
En estas condiciones, no hay razón para confiar en que tendremos una elección limpia en el 2018. El INE no es capaz de garantizarla. Los miembros de su consejo general no muestran interés en vigilar rigurosamente el proceso ni parecen dispuestos a amarrarle las manos al PRI ni a fiscalizar su gasto (léase los dinerales que ilegalmente recibe ese partido del erario).
Para Lorenzo Córdova, las elecciones se realizan de manera adecuada, pues el INE garantiza condiciones como la instalación de las casillas, el acceso a medios, el padrón electoral y el financiamiento público a los partidos. Para Córdova, “eso no es asunto menor (y) quien menosprecie eso está menospreciando la base fundamental de la democracia… El INE sigue cumpliendo puntualmente eso que es la base sin la cual no habría elecciones”.
Triste idea de su responsabilidad tiene el señor Córdova, y más lamentable todavía es que para él baste con que el INE instale casillas, reparta los tiempos de radio y televisión, elabore el padrón electoral y entregue a los partidos el dinero que en mala hora se les regala en cantidades que exceden mucho lo necesario.
Para alimentar la desconfianza, al recibir los dictámenes de las cuatro elecciones estatales recientes, la Comisión de Fiscalización del propio INE declaró que prevé que no haya rebase del tope de gastos en las campañas de gobernadores, pero sí en las campañas de alcaldes ¡de Veracruz! Sí, ahí donde hay un gobernador que no se sabe bien si es del PRI, del PAN, del PRD o de ningún partido ni persona, sino sólo de él mismo.
La obstinada e interesada ceguera del INE frente a los derroches del PRI son una causa, sólo una y no menor, de la desconfianza popular. Pero también influye en la incredulidad generalizada la actuación del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación, que tampoco vio nada anormal en la actuación priista en el Estado de México, pero sí considera punible la participación de 12 senadores del PT-Morena en las mismas elecciones.
La resolución del TEPJF ratifica un fallo del Tribunal Electoral del Estado de México, una especie de oficina de castigos del muy priista gobernador del estado. Para ambos tribunales, la asistencia de los senadores morenistas a un acto de campaña de la candidata Delfina Gómez es una desviación de recursos públicos (no especifica cuáles) que viola “los principios de imparcialidad de las contiendas electorales”.
La acusación es porque los legisladores supuestamente se ausentaron de su escaño para ir al mitin de Delfina, pese a que el día de los hechos no hubiera sesión en el Senado. En cambio, los tribuales no se enteraron de que durante la campaña electoral y varios meses antes fue ininterrumpido el desfile de funcionarios federales (priistas) por el Edomex, desde el presidente de la República, que fue varias veces, los secretarios y subsecretarios de Estado y hasta choferes y personal de apoyo por miles. Pero eso no lo vieron los señores magistrados.
En el fallo de los tribunales electorales importó poco la validez jurídica. Fue, nada más, parte de las garantías que anuncia Lorenzo Córdova, garantías para cerrarle el paso a la oposición e imponer al candidato priista a cualquier precio. ¿Está claro?