EL-SUR

Miércoles 08 de Julio de 2026

Guerrero, México

Opinión

Ingredientes y condiciones para la vida y la paz

Ana Cecilia Terrazas

Junio 28, 2025

 

Esta semana, la incredulidad de quienes nacieron durante la Guerra Fría (entre 1945 y 1991) llegó a su límite. Como de película o cartón de la revista Mad (loco en inglés), el acompañamiento estadunidense al bombardeo a Irán, en un gesto aniquilador, para muchas personas significa la posibilidad de que se desate lo que se había contenido durante tantos años: una disputa nuclear y el consecuente retorno de contraataques de altísimo impacto mortal.
El mundo convulso. Los ánimos nublados. Sin la disciplina y el ejercicio de autocontención, reflexión y repliegue, casi todas las personas apuntan con rabia y violencia –desde su boca y/o acciones– para señalar culpables, enemigos o a los bandos opuestos. Hoy más que nunca se requiere que ese dedo flamígero dé vuelta en u y nos haga desabordar la guerra de palabras, sentencias, pensamientos, premisas, para abrirnos a procurar entender, desde una gramática de conciliación y paz, lo que sucede y cómo pudiera cambiarse el rumbo.
En este contexto inenarrable, del 16 al 21 de junio, en el hermosísimo Colegio de San Ildefonso, que tiene su propia larga historia de resistencia inscrita en los muros y portones, se llevó a cabo el XXXIX Coloquio internacional: El claroscuro en que nacen los monstruos. Pensar el presente, organizado por el 17, Instituto de Estudios Críticos y curado por Benjamín Mayer Foulkes y José Hamra.
En hondo juego de espejos y resonancias con la realidad distópica, unas 60 personas especialistas, conocedoras, artistas y estudiosas en múltiples ramas estuvieron en unas 25 mesas para abordar, desde los sitios más disímbolos, esas condiciones presentes en las peores pesadillas de la humanidad.
Solamente por enunciar a algunas de las personas participantes: Koulsy Lamco, escritor, académico y gestor cultural del Chad, quien reside en México; Carmen Rodríguez, periodista salvadoreña que vive en Washington, cofundadora del Crossroad Working Group; Marwa Hammad, directora de la organización Women of the Sun y metida de cuerpo entero por la igualdad de género y la consecución de una paz duradera en Palestina; Jean Meyer, uno de los pensadores sobre historia más prolíficos de la actualidad intelectual; Alberto Moreiras, otro intelectual de gran calado; Franco Bifo Berardi, escritor, filósofo y activista italiano; Eduardo Vázquez Martín, escritor, poeta, gestor cultural y funcionario público; Mariana Rondón, cineasta, guionista, productora y artista visual venezolana autora de Zafari: una película sobre el hambre y la ruina; Andrea Colamedici, filósofo y ensayista italiano quien concibió una de las provocaciones más audaces de estos tiempos, la obra Hipnocracia: Trump, Musk y la nueva arquitectura de la realidad, escrita en colaboración con un agente de inteligencia artificial y firmada bajo el heterónimo Jianwei Xun.
En esta lista de personas se omiten, sin querer (por espacio), muchas otras. Aquí está el programa completo para quien tenga interés: https://17instituto.org/xxxix-coloquio-internacional/.
Las mesas de presentaciones, asimismo, pueden ser visitadas y reescuchadas en: https://www.youtube.com/c/17InstitutodeEstudiosCr%C3%ADicto.
Las pautas del coloquio, para que cada quien entrase desde su experiencia y saber, partieron precisamente desde el atestiguamiento “del desfondamiento del orden mundial y el pacto civilizatorio surgido tras la Segunda Guerra Mundial. Por lo menos. Atestiguamos el fracaso del derecho internacional y de los derechos universales y su sometimiento final a los intereses de las grandes potencias que encabezaron los bloques de la Guerra Fría. A su término, la ilusión neoliberal marginó sus escenarios mientras que izquierdas y derechas terminaron por confundirse y dar paso a una polarización que se interpone a la escucha y el diálogo (…) La atrocidad y el exterminio, selectivamente dosificada en escenarios geopolíticos diversos, hoy ronda de nuevo sin empacho y toca a todas nuestras puertas. Este distópico e inquietante escenario se alimenta de varias fuentes…”.
Y, de acuerdo con el prefacio a esa semana de pensamiento, a las preguntas sobre ¿qué llega a su fin?, ¿qué sucede?, ¿podemos pensarlo?, ¿a qué mediaciones estamos sujetos?, ¿cómo podemos responder?, se fueron tomando “los temas discutidos desde perspectivas distintas. Al introducirnos en el claroscuro donde nacen los monstruos es imperativo abrirnos a la escucha radical, con la disposición de dejar caer nuestros prejuicios y posturas asumidas”.
El resultado fue enmudecedor, interesante, esperanzador, desolador. Hubo de todo. Y, efectivamente, nos lleva a la pausa para interrogarnos todo el tiempo –en lo que caen más noticias inverosímiles– cuáles son las condiciones de paz y cómo podemos, desde nuestro yo, incorporarnos a la acción activa en favor de la no violencia. Sí, de violencia, ya no más.

@anterrazas