EL-SUR

Sábado 01 de Octubre de 2022

Guerrero, México

Opinión

Informe de la Comisión EAT-Lancet

Octavio Klimek Alcaraz

Octubre 12, 2019

A principios de este año 2019 fue dado a conocer el Informe Alimentos, planeta, salud: Dietas saludables a partir de sistemas alimentarios sostenibles, que es resultado del trabajo de un panel internacional agrupados en la Comisión EAT-Lancet. EAT es una fundación global sin ánimo de lucro establecida por la Fundación Stordalen, Stockholm Resilience Center y Wellcome Trust para catalizar una transformación del sistema alimentario. The Lancet es la reconocida revista científica británica.
La Comisión EAT-Lancet es copresidida por el profesor Walter Willett (Universidad de Harvard) y el profesor Johan Rockström (Instituto Potsdam), dicha Comisión EAT-Lancet ha reunido a 19 comisarios y 18 coautores de 16 países en diversos campos como la salud humana, la agricultura, la ciencia política y sostenibilidad ambiental. En esta comisión forma parte el doctor Juan A. Rivera, integrante del Instituto Nacional de Salud Pública de México. El sumario del reporte en español puede ser consultado en la página https://eatforum.org/content/uploads/2019/01/Report_Summary_Spanish-1.pdf.
Como el reporte lo señala, el mundo tiene otro problema, que es el modelo de consumo no sostenible que viene creciendo desde el pasado siglo XX, y que tiene graves consecuencias de deterioro ambiental. Por ello, se buscan soluciones para la trasformación del sistema alimentario del planeta.
El propósito de la comisión es “desarrollar objetivos científicos mundiales para dietas saludables y una producción sostenible de alimentos. Este es el primer intento de establecer objetivos científicos universales para el sistema alimentario aplicables a todas las personas y al planeta. La comisión se centra en dos parámetros del sistema alimentario mundial: el consumo final (dietas saludables) y la producción (producción sostenible de alimentos). Estos factores impactan de manera desproporcionada en la salud humana y la sostenibilidad ambiental.”
La comisión reconoce que “la humanidad se enfrenta al inmenso desafío de proporcionar dietas saludables de sistemas alimentarios sostenibles a una población mundial en crecimiento. Si bien la producción mundial de calorías procedente de alimentos ha mantenido generalmente el ritmo de crecimiento de la población, más de 820 millones de personas todavía carecen de alimentos suficientes, y muchos más consumen dietas de baja calidad o demasiados alimentos”.
Se plantea como meta lograr dietas de salud planetaria para casi 10 mil millones de personas en el 2050. Esto requerirá cambios sustanciales en la dieta. El consumo mundial de frutas, vegetales, nueces y semillas, y legumbres deberá duplicarse, y el consumo de alimentos como la carne roja y el azúcar deberá reducirse en más del 50 por ciento. Esto se basa en que una dieta rica en alimentos de origen vegetal –frutas, verduras y legumbres– con menos alimentos de origen animal y contenido de azúcar confiere una buena salud y beneficios ambientales, ya que el sector agrícola y ganadero dejará de emitir dióxido de carbono y reduzca drásticamente la contaminación por nitrógeno y fósforo; se limitará el uso del agua y no aumentará más el uso de tierras forestales. Además se busca reducir un 50 por ciento el desperdicio alimenticio.
Un beneficio adicional de lograr una dieta saludable y sostenible es que se podrían evitar aproximadamente 11 millones de muertes prematuras por año, ya que las dietas poco saludables son la principal causa de mala salud en el mundo.
También, la comisión propone límites (uso de la tierra de cultivo, uso del agua, emisiones de gases de efecto invernadero, aplicación de fertilizantes, tasas de extinción de biodiversidad), dentro de los cuales la producción global de alimentos debe permanecer para disminuir el riesgo de cambios irreversibles y potencialmente catastróficos en el sistema terrestre. Todo esto llevará a un cambio en las actuales políticas públicas para la producción de alimentos, así como en las regulaciones relacionadas con el uso del agua, de la tierra de cultivo y los fertilizantes químicos.
Para lograr la meta y objetivos planteados en el reporte se proponen cinco estrategias para la gran transformación alimentaria:
Estrategia 1: Buscar el compromiso internacional y nacional para cambiar hacia dietas saludables.
Estrategia 2: Reorientar las prioridades agrícolas pasando de producir grandes cantidades de alimentos a producir alimentos saludables.
Estrategia 3: Intensificar de forma sostenible la producción de alimentos para aumentar la producción de alta calidad
Estrategia 4: Gestión firme y coordinada de la tierra y los océanos.
Estrategia 5: Reducir al menos a la mitad la pérdida y desperdicio de alimentos, en línea con los Objetivos de Desarrollo Sostenible.
Aunque el asunto de hacer realidad las recomendaciones del reporte, no es simple, debe uno partir de la buena noticia, de que todavía la comunidad científica global considera que la humanidad compuesta por 10 mil millones de personas hacia el 2050, puede ser alimentada de manera saludable y sostenible.
No dejo de reflexionar si México como país debe hacer su propio y urgente análisis sobre qué se debe hacer hacia el 2050 para que los habitantes se alimenten de manera saludable y sostenible, cuando seguramente se tendrá una población mucho mayor en número de habitantes y envejecida. Se deberá cambiar la actual dieta alimenticia poco saludable, que por un lado tiene al país con serios problemas de desnutrición infantil, pero por otro lado es ahora un país de obesos y diabéticos, con una terrible propensión y tolerancia al consumo de alimentos chatarra. Se tienen que cambiar hábitos de alimentación de manera urgente, nuestra alimentación basada originalmente en el maíz nativo producto del conocimiento tradicional, ha pasado a ser una mala copia de los países altamente consumidores de proteína animal y carbohidratos. Las tierras forestales y agrícolas se convirtieron en potreros, además de impulsarse, por la industria agroalimentaria, paquetes tecnológicos convencionales basados en semillas comerciales acompañadas de fertilizantes y plaguicidas químicos. Todo lo anterior, con serias consecuencias ambientales para el país.
La incógnita es si esta sociedad de consumo, sobre todo en la clase media del país, podrá comer más pescado, vegetales, legumbres secas, cereales integrales y dejará la carne para ocasiones especiales. ¿Será cierto, que es más difícil cambiar de dieta que de religión?