EL-SUR

Miércoles 17 de Junio de 2026

Guerrero, México

Opinión

IPCC bajo asedio

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 22, 2025

 

(Primera de dos partes)

El Grupo Interguberna-mental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) se reunió para revisar el borrador de trabajo relacionado con los elementos clave de su Séptimo Informe de Evaluación (IE7). Su 62 sesión (IPCC-62), fue realizada formalmente del 24 al 28 de febrero de 2025 en Hangzhou, China. En ella participaron 449 representantes de gobiernos, organizaciones internacionales y la sociedad civil, incluidos 300 delegados de 124 países miembros y 48 organizaciones observadoras.
El IPCC fue establecido en 1988 por la Organización Meteo-rológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) para evaluar, de manera integral, objetiva, abierta y transparente, la información científica, técnica y socioeco-nómica relevante para com-prender el cambio climático an-tropogénico, sus posibles impac-tos y las opciones de adaptación y mitigación. El IPCC es un organismo intergubernamental y científico con 195 países miembros. No realiza nuevas investigaciones ni monitorea datos relacionados con el clima; en cambio, cientos de científicos de todo el mundo ofrecen su tiempo voluntariamente para realizar evaluaciones del estado del conocimiento sobre el cambio climático con base en literatura científica y técnica revisada por pares y disponible internacionalmente. Los informes del IPCC tienen como objetivo ser relevantes para las políticas, pero no prescriptivos. Los informes proporcionan información clave para las negociaciones internacionales sobre el cambio climático.
En la reunión del IPCC-62, los participantes se enfrentaron a una agenda apretada y a la necesidad de resolver cuestiones clave pendientes, como el calendario para la presentación de los resultados del IE7. También se debía llegar a un acuerdo sobre las líneas generales de los informes de los tres grupos de trabajo en que se subdivide el IE7, y el informe de síntesis que resumirá las principales conclusiones del ciclo, así como el alcance de un informe metodológico sobre la eliminación de dióxido de carbono y la captura, utilización y almacenamiento de carbono.
Finalmente, la reunión se prolongó más de un día, con los delegados trabajando más de 38 horas seguidas desde la mañana del viernes hasta la noche del sábado 1 de marzo, buscando llegar a un acuerdo y finalizar su trabajo. La sesión concluyó con éxito elementos importantes de su trabajo, allanando el camino para que los grupos de trabajo inicien la elaboración sustancial de sus contribuciones al IE7. Sin embargo, aún quedan algunas cuestiones clave sin resolver, como el plan de implementación del IE7.
Se debe comprender que el proceso del Acuerdo de París en materia de cambio climático requiere de manera fundamental de la ciencia más reciente y de mayor calidad disponible. Esta ciencia permite a líderes y negociadores trabajar, de buena fe y con pruebas sólidas, para trazar el rumbo hacia un mundo sin aumento de 1.5 grados, más seguro y justo para todos. El primer Balance Mundial de 2023 ofreció la oportunidad de analizar los avances logrados en la implementación del Acuerdo de París y tomar decisiones para corregir el rumbo según fuera necesario. El Sexto Informe de Evaluación del IPCC fue crucial para orientar dicho proceso. En 2028, el próximo Balance Mundial, será fundamental que todas las contribuciones de los grupos de trabajo al IE7 del IPCC se preparen a tiempo para fundamentar las deliberaciones y la toma de decisiones de las Partes. La capacidad de la ciencia más reciente disponible para fundamentar el Balance Mundial es un elemento fundamental del Acuerdo de París que, de perderse, socavaría su credibilidad e integridad. Por ello, se requiere preservar el vínculo entre la ciencia del IPCC y el proceso del Balance Mundial.
Sin embargo, con la influencia del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se ha fortalecido una tendencia en contra de la protección internacional del clima. Aunque todavía se tiene a los países de Europa como una fuerza relativamente progresista, es aterrador ver cómo está cambiando el estado de ánimo en todo el mundo. Estados Unidos es el ejemplo extremo de esto. Hace cinco años la gente todavía hablaba de innovación, protección del clima, sostenibilidad y lo que fuera. La política se ha desplazado hacia los intereses nacionales en lugar de hacia la cooperación global y hacia el rearme en lugar de hacia la sostenibilidad. La gente se está aislando, todo está enfocado en la economía y la inflación. La protección del clima, la biodiversidad y todas estas cuestiones vitales ocupan un lugar bastante bajo en la agenda política en este momento.
Hasta ahora, los Estados Unidos habían proporcionado una parte significativa de los fondos necesarios para el IPCC, además del trabajo voluntario de cientos de científicos. Esto se agrava cuando líderes importantes pierden sus trabajos, como le ha sucedido ahora a la Dra. Kate Calvin, científica jefa y asesora climática principal de la NASA el pasado martes 11 de marzo, además su puesto también fue eliminado. La Dra. Calvin iba a copresidir el importante Grupo de Trabajo III del IPCC, centrado en la mitigación del cambio climático. Días antes de la IPCC-62 el gobierno del presidente Donald Trump negó a sus funcionarios el permiso para viajar a la reunión y canceló un contrato de apoyo técnico para los trabajos del IPCC, por lo que Calvin no viajó a la reunión, y dejó de ser copresidenta del Grupo de Trabajo III.
Además, el gobierno del ex presidente Joe Biden había dirigido aproximadamente 1.5 millones de dólares anuales a una unidad de apoyo técnico, un pequeño equipo que ayudaría a crear gráficos y sitios web, organizar reuniones y editar el informe del grupo. La administración Trump también suspendió el trabajo de dicha unidad. La pérdida de esa unidad puede provocar retrasos en el grupo de trabajo para la preparación de la evaluación.
Sin embargo, las decisiones en contra de todas las medidas de reducción de CO2 son las que pueden pesar más. La adminis-tración Trump ahora está tra-tando de eliminar el mandato de la Agencia de Protección Am-biental (EPA, por sus siglas en inglés) de reducir las emisiones de dióxido de carbono.
Aunque muchos optimistas consideran que, si Estados Unidos deja de participar durante los próximos cuatro años y luego vuelve a participar, entonces apenas habrá consecuencias. Eso, si no llega un sucesor del presidente Trump negacionista del cambio climático. Pero, el mayor peligro es que otros países también se retiren y los tratados internacionales de repente dejen de ser vinculantes. Si a un país ya no le apetece comprometerse, huye de la mesa de negociación y de los compromisos que ha firmado. Seguramente, esa no es la forma en que se resuelven los problemas globales como el cambio climático.
Siempre ha habido juegos de poder y una cierta política de intereses. Esto es completamente normal. Pero lo que está sucediendo ahora en los Estados Unidos es sintomático del ambiente acalorado y cada vez más anticientífico que surge dondequiera que los intereses políticos, personales o financieros y la política de poder se ponderan más que el bienestar de las personas y las fundaciones científicas. Cualquier medio para los integrantes del actual gobierno es permisible si les ayuda a lograr más poder y riqueza. La ideología es más importante que los hechos. Esto es extremadamente peligroso, especialmente para un proceso multilateral internacional en el que todo el mundo tiene que decir que sí. Si lo que sucede ahora en los Estados Unidos se convierten en un modelo, entonces un curso común hacia soluciones científicamente requeridas ya casi no es sostenible.
Los científicos del IPCC están preocupados por la forma en que algunos gobiernos están tratando con el organismo. Los investigadores se han quejado de que algunos países quieren tener demasiado control sobre el contenido y la fecha de publicación del próximo informe. El hecho de que los gobiernos traten de influir en lo que el IPCC trata no es nuevo.