EL-SUR

Martes 27 de Septiembre de 2022

Guerrero, México

Opinión

IPCC, Sexto Informe: Impacto, adaptación y vulnerabilidad al cambio climático

Octavio Klimek Alcaraz

Marzo 05, 2022

 

El pasado lunes 28 de febrero fue dado a conocer oficialmente en Berlín el informe del Grupo de Trabajo II del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC): Cambio Climático 2021: Impactos, adaptación y vulnerabilidad. Este es el segundo reporte del denominado Sexto Informe de Evaluación del IPCC (AR6), que se completará con otras dos entregas de reportes a lo largo del 2022. En la preparación de este segundo reporte han participado 270 expertos de 67 países. Hay que recordar, que el anterior reporte del Grupo II del IPCC se presentó en marzo de 2014, así que después de 8 años hay mucha información adicional; sólo para el reporte se citan más de 34 mil trabajos científicos consultados por los expertos (https://www.ipcc.ch/report/sixth-assessment-report-working-group-ii/).
El primer reporte del Sexto Informe fue presentado en agosto de 2021, y abordaba las bases físicas del cambio climático, señalando de manera enfática que está claro que la influencia humana ha calentado la atmósfera, el océano y la tierra. La primera parte del sexto informe climático mundial (AR6), publicado en agosto de 2021. Dejando claro, que el cambio climático está en pleno apogeo y está teniendo consecuencias medibles en todas partes (ver artículo El Sur, 14 de agosto de 2021).
El panorama conforme al segundo reporte es bastante sombrío. Las consecuencias del cambio climático ya se pueden sentir en todas partes y, en algunos casos, ya son irreversibles. El calentamiento actual ya está afectando la vida de miles de millones de personas en todo el mundo y poniendo en peligro los medios de subsistencia de poblaciones enteras.
Tanto el alcance del cambio climático como la gravedad de sus consecuencias son mayores de lo que se suponía en evaluaciones anteriores, concluye el reporte. Cuando los cambios ya son evidentes, pueden atribuirse cada vez más claramente al cambio climático como causa.
En el reporte, se hace un balance de las medidas de adaptación y protección climática que se han implementado hasta el momento para protegerse de las consecuencias del calentamiento. Existen avances en la planificación e implementación de medidas de adaptación en todos los sectores y regiones. Sin embargo, el proceso de adaptación es desigual y fragmentado, ya que se distribuye de manera demasiado diferente a nivel regional y no es suficiente en general. Para atender los impactos del cambio climático se requiere que todos trabajen juntos: los gobiernos, el sector privado y la sociedad civil. Sobre todo, hasta ahora la financiación se ha orientado de manera demasiado unilateral a medidas contra los riesgos a corto plazo en lugar de una transformación fundamental, y se han descuidado las regiones y los grupos de población de bajos ingresos. En el informe se subraya la urgencia de una acción inmediata y más ambiciosa para abordar los riesgos climáticos.
Entre sus principales conclusiones, el grupo de expertos indica que el cambio climático ha causado ya impactos sustanciales, cada vez más irreversibles, en ecosistemas terrestres, de agua dulce y marinos. El aumento de los fenómenos meteorológicos extremos, como sequías, olas de calor o fuertes lluvias y marejadas ciclónicas, ya ha llevado a estos sistemas más allá de los límites de su capacidad natural de adaptación en muchos lugares. Aproximadamente la mitad de las especies evaluadas a nivel mundial se han desplazado, bien hacia los polos o hacia zonas más elevadas, en el caso de las especies terrestres. En los últimos años se han registrado cientos de extinciones locales provocadas por el aumento de las temperaturas máximas. Por otro lado, el calentamiento global y el aumento de los fenómenos climáticos extremos han reducido la seguridad hídrica y alimentaria, obstaculizando los esfuerzos para cumplir los Objetivos de Desarrollo Sostenible. Del mismo modo, el calentamiento y la acidificación de los océanos han afectado negativamente a la producción de alimentos de origen marino en algunas regiones.
Esto no sólo tiene consecuencias de gran alcance para la naturaleza, sino también para los medios de vida humanos, según el informe. Se destaca que la vulnerabilidad de las personas y los ecosistemas al cambio climático varía sustancialmente debido a factores geográficos, diferencias socioeconómicas, falta de equidad o sistemas de gobernanza inadecuados. Se estima que entre 3 mil 300 y 3 mil 600 millones de personas viven en contextos muy vulnerables al cambio climático. Eso es casi la mitad de la población mundial. Como valoración general, el cambio climático está exacerbando la desigualdad. Finalmente, los impactos climáticos socavan la justicia social en todos los países, ya que los más marginados, tanto económica como socialmente, son los primeros y más afectados por los impactos climáticos, tanto en el sur como en el norte del mundo. Como resultado, el número de refugiados climáticos podría seguir aumentando.
El informe sobre el clima mundial también enfatiza que las consecuencias del cambio climático no funcionan de forma aislada, sino que están vinculadas entre sí a través de una variedad de interacciones y ciclos de retroalimentación. La consecuencia es que los impactos y los riesgos climáticos se están volviendo cada vez más complejos y difíciles de manejar, dice el informe. Esto da como resultado efectos en cascada y compuestos. Así el informe demuestra la interdependencia del clima, la biodiversidad y las personas.
Así, el informe también ofrece nuevos conocimientos sobre los riesgos asociados con las llamadas rutas de sobreimpulso: incluso si el aumento de la temperatura solo supera temporalmente la marca de 1.5 grados centígrados y luego vuelve a caer, esto tendría como resultado un daño grave y, a veces, irreversible a los ecosistemas y a las personas. Estos nuevos hallazgos son de gran importancia para el debate sobre la protección del clima, en el que prevalece con demasiada frecuencia la opinión de que se pueden permitir mayores grados de calentamiento durante ciertos periodos de tiempo con la esperanza de que se cuente con suficientes tecnologías para una mejor protección del clima y emisiones negativas disponible en el futuro.
Se estima, que cada décima de grado adicional empeora los efectos adversos del cambio climático, algunos de los cuales la humanidad ni siquiera podrá revertir. Por lo tanto, las próximas décadas son cruciales para avanzar en la adaptación climática. Esto se aplica en particular a las ciudades, en las que ya vive la mitad y pronto el 70 por ciento de todas las personas. Los expertos del IPCC mencionan los cambios en la construcción de viviendas, la ecologización de las ciudades, el alejamiento del transporte privado y una mayor justicia social como las medidas centrales de adaptación para crear un acceso equitativo a los bienes que se están volviendo escasos en algunas regiones como resultado de la crisis climática. tales como el agua, la atención médica y los comestibles.
El reporte trata la interacción del cambio climático y la extinción de especies con más detalle que cualquier informe anterior del IPCC. El cambio climático solo se puede combatir con éxito si se protegen los ecosistemas y se preserva la diversidad biológica al mismo tiempo. Cuando se talan bosques, se drenan humedales y se explotan ecosistemas, la naturaleza pierde su capacidad de almacenar gases de efecto invernadero. Pero la humanidad depende de este efecto de almacenamiento natural: sin la capacidad de las selvas tropicales, los humedales y los océanos para extraer grandes cantidades de gases de efecto invernadero de la atmósfera, la temperatura media global ya habría alcanzado alturas vertiginosas. Si estos ecosistemas pierden este efecto, la humanidad tendrá que reducir aún más radicalmente sus emisiones de gases de efecto invernadero.
El informe advierte sobre diversos escenarios de extinción, que entre otras cosas ya señalan que muchas especies de las regiones polares, como los pingüinos, las focas y los osos polares, están en peligro crítico, incluso por debajo de límites de los 2 grados centígrados de aumento de la temperatura global, al igual que los arrecifes de coral tropicales y los manglares. Si la Tierra se calentara hasta 4 grados centígrados con altas emisiones de gases de efecto invernadero sin control, una de cada dos especies de plantas o animales estaría al borde de la extinción.
Por lo tanto, en este reporte se aboga por concentrarse en la protección del clima basada en la naturaleza. El concepto prevé la preservación de esos hábitats que, por un lado, representan refugios vitales para muchos animales y plantas y, por otro lado, almacenan grandes cantidades de carbono. En tierra, estos son bosques y selvas, humedales o pastizales y en hábitats costeros y marinos, praderas de pastos marinos o bosques de manglares. Los expertos estiman que las soluciones basadas en la naturaleza pueden lograr alrededor de un tercio de los ahorros de gases de efecto invernadero necesarios para alcanzar el objetivo de no aumentar la temperatura promedio en más de 1.5 grados centígrados. Sin embargo, esto solo se aplica si las emisiones de gases de efecto invernadero se reducen radicalmente al mismo tiempo.
En este contexto, el reporte está a favor de reservar del 30 al 50 por ciento de la superficie terrestre para la naturaleza. Al hacerlo, apoya una demanda central de numerosos estados para la próxima Conferencia de las Partes de la Convención de la Diversidad Biológica (COP 15 de Kunming).
Sin duda, este reporte es el más político de los seis informes presentados por el IPCC hasta la fecha. Así, para lograr prevenir los peores escenarios, la conservación de la naturaleza está en pie de igualdad con la reducción de los gases de efecto invernadero, siendo un requisito previo crucial la mayor justicia social para preservar un planeta en el que valga la pena vivir para todos. El informe nos dice que cualquier retraso adicional en la acción global concertada significará que la humanidad perderá la pequeña ventana de tiempo que se cierra rápidamente hacia un futuro aún habitable. La buena noticia del informe es que todavía se puede hacer algo y lograr mucho si se actúa con rapidez, pero la humanidad se está quedando sin tiempo.